La ofensiva israelí sobre Gaza continúa con intensidad con artillería, humo y explosiones visibles desde menos de un kilómetro. Mientras se mantienen pausas humanitarias puntuales, la situación es desesperada. Más de una decena de personas han muerto este lunes por hambre, según las autoridades gazatíes.
Por primera vez, dos prestigiosas ONG israelíes —Médicos por los Derechos Humanos y Btselem— han acusado al Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de cometer un genocidio deliberado y sistemático. Han señalado además la complicidad de Occidente, especialmente de Estados Unidos, cuyo apoyo incondicional a Israel ha bloqueado repetidamente un alto el fuego en la ONU.
En Gaza hay ya más 60.000 muertos por los ataques israelíes.
La Casa Blanca no oculta su satisfacción por el acuerdo económico alcanzado por la UE, que consideran un enorme triunfo del presidente Donald Trump. Fuentes diplomáticas reconocen que la UE ha claudicado, nos cuenta el enviado especial de RNE a Washington, Fran Sevilla.
Costillas que sobresalen bajo una piel cada vez más fina son las consecuencias más visibles y evidentes de una hambruna como la de Gaza. Los daños que produce la inanición son infinitos.
Afecta directamente al sistema inmunitario. A medio y largo plazo preocupan los efectos en el desarrollo cognitivo de los niños. La malnutrición crónica hace que el potencial de neuronas funcionales sea mucho menor. Además, el trauma puede permanecer toda una vida.
Asociaciones y expertos por todo el mundo, también en España, reclaman que se permita evacuar a los niños gazatíes afectados por la hambruna.
Raúl Incertis, médico de urgencias y anestesista, voluntario de la ONG canadiense GLIA habla de la situación en el hospital Nasser de la Franja de Gaza, lugar donde trabaja: "El hospital cuenta con 270 camas y tiene ahora unos 700 pacientes ingresados que están por los pasillos". "Se han tenido que abrir UCI improvisadas que están llenas, el hospital ha sido atacado seis veces desde que llegué", comenta el médico.
"Llevo casi cuatro meses aquí [...] si hay una carnicería -un evento de múltiples víctimas donde llegan demasiados heridos al hospital como para que el hospital los pueda atender en condiciones normales- estamos hablando de que todos los días se produce en este hospital un 11M", declara Incertis. Sobre la desnutrición, el médico afirma: "Todos los pacientes que veo y que atiendo, todos sin excepción, están desnutridos. Todos los pacientes, todos mis compañeros, médicos, enfermeros, todos han perdido una media entre 25 y 30 kilos desde que empezó la venganza israelí". También denuncia los precios de la comida: "Una lata de atún te puede costar 10 dólares y a veces no la encuentras en el mercado. Un kilo de harina está aproximadamente por 30 dólares. Un kilo de arroz también, 25 o 30 dólares".
Tras los meses de calvario, el médico ha tomado la decisión de irse de Gaza: "Regreso esta semana que viene porque no puedo más. Mentalmente estoy muy cansado, difícilmente soy funcional, no tengo energía, tengo ansiedad. El hospital tiembla varias veces por la noche porque las bombas son muy fuertes y caen muy cerca del hospital, con lo cual no duermes. Te despiertas unas siete, ocho, diez veces por la noche con cada bomba que cae cerca". De todas formas Raúl Incertis no pierde la esperanza: "Cuando me recupere, si los israelíes me dejan, volveré con energía". Entrevista completa en RNE Audio.
Israel ha reanudado este domingo el envío por aire y tierra de ayuda humanitaria en Gaza. Sin embargo, la crisis alimentaria en el enclave palestino es "crítica", según la periodista española-gazatí Huda Emad, residente en la Franja. En una entrevista al Canal 24 horas, Emad ha asegurado que la gente "se desmayaba literalmente en la calle por estar cuatro o cinco días sin comer". "Incluso los precios de las mercancías en el mercado negro son muy altos. La mayoría de las personas no tienen la posibilidad de acceder a ellos, y eso es lo que ha hecho que que la hambruna se extienda esta vez mucho más que antes", ha explicado. La periodista acusa a Israel de utilizar el hambre como "arma de guerra" y apunta a la presión internacional como uno de los motivos de la decisión de Tel Aviv para reabrir los pasos para la entrada de suministros. En este sentido, hace un llamamiento "se empiece a mover el mundo" para que se acabe la guerra.
El Ejército israelí ha interceptado el barco Handala de la Flotilla de la Libertad antes de llegar a la costa de Gaza con ayuda humanitaria. Fue abordado por tropas israelíes a 115 kilómetros de la costa gazatí, en aguas internacionales.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo ha constatado que no se estaba registrando un robo masivo de ayuda humanitaria en Gaza por parte de Hamás, según ha desvelado la cadena CNN. En el informe se analizaban 156 incidentes, pero los robos y asaltos no han sido organizados por la milicia, sino fruto de la desesperación y el hambre de los gazatíes. "Este supuesto robo masivo ha sido la excusa utilizada por Trump e Israel para bloquear la entrada de ayuda humanitaria", nos cuenta el enviado especial de RNE a Washington, Fran Sevilla.
Mientras sonaba la música en el famoso festival Tomorrowland en Bélgica, la Policía detuvo a dos soldados israelíes acusados de crímenes de guerra. "Solo estaban de fiesta", decían sus compañeros. La asociación que puso la denuncia tras localizarlos a través de las redes sociales defiende que el arresto es histórico porque sienta un precedente legal. "Es la primera vez en la historia que un soldado israelí es arrestado en otro país por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidio", aseguran.
Para los judíos su ejército es una institución central. En Israel todo el mundo —hombres y mujeres— tienen que hacer el servicio militar y en ciudades como Jerusalén las fotografías de soldados están en todas partes, como en las paradas de autobús. Gran parte de la sociedad israelí apoya a su Ejército, pero a casi dos años del inicio de guerra empiezan a abrirse las primeras fisuras. Breaking the Silence recopila testimonios de soldados anónimos críticos con lo que hacen. Joel fue uno de ellos: se apartó del Ejército consciente del daño que infligían a los palestinos.
La exposición a la violencia del ejército y los colonos sumada a la incertidumbre preparan el terreno a los problemas de salud mental de los palestinos. La corresponsal de RNE en Jerusalén, Laura Alonso, ha podido estar en Hebrón con un equipo de MSF que presta ayuda psicológica y médica a los vecinos.
Los últimos movimientos no auguran, ni mucho menos, una tregua inminente en Gaza. Esa posible tregua se negocia en Catar. Es allí donde tienen lugar los contactos indirectos entre Israel y Hamás, que valoran las propuestas que les plantean los países mediadores.
Ahora mismo negociaciones están bloqueadas. Netanyahu ha pedido a su equipo que vuelva a Israel y Estados Unidos ha hecho lo mismo con el suyo. El enviado especial de la Casa Blanca, ha acusado Hamás de mala fe y de falta de voluntad para pactar alto el fuego. Son declaraciones que han sorprendido a la organización islamista que, en su última comunicado, ha reiterado su intención para alcanzar una tregua permanente.