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EE.UU. da una lección de humildad a España

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Los estadounidenses siguen protagonizando la sorpresa de la Copa Confederaciones y contra pronóstico se han impuesto a la España de los récords. Los chicos de Del Bosque no han salido como en otras ocasiones y han pagado el exceso de confianza ante una selección que 'a priori' era inferior.

El único consuelo que le queda a España será luchar por el tercer puesto ante el perdedor del Brasil - Sudáfrica. Una primera parte para el olvido ha terminado con un gol del jugador del Villarreal Altidore. Lejos de reaccionar, los jugadores españoles han caído en un juego lento y sin ideas.

En la segunda mitad Del Bosque ha decido aleccionar a sus chicos, porque han salido en tromba a por Estados Unidos, pero un fallo horrible de Sergio Ramos ha sentenciado el partido para los americanos.

Han sido dos errores defensivos los que han condenado a España, pero eso no debe restar mérito al trabajo realizado por los pupilos de Bob Bradley. Los estadounidenses han estado mejor organizados, más concentrados y, además, han tenido la suerte de cara cuando les ha hecho falta; a la final por méritos propios.

Más que los errores en la zaga, lo preocupante para España ha sido la falta de ideas en ataque, sobre todo en la primera parte, en la que la selección ha evidenciado demasiadas imprecisiones.

El balón llegaba a las inmediaciones de Howard, pero siempre fallaba el último pase que pusiera la pelota a los delanteros en disposición franca para hacer gol. En la segunda parte el juego ha sido algo más creativo, pero los centrales DeMerit y Onyewu han estado soberbios a la hora de interponer su pie entre el remate de los españoles y su red.

Además, Howard ha tenido ocasión de lucirse en varias ocasiones, como sendos tiros de Villa y Cesc con cierto peligro. Pero no era el día de España, y la pólvora que otros días ha hecho de la pareja Villa-Torres una de las más cotizadas de Europa en esta ocasión estaba aterida por el intenso frío de Bloemfontein.

Del Bosque lo ha probado con Mata y Cazorla para abrir aún más las bandas, pero ni por esas. Los norteamericanos se dedicaron a defender los segundos 45 minutos con mucha intensidad.

La de España era la viva imagen de la impotencia, porque las ocasiones llegaban pero no tenían la claridad suficiente para ser convertidas en gol. Y seguía apareciendo la imprecisión; ese último pase que se va un centímetro más largo o un centímetro demasiado atrás.

La línea defensiva española parecía mucho mejor organizada que en la primera parte, pero justo cuando más lucía la figura de Piqué como líder de la zaga ha llegado el error de Ramos y el gol de Dempsey, que ha supuesto la sentencia.

A partir de ahí, los nervios, las prisas, la desesperación por querer hacer en un cuarto de hora lo que no se ha sido capaz de hacer en 75 minutos. Esa no es la manera de llegar a una final, aunque sea de un torneo como la Copa Confederaciones. Para optar al Mundial dentro de un año en este mismo escenario hay que mostrar más argumentos.

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