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Nuestra corresponsal, Cristina Sánchez, se acerca a las oficinas de MSF España para los territorios palestinos para conocer su trabajo en Gaza y Cisjordania, con especial interés en los heridos de bala tras las protestas semanales desatadas frente a la valla divisoria y que fueron contestadas con fuego real por parte del Ejército israelí. El responsable de la misión española, Juan Carlos Ramos, nos explica la sitaución sanitaria actual y la respuesta de las organizaciones humanitarias.

Israel ha reforzado la seguridad junto a Gaza después de la muerte de 7 palestinos y un soldado israelí. Hamás habla de operación militar encubierta en la franja y el ejército israelí dice que ha sido un intercambio de disparos.

Nada más conocerse lo ocurrido, el primer ministro Netanyahu adelantó su regreso de París, donde se celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. Hamás respondió con el lanzamiento de cohetes, y se ha activado el estado de alerta en la zona,

Israel ha matado en Gaza a un líder de las milicias armadas de Hamás en una operación encubierta en la que han muerto otros seis palestinos y un soldado israelí.

Nour Baraka era el comandante de las Brigadas al Qasam en la zona este de Jan Yunis, al sur de Gaza. Considerado un alto mando, era el responsable de la excavación de túneles, del lanzamiento de proyectiles y de ordenar a francotiradores disparar a soldados israelíes e intentar secuestrar a soldados.

El enfrentamiento ha sido seguido por el lanzamiento de una decena de cohetes hacia Israel que no han causado víctimas.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, que se encontraba en Francia para tomar parte en la Cumbre de la Paz de París, ha regresado a Israel.

El nuevo repunte de la violencia se produce cuando aumentaban las esperanzas que se llegase a un acuerdo de alto el fuego de alta duración entre Israel y las milicias palestinas, en el que media El Cairo con apoyo de la ONU desde hace meses.

Maxima tensión en Gaza. Seis palestinos -uno de ellos un oficial de Hammas- y un oficial israelí han muerto en un intercambio de misiles y proyectiles tras una incursión del ejército de israel en el sur de la franja. El enfrentamiento comenzó cuando un grupo de soldados israelíes fueron descubiertos en plena incursión al sur de Gaza.

Las protestas de Gaza, reprimidas desde la valla divisoria por el Ejército de Israel, han dejado decenas de personas heridas que en su mayoría no tienen posibilidades de acceso a una condiciones sanitarias decentes. Nuestra corresponsal, Cristina Sánchez, visita una de las clínicas donde Médicos sin Fronteras España presta atención a importantes heridas de bala que pueden condicionar sus vidas en una nueva entrega de nuestra serie #EstadoCrítico

Jerusalén. Antes de las seis de la mañana se inicia el primer recorrido de la línea roja del tranvía urbano. Palestinos e israelíes suben a uno de los pocos espacios que comparten en esta ciudad. Con cristales blindados en puertas y ventanas, el tren tiene 23 paradas, algunas con nombres poco adecuados para la convivencia. Su recorrido de casi 14 kilómetros se adentra por la Jerusalén ocupada. "Aquí hay murallas invisibles que distinguen entre los judíos y los palestinos, aquí estamos prácticamente no en una ciudad con dos partes sino en dos planetas distintos", explica al programa En Portada de TVE Meir Margalit, historiador y escritor israelí. Margalit fue antiguo concejal de Jerusalén una ciudad a la que ahora ve más dividida que nunca: "Lo que yo veo es un temor, un temor mutuo, todos en esta ciudad viven con miedo."

El tranvía conecta los asentamientos judíos construidos en la parte oriental con la parte occidental de la ciudad. Para los palestinos este transporte es un símbolo de la ocupación. Los israelíes ya tienen planificadas ocho líneas MÁS de tranvía para unir otros barrios de Jerusalén.

Los dos intentos de mediación más importantes de Estados Unidos para conseguir la paz entre Israel y los países árabes cumplen años: este mes hace cuatro décadas de Camp David y 25 años de los Acuerdos de Oslo.

En 1978, Israel y Egipto firmaban un tratado de paz en una de las residencias del entonces presidente estadounidense, Jimmy Carter, por el que Israel se retiraba de la Península del Sinaí (ocupada desde la Guerra de los Seis Días) a cambio de que Egipto les reconociera como Estado, fue el primer país árabe en hacerlo.

En septiembre de 1993, Israel y Palestina firmaban en Washington el acuerdo de Oslo I por el que acordaban cinco años de negociaciones bilaterales para conseguir la paz y la creación del Estado Palestino. Se obviaron temas como el estatus de Jerusalén, las colonias israelíes y el retorno de los refugiados; estos son hoy los principales escollos en las negociaciones que, lejos de durar un lustro, ya van por el cuarto de siglo.

Han pasado 25 años desde la firma de los acuerdos de Oslo y el proceso de paz para el conflicto palestino-israelí está estancado. Desde la Autoridad Palestina se insiste en la vieja reclamación: "Solo queremos un estado con las fronteras establecidas en 1967", afirma el ministro Saeb Erekat a un equipo de TVE. Mientras, el gobierno israelí prosigue con su política de apoyo a los colonos y construcción de muros para aislar a la población palestina aduciendo la seguridad israelí.