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Un equipo internacional de científicos ha logrado por primera vez, mediante técnicas de edición genética, corregir en embriones la mutación del gen que causa miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que afecta a una de cada 500 personas y es la causa más común de muerte súbita en atletas.

La técnica, que usa el sistema de edición genética CRISPR-Cas9, corrigió el error en la etapa más temprana del desarrollo embrionario; esto evitaría su transmisión a generaciones futuras. Este experimento, realizado en Estados Unidos con más de un centenar de embriones, abre enormes posibilidades en el campo de la fecundación in vitro y el tratamiento de enfermedades hereditarias, ya que la modificación exitosa de genes de embriones humanos supone un hito que acerca a la ciencia a acabar con las enfermedades congénitas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha incrustado imágenes fijas y en movimiento en el genoma de bacterias de la especie Escherichia coli. El método, que sirve para almacenar información en el material genético y que está basado en la técnica de 'copia y pega' CRISPR, se ha publicado en la revista Nature.

El trote de un caballo que fotografió en 1872 Eadweard Muybridge ha sido la serie elegida por Seth Shipman y los demás investigadores. Estos han codificado imágenes sustituyendo píxeles por nucleótidos de ADN que quedan integrados en el genoma de las bacterias. Los científicos secuencian el genoma de estos microbios y vuelven a recuperar las imágenes con un 90% de su resolución original.

El CRISPR es una técnica para cortar y pegar material genético que se ha llevado el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento; una revolución genómica que permite eliminar genes dañinos o colocar otros más resistentes. Es un hallazgo impulsado por las investigaciones de Francisco Martínez Mojica, Emannuelle Charpentier y Jeniffer Doudna, reconocidos con el premio, que aspira a ser clave para curar enfermedades o mejorar cosechas de forma rápida, barata y accesible.

Científicos españoles han secuenciado el genoma de una de las especies más emblemáticas de la Península Ibérica, el lince ibérico (Lynx pardinus), cuyo ADN, deteriorado durante milenios, en la actualidad es menos diverso incluso que el de mamíferos tan amenazados como el guepardo o el demonio de Tasmania, o el de aves como el ibis japonés o el águila de cola blanca.