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Reino Unido está de luto y si algo sorprende es el respeto que están representando sus ciudadanos sin importar su ideología. Esto es lo que ha explicado en Las Mañanas de RNE Javier Rodríguez de Colmenares, alto ejecutivo en un banco de inversión en Londres: “Es bastante impresionante”, ha señalado. A su parecer, el país se enfrenta “a un cambio de era”, que aunque ahora es más remarcable viene anunciándose desde hace tiempo, sobre todo con las idas y venidas del Brexit, y cree que precisamente esto ha tenido como efecto un "aislamiento cultural" que está afectando en muchos sentidos. Afirma que, como el resto del mundo, el Reino Unido se adentra en un otoño del descontento y considera que las medidas que se están tomando ahora, como el techo al coste energético impuesto por la nueva primera ministra, serán pagadas “por los británicos del futuro”.

Hoy se celebra el funeral de la reina Isabel II y en entrevista en Las Mañanas de RNE, Jorge de Juan, director de la Spanish Theatre de Londres, ha indicado que “la energía que hay en el ambiente es distinta”. A su parecer, el desenlace de acontecimientos ha provocado que los británicos estén “descolocados” y con la “sensación de no saber qué está pasando”, además de parecer inquietos al enfrentarse a un rey con las ideas tan marcadas. “Aunque se diga que la Reina fue un vínculo de unión, no sabíamos nada de ella”, ha indicado, algo que, como señala, no ocurre con Carlos III, alguien que como señala de Juan “conocen, saben cómo piensa y saben lo que ha hecho”.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha acusado a las tropas rusas de usar la tortura de manera sistemática en las zonas ocupadas. Un equipo de TVE ha entrado en una de las cámaras donde se sospecha que habrían practicado torturas.

Foto: Sótano usado como cámara de tortura en una localidad liberada en el este de Ucrania (REUTERS/Viktoriia Yakymenko)

Silencio en el Palacio de Westminster. Miles de ciudadanos, algunos muy conocidos,  siguen despidiéndose de la reina Isabel II en el último día de capilla ardiente.  Sobre el féretro, estandarte, cetro, orbe y Corona. Desde hace cuatro días no se ha detenido una cola de hasta 8 km. Ya han pedido que no vaya nadie más porque hay hasta 13 horas de espera, y eso que la noche ha sido muy fría.

En la Abadía de Westminster, donde se coronó y se casó, está todo más que preparado para el funeral de una mujer que, en palabras de Camila Parker, tuvo que forjarse a sí misma en un tiempo en el que no había presidentas ni primeras ministras. Foto: Jeff J Mitchell/Pool via REUTERS

La abadía de Westminster era uno de los edificios más emblemáticos para Isabel II. En ese templo se casó el 7 de noviembre de 1947 y fue coronada seis años más tarde. También se celebró el matrimonio de su nieto Guilllermo, el actual heredero a la corona y el funeral de su madre Diana de Gales hace 25 años.  Considerada como catedral de Reyes, está relacionada con la realeza británica desde 1066, cuando coronaron a Guillermo el Conquistador. Ha acogido la coronación de todos los reyes ingleses, dieciséis bodas reales y varios funerales de Estado. En su interior están enterrados 17 monarcas.

Más de 500 líderes mundiales y miembros de casas reales asistirán al funeral de Isabel IIel próximo lunes. Ya han llegado a Londres algunos mandatarios, como los reyes de España o el presidente de EEUU. Por la tarde, asistirán en privado a la capilla ardiente de Isabel II y firmarán en el libro de condolencias, para después acudir a la recepción oficial que les ofrecerá el rey Carlos III. Foto: JOE GIDDENS/PA VIA AP

Hungría es uno de los mayores perceptores de los Fondos de Cohesión y ahora corre el riesgo de perder un tercio del dinero de estos fondos. Se trata de 7.500 millones de euros que pueden ser congelados si el país no modifica su política y respeta el Estado de Derecho. Más allá de cuestiones ideológicas, Bruselas cree que el Gobierno deViktor Orbán no es claro en los procesos de adjudicación pública: "Buscamos proteger el interés financiero de la Unión Europea", dice el comisario de presupuestos. Una propuesta que tienen que validar los Estados miembros de la Unión Europea en un plazo máximo de tres meses. "Todo elloante un invierno que va a ser complicado económicamente por la crisis del gas", nos cuenta María Carou, corresponsal comunitaria.