La edad establecida por la seguridad social para empezar a hacer cribados de mama son 50 años. Pero la detección temprana es fundamental para evitar la metástasis y esto falla en los casos que se diagnostican a mujeres más jóvenes.
Pacientes a quienes les han detectado cáncer de mama por debajo de esa edad piden que el comienzo de cribados sea a los 40 años. Han recogido ya más de 65.000 firmas con esta petición.
El Ministerio de Sanidad estudia rebajarla a 45 años, aunque los expertos dicen que por debajo de esa marca no hay evidencia científica de la eficacia de las pruebas.
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