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La técnica CRISPR permite cortar y pegar ADN en un punto específico. Es una herramienta basada en el funcionamiento del sistema inmunológico bacteriano que ha revolucionado la medicina genética.

Entrevistamos al microbiólogo Francisco Martínez Mojica, que descubrió el sistema CRISPR en la naturaleza cuando investigaba los microorganismos que viven en las Salinas de Santa Pola en Alicante y que ha sido la base de éste procedimiento de edición genética. Actualmente miles de laboratorios de todo el mundo la utilizan para buscar en el genoma, las causas de enfermedades neurodegenerativas o diversos tipos de cáncer ya sea en ensayos con animales de laboratorio o con células humanas.

Un equipo internacional de científicos ha logrado por primera vez, mediante técnicas de edición genética, corregir en embriones la mutación del gen que causa miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que afecta a una de cada 500 personas y es la causa más común de muerte súbita en atletas.

La técnica, que usa el sistema de edición genética CRISPR-Cas9, corrigió el error en la etapa más temprana del desarrollo embrionario; esto evitaría su transmisión a generaciones futuras. Este experimento, realizado en Estados Unidos con más de un centenar de embriones, abre enormes posibilidades en el campo de la fecundación in vitro y el tratamiento de enfermedades hereditarias, ya que la modificación exitosa de genes de embriones humanos supone un hito que acerca a la ciencia a acabar con las enfermedades congénitas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha incrustado imágenes fijas y en movimiento en el genoma de bacterias de la especie Escherichia coli. El método, que sirve para almacenar información en el material genético y que está basado en la técnica de 'copia y pega' CRISPR, se ha publicado en la revista Nature.

El trote de un caballo que fotografió en 1872 Eadweard Muybridge ha sido la serie elegida por Seth Shipman y los demás investigadores. Estos han codificado imágenes sustituyendo píxeles por nucleótidos de ADN que quedan integrados en el genoma de las bacterias. Los científicos secuencian el genoma de estos microbios y vuelven a recuperar las imágenes con un 90% de su resolución original.