María Corina Machado entró en la Casa Blanca por una puerta lateral. Se identificó en el control y, con la única compañía de su asesora, se dirigió a pie hacia el lugar de la reunión. Ningún cargo de la Casa Blanca acudió a recibirla. Lo que ocurriera después es una incógnita. Se sabe que el encuentro duró dos horas e incluyó un almuerzo privado. Y que Machado le entregó a Trump su medalla del Premio Nobel de la Paz, la única imagen que ha trascendido del encuentro. Es la respuesta a la medalla de George Washington que Lafayette entregó a Bolívar: "El pueblo de Bolívar le devuelve al heredero de Washington una medalla como reconocimiento a su compromiso con nuestra libertad", ha dicho a la prensa Machado.
Un gesto de cortesía que Trump ha agradecido en su red social: "Es un gran honor -dice Trump en su post- conocer a María Corina Machado, una mujer maravillosa que ha pasado mucho". Su regalo, afirma, es "un maravilloso gesto de respeto mutuo". Pero piensa lo mismo sobre la importancia de su liderazgo, que no es la adecuada.
"La sociedad venezolana desea una transición democrática", le ha dicho María Corina Machado a Trump. Pero no se conoce la respuesta del mandatario. Machado salió de la Casa Blanca con la misma frialdad con la que había entrado. Tras la reja le esperaba el calor de los que tuvieron que huir de la dictadura de Venezuela.