El arzobispo de Barcelona y cardenal papable, Juan José Omella, declara sobre el fallecimiento del papa Francisco que la muerte no es el final y destaca que fue un pontífice que se centró "en traer la buena noticia del evangelio de una forma renovadora".
El arzobispo incide en que el número de adultos que se bautizan a día de hoy está en aumento tanto en España como en Francia. Francisco trajo esperanza a la Iglesia católica, explica el cardenal, porque creía que todos los bautizados están llamados a ser signo de esperanza en el mundo, no solo los religiosos.