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¿Soy compatible genéticamente con mi pareja?

  • Antonio Martínez Ron y Gemma Marfany, doctora en biología, analizan la importancia de la compatibilidad genética
  • Cada vez son más frecuentes los test genéticos antes de concebir, ¿tú te harías uno?

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Compatibilidad genética
Un estudio reveló que 576 parejas judías no se forman cada año por incompatibilidad genética. GTRES

Antonio Martínez Ron visita Mañana más para hablar de compatibilidad genética y de las graves enfermedades que pueden ocasionar los problemas genéticos. También se une al programa Gemma Marfany, catedrática de genética de la universidad de Barcelona.

Puede que nunca te hayas preguntado si eres compatible con tu pareja y seguro que nunca te has planteado la duda de qué pasaría si tuvieses un hijo con algún familiar. Los problemas que pueden derivar en un bebé por incompatibilidad genética son mucho más grandes de los que creemos.

La genética tiene un componente hereditario, es decir, "arrastramos con nosotros muchas características que se deben a cómo se comportaron, dónde fueron o dónde estuvieron nuestros antepasados", explica Antonio. "Las diferentes oleadas de migraciones en Europa explican por qué somos más propensos a enfermedades como el Alzheimer". Las idas y venidas de las poblaciones y la consanguineidad de los grupos ha desembocado en la aparición de enfermedades graves.

"En el futuro tendremos todos mucha más información sobre nuestro genoma y probablemente antes de tener hijos vamos a tener la posibilidad de, al menos, tener esa información y tomar una decisión", resalta Antonio sobre cómo avanzará la genética en los próximos años.

La cultura, elemento clave en los problemas genéticos

Cada país tiene su cultura. Cada territorio ha pasado por un pasado diferente y ha generado comportamientos distintos a los de otros lugares. Esto hace que, por ejemplo, haya zonas del planeta donde haya problemas de salud mucho más recurrentes que en el resto del mundo.

La zona del Mediterráneo es un claro ejemplo. Sicilia, Córcega o Chipre es muy prevalente la talasemia que es una enfermedad que afecta a la sangre, en concreto, a los glóbulos rojos que son los encargados de transportar oxígeno. Estos lugares sufren una altísima incidencia de talasemia y han tenido que tomar medidas para tratar de frenar el problema. "En Chipre se intentó reducir la incidencia con gran éxito, haciendo test genéticos a las parejas antes de casarse. Incluso las iglesias tenían un poco la encomienda de recomendar a las parejas que se hicieran un test genético antes de tener hijos porque esto podía producir enfermedades graves", explica Antonio.

En España hay varias pruebas que se realizan para poder saber si el bebé sufre alguna enfermedad genética pero la diferencia está en cuándo se realiza esa prueba y en qué mira. Cuando nace el bebé se realiza la prueba del talón que "es una combinatoria, hace más de bioquímica y también de genética, pero de enfermedades que, excepto por la fibrosis quística que de momento no tiene cura, se pueden tratar con un cambio de dieta. Por ejemplo la fenilcetonuria", explica Gemma sobre una enfermedad que hace que ciertos alimentos sean tóxicos, entre ellos, la leche materna y por eso es importante realizar esa prueba en un momento prematuro de la vida del bebé.

Otra prueba que se realiza en nuestro país es la amniocentesis. "Pero se hace sobre todo para lo que sería aneuploidías cromosómicas, que suelen ser: cromosoma 21, es decir, el síndrome de Down y otros síndromes como el del 18, el 13 o el de Turner, que son genéticos pero de grandes cromosomas. Si en tu familia existe un precedente de una enfermedad grave también lo puedes hacer vía amniocentesis. O incluso ahora directamente mediante sangre materna ya que en ella circulan las células del feto y sin llegar a hacer el amniocentesis mediante biopsia líquida, digamos, se está haciendo y se puede saber también, pero tienes que saber qué miras", explica Gemma sobre el funcionamiento de la prueba en España.

Los asquenazi: una comunidad muy afectada

Los asquenazi son una comunidad de judíos ultraortodoxos que debido a su no mestizaje, es decir, a no mezclarse con otros grupos, han perpetuado una enfermedad genética muy grave llamada Tay-Sachs. Este padecimientos consiste en que se acumula una sustancia grasosa en el cerebro que destruye neuronas y genera graves problemas físicos y mentales. La esperanza de vida media es de cinco años. Este trastorno hereditario es causado por un gen defectuoso en el cromosoma 15 y el niño debe recibir dos copias de ese gen, es decir, ambos padres deben tenerlo. Si solo uno de los padres tiene este gen, el niño no enfermaría pero sería portador y podría transmitírselo a su descendencia.

"Por resumirlo, a veces se pueden romper estas parejas antes de que nazcan, antes de que se produzca este emparejamiento en las comunidades ortodoxas, por ejemplo, donde por su particularidad el rabino tiene que dar el visto bueno y son emparejamientos apalabrados entre familias. Para combatir la altísima incidencia en la comunidad judía ortodoxa asquenazi, lo que hicieron, hacen y con lo que han conseguido reducir la incidencia de Tay-Sachs de manera espectacular, es que las personas que pertenecen a este grupo, desde pequeños se les hace un test genético. Y luego, cuando las familias quieren emparejar a alguien, lo que hacen es llamar de manera anónima un teléfono, dar un número y ahí les dicen si son compatibles o no", cuenta Antonio sobre cómo pusieron remedio los judíos de Nueva York.

Estos test genéticos que se les realiza a los pequeños de esta comunidad traen consigo un número identificativo con el que puede acceder hasta el "historial" genético de la persona implicada para luego cotejarla con el de su prometida y ver si son compatibles.

Este hecho corresponde a una comunidad en concreto pero "nosotros estamos hablando desde España que estamos dentro de la cultura europea, una filosofía más occidental y tenemos una cierta idea de cómo queremos nuestra pareja, nuestros hijos y el impacto que esto puede tener en la sociedad nos importa menos", comenta Gemma sobre la cultura en la que España está emplazada.

Herencia genética de antepasados

"En el fondo nuestro ADN es un puzle del ADN de nuestros ancestros. Tenemos 50% de nuestro padre, 50% nuestra madre, y nuestro puzle 50% son piezas de cada uno de ellos. Como ellos también son de sus padres, pues un 25% del promedio proviene de nuestros abuelos. Pero así podrías ir atrás. Y tenemos trocitos de nuestro puzle, de nuestros ancestros", explica Gemma sobre cómo se confeccionan nuestros genes.

Para poder conocer un poco más sobre la genética y poder entender ciertos rasgos que tenemos hoy en día, debemos ser conocedores de la historia de nuestros antepasados. Aunque debemos saber que en estos casos, los genes tienen "cara A y cara B", es decir, ventajas y desventajas. Las oleadas migratorias que hubo en Europa hace 40.000 años hacen que sepamos que su color de piel y pelo eran más oscuros que el nuestro. La cara B que se conoce es que eran más propensos a sufrir Alzheimer que nosotros pero su corta esperanza de vida hacía que, posiblemente, no llegaran a sufrirlo. La cara A era que eran capaces de digerir mucho mejor los lípidos.

Por otro lado, nuestros antepasados del Neolítico nos han traspasado los rasgos que tenían de "irritabilidad, angustia o culpa" y también el poder digerir bien las grasas vegetales.

"Los esteparios han traído, por ejemplo, mayor facilidad para tener esclerosis múltiple y a la vez, porque son los mismos genes, mayor resistencia a enfermedades como el cólera o el tifus", explica Gemma sobre la herencia genética de los esteparios en Europa.