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Miles de barceloneses salen a la calle para recibir al 'Rey de Copas'

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La primera fiesta de tres posibles

Ni siquiera la tímida lluvia que cayó este mediodía en la capital catalana impidió que miles de barceloneses salieran a la calle para recibir al Barça, que ayer se proclamó campeón de la Copa del Rey, después de una nueva exhibición (1-4), esta vez ante el Athletic Club, en Mestalla.

La expedición azulgrana aterrizó en el aeropuerto de El Prat sobre las 13.40 horas, con una hora de retraso sobre el horario previsto debido a la densa niebla que cubre hoy Barcelona y que aconsejó retrasar el vuelo desde Valencia.

Los primeros en bajar del avión, trofeo en mano, fueron el capitán, Carles Puyol, y el técnico del conjunto azulgrana, Pep Guardiola. A continuación, toda la plantilla se inmortalizó, a pie de pista, con la Copa de campeón.

Tres cuartos de hora después, repetirían la instantánea, ya en la explanada del Camp Nou, adonde llegaron, en el autobús oficial del primer equipo, engalanado para la ocasión, con la leyenda 'Campions Copa del Rey 2008-09' y un '25' gigante, que conmemora el número de Copas que acumula el club catalán en sus vitrinas.

Esta vez no hubo rúa -la meteorología no acompañó- pero si una gran expectación ciudadana, al paso de la expedición azulgrana por algunas de las principales arterias de la ciudad.

Escoltado por media docena de furgonetas de los Mossos d'Esquadra y unas quince unidades motorizadas de la Guardia Urbana y secundados por varias decenas de motoristas que no paraban de hacer sonar las bocinas de sus motocicletas, el autobús del Barça se abrió paso en medio de una multitud enloquecida.

La mayoría de aficionados se concentraron a lo largo de la calle Entença y, sobre todo, en las inmediaciones del Camp Nou, para recibir a sus héroes a gritos de 'Barça, Barça' y 'Campeones, Campeones' entre un pasillo de bufandas, banderas azulgranas, y 'senyeras' -muchas de ellas colgadas de los balcones de los edificios- que dotaron de un mayor colorido el recorrido de la caravana que acompañaba al equipo.

Este ha sido el único acto de celebración previsto para conmemorar el título de Copa. Tampoco habrá fiesta en el Camp Nou, ni el próximo domingo ni tampoco el lunes, en el caso de que el equipo de Guardiola se proclame este fin de semana campeón de Liga.

El técnico del conjunto azulgrana no quiere que sus hombres se distraigan con celebraciones a dos semanas de el partido más importante de la temporada: la final de la Liga de Campeones, ante el Manchester United, del próximo 27 de mayo.

Sí esta previsto un pequeño festejo después del partido de Liga ante Osasuna (sábado 23 de mayo), cuando los jugadores del Barcelona ofrecerán el trofeo liguero a su afición en el Camp Nou.

Cuatro días después, el Barça disputará la final de Roma. Si se consigue el triplete, esta vez sí se organizará la ya tradicional rúa y un programa de festejos a la altura de la gesta lograda: Liga, Copa y 'Champions' en la mejor temporada de su historia.