Doribel, nicaragüense de 27 años en el momento de los hechos, sobrevivió a un brutal intento de feminicidio por parte de su expareja.
Aitor le provocó quemaduras en casi el 20% del cuerpo. Sufre secuelas irreversibles: amputación de orejas, reconstrucción total de ojos y boca, pérdida de nariz (sustituida por injerto), uso de pelucas y maquillaje.
Pasó 22 días en coma, dos meses hospitalizada y cuatro años de intervenciones quirúrgicas, con gran dolor físico y emocional. Antes sufrió encierro, secuestro y vejaciones. Intentó denunciar pero se topó con racismo y xenofobia en las instituciones.
"Lo que quieres es papeles", le llegaron a decir cuando intentó poner una denuncia.
Aitor la amenazó y controló, y meses antes intentó atropellar a su hermana. Condenado a 21 años de prisión, se le denegó traslado a módulo de mujeres pese a su cambio de género. Doribel destaca que la violencia machista no entiende fronteras y afecta también a víctimas colaterales (sus hijos, madre, hermanas).
Este 8 de marzo saldrá a la calle a protestar, exigir leyes protectoras y que la policía crea a las víctimas antes de que sea tarde.