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Hace casi 10 meses, el Daesh asesinaba a 89 inocentes en la sala Bataclán de París. Disfrutaban del concierto de Eagles of Death Metal, cuando los tiros silenciaron la música. Entre los fallecidos, estaba Hélène Leiris, que había dejado en casa a su bebé Melvil y a su marido Antoine. Su historia dio la vuelta al mundo gracias a esta carta en la que Antoine les decía a los terroristas que pese a todo, NO conseguirían su odio.

"El odio llamó a mi puerta pero no le dejé entrar. Así evité que lo invadiera todo". Antoine lo explica en este libro "No tendréis mi odio", convertido en un superventas en Francia, y en el que se dirige abiertamente a los asesinos de su mujer. "Son unos ignorantes profundos porque han olvidado qué es lo que les hace humanos", asegura Antoine Leiris, que desconoce cómo afrontar el yihadismo.

Es muy crítico con la clase política europea pero, ante todo, apela a la responsabilidad de cada uno. Cada persona tiene poder de influencia y un objetivo. El suyo es ayudar a su hijo Melvil a que se convierta en un adulto equilibrado, feliz y sin rencor. Un pequeño de 2 años al que algún dia explicará qué sucedió aquel 13 de noviembre de 2015 en el que todo cambió en sus vidas.

Primera jornada de Arnaldo Otegi en la Eurocámara. Ante el Grupo de eurodiputados Amigos del Pueblo Vasco, próximos a la izquierda abertzale, Otegi ha denunciado lo que considera sabotaje del estado al proceso de paz. Eurodiputados de PP, Ciudadanos y UPyD, entre ellos, víctimas de ETA, han pedido en una carta al presidente del Parlamento que le expulse si hace apología del terrorismo y han convocado un minuto de silencio. Arnaldo Otegi salió de la carcel el 1 de marzo tras cumplir seis años y medio en prisión por pertenencia a organización terrorista. El Gobierno cree que Otegi quiere blanquear su pasado.

María del Mar Roca Mora, se encontraba en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, muy cerca de uno de los suicidas en el momento en que este se hizo estallar. "La bomba estalló justo detrás del arco de seguridad". Se disponía a tomar el avión que la llevaria de regreso a Valencia, tras visitar a unos amigos en la capital belga. "Sabíamos que era un atentado, estábamos en nivel 5 de alerta". María del Mar relata su experiencia a TVE: "Pensé que me iban a atravesar las balas (...) Tengo esa imagen y ese ruido en la cabeza".

Fueron las primeras imágenes llegaron a las redacción, las primeas que vimos en las redes sociales, por si solas explicaban la magnitud de la tragedia, y el caos que se debía estar viviendo en el aeropuerto de Bruselas. Polvo, caras en estado de shock, gente tirada en el suelo. La que ilustró muchas portadas fue la primera que hemos visto, donde aparecen dos mujeres una hablando por teléfono imaginamos que para decir que estaba bien y la otra, azafata de una compañía aerea, mirando a cámara aunque en realidad no mira a ningún sitio más allá del horror. Las fotografías las hizo una periodista que se disponía a viajar a Suiza. Kardava se ha hecho muchas preguntas desde ayer... "¿Qué haces en una situación así si eres periodista? ¿Ayudas? ¿Pides ayuda a un médico? ¿O tomas una foto..afirma que se dio de que tenía que mostrar al mundo lo que estaba ocurriendo en ese momento de terror, que la foto era más importante". Por cierto la compañía aerea india donde trabaja Nidhi Chapkear, la mujer de amarillo ha emitido un comunicado diciendo que se encuentra bien. Esa también será una buena foto.

La primera víctima a la que los medios han puesto cara es ella: Adelma Tapia, una peruana de 36 años. Lo confirmaba el gobierno de su país y también su hermano en las redes sociales. Entre los 31 fallecidos está tambien Leopold, un estudiante de derecho, según ha publicado su universidad. Y Olivier, que trabaja para la comunidad francesa de Bélgica. Pero muchos familiares todavia buscan a los suyos y han colgado fotos en algunos grupos en las redes sociales. Seis españoles siguen ingresados en los hospitales. Por unas instalaciones deportivas cercanas al aeropuerto han pasado más de 1.200 pasajeros evacuados, entre ellos, un grupo de españoles. Con el susto aún en el cuerpo, Rocío veía las imágenes de la zona de facturación, cinco mostradores le separaban del lugar de las explosiones.