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Los países europeos no solo se enfrentan al reto de prevenir la radicalización de sus ciudadanos, sino que también debate qué respuestas dar a quienes deciden volver después de haber viajado a los países en conflicto con intención de sumarse a la yihad.

El nuevo presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ha  prometido este lunes -durante la ceremonia de traspaso de poderes con  su antecesor, Herman Van Rompuy- una "determinación implacable" para  acabar con la crisis económica en la UE y completar la unión  económica y monetaria.  En un sencillo acto, Donald Tusk ha tomado el relevo a Herman Van Rompuy, que ha ocupado el cargo durante los últimos cinco años.  El mandato de Tusk durará dos años y medio pero es prorroglable. Con él ganas peso político los países del este de Europa. La crisis económica, la tensión con Rusia por Ucrania y el reto de David Cameron de convocar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE marcarán su mandato. 

El primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado una batería de propuestas para reducir la inmigración desde otros países de la Unión Europea. Entre otras medidas, Cameron quiere echar del país, a los que no encuentren un empleo después de seis meses.

Si hay una persona con autoridad moral para hacer un llamamiento a la sociedad mundial para luchar contra las violaciones y el maltrato a la mujer, esa persona es Denis Mukwege, médico congoleño galardonado por el Parlamento Europeo (PE) con el Premio Sajarov 2014 a la libertad de conciencia. En su discurso mientras recogía el premio el ginecólogo congolés ha denunciado este miércoles que "el cuerpo de la mujer se ha convertido en un campo de batalla" y "las violaciones en un arma de guerra demasiado eficaz".

El papa Francisco ha instado a una Europa "envejecida y reducida" a que "redescubra su alma buena" y que "no gire en torno a la economía" en el discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo (PE) en Estrasburgo. Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada", dijo el pontífice ante la representación de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) a la que recordó que el mundo es ahora "menos eurocéntrico". Durante su discurso, el Pontífice se ha preguntado "qué dignidad  podrá encontrar quien no tiene qué comer o el mínimo necesario para  vivir del trabajo, que le otorga esa dignidad", al tiempo que ha  enviado un "mensaje de esperanza y de aliento" a todos los ciudadanos  europeos al defender que el proyecto político europeo debe poner de  nuevo en el centro al hombre, que está dotado de "dignidad" y  "trascendencia