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Armstrong y el viraje de su suerte

Por
Schleck gana, Armstrong pierde

El ciclista estadounidense Lance Armstrong, que ganó siete veces el Tour de Francia sin un rasguño, "besó" el suelo camino de Morzine al verse implicado en tres caídas y, definitivamente, parece haber virado su fortuna porque ya sufrió un inoportuno pinchado en la etapa del pavés.

Dicen los argentinos que a la buena suerte no hay que patearla y Armstrong siempre se ha "abrazado" a ella, pero desde que se rompió la clavícula derecha en la Vuelta Ciclista a Castilla y León de 2009 todo ha cambiado. En el regreso nada ha sido igual.

La imagen de su sufrimiento en Morzine-Avoriaz es inédita, como la de su ventura en el Tour de 2003, cuando se tiró al prado para salvar la caída del español Joseba Beloki y, milagrosamente, se mantuvo en pie.

"Ha sido la peor jornada. Sé que el Tour de Francia se ha acabado para mí pero seguiré a ver qué puedo hacer a partir de ahora" dijo a los periodistas al llegar a la línea de meta, con su rostro fatigado e intentando sonreír forzadamente.

El texano explicó así una de sus caídas: "Había una rotonda ante de La Ramaz, di una pedalada y el neumático delantero se salió. Lo siguiente que recuerdo tras caerme es estar rodando por el suelo a 65 kilómetros por hora y así fue muy difícil volver al pelotón".

Minutos después Lance escribía en su Twitter: "Llueve sobre mojado, supongo. Hoy no ha sido mi día, nada más que decir. He sufrido un duro golpe pero voy a tratar de disfrutar mis últimas dos semanas aquí".

Y es que Armstrong, de 38 años, ya no podrá repetir el podio de 2009. Este Tour parece el de las desdichas para el americano, como lo demuestra el hecho de que hoy se haya visto implicado hasta en tres caídas, la segunda con daños notables. Hace justo una semana, en la etapa de Bruselas, también se fue al suelo y se vio afectado con un golpe en la cadera.

Camino de Arenberg sufrió un pinchazo que le hizo perder cincuenta y cinco segundos respecto a Contador. "Pinché en el tramo número seis y aunque recibí una rueda de un compañero no pude llegar adelante, pero no es ningún desastre", explicó entonces. Lo de Morzine, sí. Es un cataclismo para el corredor de Texas.

Este año ya se retiró por una gastroenteritis del Circuito de La Sharte y tuvo que abandonar la Vuelta a California a causa de un grave percance que sufrió durante la cuarta etapa, disputada entre San José y Modesto. Uno de los golpes fue en la cara y aquel día escribió en su Twitter: "Yo pensaba que más feo no me podía poner".

Y para colmo, su compatriota Floyd Landis, que fue desposeído de su victoria en el Tour 2006 tras dar positivo en un control antidopaje, confesó el pasado mes de mayo que utilizó productos prohibidos durante su carrera deportiva e implicó a otros ciclistas, entre ellos a Lance Armstrong.

Según The Wall Street Journal, Landis dijo que fue Armstrong quien le instruyó en los efectos del dopaje. "Tuvimos largas conversaciones sobre esto durante los entrenamientos, me explicó la evolución de los controles de EPO", relató Landis.

Por último, la Vuelta Ciclista a España excluyó al equipo creado en torno a la figura del siete veces ganador del Tour, el RadioShack, cuando anunció las veintidós escuadras participantes para la edición del año 2010.

Está claro que los ricos también lloran y a Lance Armstrong le ha brotado ahora la sensación de miedo. En este Tour de Francia ha reconocido su temor a las caídas y el viernes ya admitió ante los periodistas que la etapa de Morzine le inquietaba.

"La primera jornada de montaña no me preocupa tanto como la del domingo aunque yo estoy con confianza, bien de peso y mejor que en la Vuelta a Suiza", subrayó Lance. Aún no contaba con esa distorsión que ha sufrido su fortuna.