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En el norte de Siria, llega el quinto día la operación militar que ha puesto en marcha Turquía contra el Estado Islámico y las fuerzas kurdas, complicando aún más el escenario de la guerra. Los bombardeos aéreos han causado en las últimas horas la muerte de al menos 35 civiles, según el Observatorio de derechos humanos. En la operación intervienen medio centenar de carros de combate, que están dando apoyo sobre el terreno a opositores sirios, según informa un comandante rebelde.

En la guerra de Siria, la tragedia se sigue cebando con los más débiles: dos bebés siameses que fueron evacuados a mediados de agosto de una zona sitiada por el régimen de Bachar Al Asad, finalmente han muerto. Unidos por el pecho, esperaban un traslado urgente a otro país para una intervención quirúrgica que, hoy por hoy, es imposible en Siria.

La crueldad de la guerra en Siria se llama hoy Omran Daqneesh. Tiene cinco años y este jueves salvó la vida de milagro en un bombardeo del Ejército de Bachar al Asad sobre un barrio rebelde de la asedida ciudad de Alepo. Su imagen, sentado solo al fondo de una ambulancia, ensangrentado y polvoriento de la cabeza a los pies, pone de manifiesto la realidad de las miles de personas que siguen atrapadas en uno de los conflictos armados más sangrientos de este siglo.

La foto de un niño de 5 años llamado Omran ha puesto hoy de nuevo rostro al drama que sufren los civiles a causa del devastador conflicto en el país árabe. Herido en los bombardeos a la ciudad siria de Alepo, con el rostro cubierto de sangre y polvo, el menor aparece sentado en una ambulancia tras ser rescatado anoche de una vivienda bombardeada en el barrio de Al Qatergui.

En un comunicado la coalición dice que el objetivo ahora es liberar la villa de Al-Bab, al norte de Alepo, una vez que ya han logrado hacerse con el control de la estratégica ciudad de Manbij, próxima a la frontera turca. Era el paso que utilizaban los yihadistas para llevar suministros a Raqqa, capital del autoproclamado Califato. Los residentes de Manbij siguen celebrando en las calles la huida de sus opresores

La ciudad siria de Alepo está siendo el escenario de una de las mayores batallas, hasta la fecha, entre los rebeldes y el Ejército sirio. Los primeros lanzaron el domingo una amplia ofensiva para intentar romper el cerco de las Fuerzas Armadas entorno a sus feudos en esta ciudad del noroeste del país, capital de la provincia del mismo nombre. Los rebeldes intentan conectar los sectores que aún controlan en el este de la ciudad, donde viven unos 250.000 civiles, con sus posesiones en el oeste de Siria. El Ejército, con la ayuda de la aviación rusa, cortó la semana pasada la principal vía de comunicación de estas bolsas de combatientes rebeldes, y ahora intenta desbaratar la ofensiva. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH, con sede en Londres) ha asegurado que la ofensiva rebelde es la mayor hasta el momento, con combates en los principales frentes de la ciudad. Una fuente rebelde citada por Reuters asegura que los opositores han desplegado unos 10.000 combatientes y 95 tanques, además de cientos de vehículos con lanza-cohetes, para lo que ha llamado la "gran batalla épica de Alepo".

Pikachu, uno de los personajes de Pokémon llorando al lado de un niño sirio que pide ayuda para que vayan a salvarles, les da su localización una zona rebelde constantemente bombardeada. Criaturas de ficción para llamar la atención sobre la cruda realidad, se trata de una campaña en las redes sociales promovida por opositores y activistas sirios aprovechando la locura mundial por el juego "Pokémon go". Hay otra particular versión del juego, en la que en vez de sus personajes aparece un peluche en una calle devastada o un libro en una casa derrumbada. Esta campaña se produce dos días después de que un niño de 12 años fuera, al parecer, decapitado por grupos rebeldes, cuyo vídeo fue después colgado en Internet. Ya son 57.000 los niños que han muerto en estos 5 años de guerra.
 

Cuando comenzó, hace ya más de 5 años, la revuelta popular contra el régimen sirio que ha derivado en una cruenta guerra civil, mucha gente que vivía en las zonas controladas por los rebeldes creyó que por fin se iba a librar de la brutal dictadura de Bashar al Assad. Pero la realidad es muy distinta. La guerra está enconada, y en las zonas del norte del país controladas por esos grupos armados de oposición, como Alepo o Idleb, también se vive bajo prácticas dictatoriales. Un informe publicado este martes por Amnistía Internacional documenta una aterradora oleada de secuestros, torturas y ejecuciones sumarias. Esos grupos, dice la organización, cometen con impunidad crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario.