50 años de la muerte de Marilyn Monroe, "el Mito eterno"

  • El 5 de agosto de 1962 apareció muerta en su casa. Tenía 36 años
  • Desde entonces su leyenda sigue creciendo
Programas no recomendados para menores de 13 años (NR13)
GERARDO SÁNCHEZ (Director de 'Días de cine') 

Hace medio siglo que Marilyn Monroe aparecía muerta en su casa de Los Ángeles, supuestamente a consecuencia de una dosis de barbitúricos. Tenía 36 años y seguía siendo radiantemente bella, algo que nunca pudieron socavar sus depresiones y la soledad.

Fue un 5 de Agosto de 1962. Su cuerpo desnudo, en la cama. Nembutal abierto a su lado y el teléfono descolgado. Ese dia la estrella de Marilyn se apagó, pero el halo que envuelve su leyenda, brilla desde entonces con más fuerza.

Sus restos descansan en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles, California.

El mito eterno

Nacida Norma Jean Baker, sin padre conocido, tuvo una infancia itinerante hasta que su madre acabó ingresada en una clínica mental y ella, en un orfanato. Con 10 años fue violada , y a los 17 creyó que, casándose, podría dar estabilidad a una vida que ya avisaba de negros presagios. Aquel matrimonio, claro, fue un desastre.

Muy joven empezó a trabajar como modelo. Las primeras pruebas de imagen mostraban a una muchacha que buscaba con entusiasmo un lugar en el sol, aunque a ese lugar se llegase después de subir todo tipo de escalones, como su famoso desnudo para Playboy.

De aquello, a Hollywood, donde, consiguió un contrato en Fox tras ver Zanuck una prueba de cámara. Después de conseguir algunos pequeños papeles, alguien pensó que Norma Jean no era un buen nombre para triunfar, y desde entonces fue Marilyn Monroe. Ya con ese nombre pudimos verla hacer temblar a Groucho Marx en Amor en conserva.

Hollywood

Despues, sus trabajos en Eva al desnudo y La jungla del asfalto la permitieron conseguir papeles con mayor protagonismo, en películas como: 4 páginas de la vida, Encuentro en la noche, o Me siento rejuvenecer.

El 52 fue un buen año, Tabajó en nada menos que 6 películas. De ellas, fue Niágara, la culpable en buena medida de convertirla en un mito sexual. Henry Hathaway, el director, se dio cuenta de que con unos tacones lo suficientemente altos, aquel cuerpo se balanceaba de una forma que quitaba el hipo.

Nada volvería a ser igual: en Los caballeros las prefieren rubias, a las órdenes de Howard Hawks, compartía pantalla con la espléndida Jane Russell en todo un tratado sobre la caza y captura de marido, millonario, por supuesto. Casi como si de una continuación se tratase, Como casarse con un millonario, la segunda película rodada en cinemascope, ahondaba en el mismo tema, ahora junto a Lauren Bacall y a Betty Grable.

Luces de candilejas fue de nuevo un musical. Marilin cantaba sorprendentemente bien, y no era ocasión de desperdiciar ese talento natural. En esta película brilló junto a Donald O´Connor.

La mujer más deseada de América

Quien ya era la mujer mas deseada de América se casó con un mito nacional, Joe Dimaggio, jugador de beisbol. Un tipo sencillo, franco, marrullero y simpático. Alguien en quien creyó poder encontrar esa felicidad y proteccion que siempre le fueron esquivas.

Rio sin retorno le permitió hacer un papel dramático, además de cantar algunas bonitas canciones en el salvaje oeste.

Marilyn tue el tormento y el éxtasis para aquel Rodríguez que bordaba Tom Ewell en la La tentación vive arriba, de Billy Wilder. Aquella falda levantada, levantó mucho revuelo, y desde luego a Joe Dimaggio, el único hombre que la amó de verdad, no le gustó nada; pero Billy Wilder nos descubrió a una comediante excepcional a la todavía no había que esperar horas para rodar.

En Bus Stop, a las órdenes de Joshua Logan, cantaba y se enamoraba de un bello adonis que la prometía amor eterno, algo que tambien la prometía Lawrence Olivier en El principe y la corista, donde ella era, por supuesto, la corista, y él, claro, el príncipe.

Arthur Miller

La vida de Marilin dio un giro. Conoció al dramaturgo Arthur Miller y quedó deslumbrada por su inteligencia y seguridad. Seguramente lo era, inteligente, pero Miller siempre pensó en si mismo como un pigmalión. Le hizo leer a Dostoiesky y pensó que Marilyn debía elegir mejor sus papeles. Marilyn decidió 2 cosas: estudir arte dramático en el actor´s studio de Lee Strasberg y que no sería dirigida por cualquiera .

Billy Wilder, desde luego, no era un cualquiera. En Con faldas y a lo loco, nos ofreció uno de los papeles inolvidables de Marilyn como Sugar, al lado de los travestidos Jack Lemmon y Tony Curtis, quien confesó que antes que volverla a besar, preferiría besar a Hitler.

El multimillonario, de George Cukor, fue otro musical en la que ademas de estar guapísima y cantar estupendamente, estaba Ives Montand. Gracias, o por culpa de aquella película, según se mire, Montand y Simone Signoret, su amiga, esposa y amante, vivieron su particular infierno de los celos.

Pero de nuevo, su matrimonio se iba a pique. Miller decía que nunca había conocido a alguien tan triste. Seguramente lo habría sido menos de no haber sido él tan intelectual. Pero de aquella relación nació Vidas rebeldes una de las más bellas películas de Marilyn, con un personaje creado por su entonces todavía marido a su imagen y semejanza. El resultado: una mujer tremendamente desvalida y necesitada desesperadamente de amor.

Los Kennedy

Debía ser cierto. Cuentan que Elia Kazan se propuso seducirla en cuanto la vió, casi 10 años atrás. Muchos compartieron su lecho y muy pocos se quedaron hasta el amanecer. Los hermanos Kennedy, casi tan glamurosos como ella, participaron sin ningún pudor de la generosidad de aquella mujer que disfrutó más de la compañía de barbitúricos que de los hombres.

Depresiones, soledad, infinita tristeza, necesidad de amor auténtico... Sus últimos meses serían más de lo mismo: un desastre con rodajes imposibles por sus retrasos, despistes, olvidos... No pudo terminar su última película a las ordenes de otro grande: George Cukor (Something´s got to give)

La leyenda prefiere contar que Marilyn intentó hablar con alguien antes de morir. Aparentemente, y oficialmente, fue un suicidio.

Joe Dimaggio se encargó de su entierro, y prohibió de forma taxativa la presencia de unos Kennedy que en ningún caso iban a ir a verla a plena luz del día porque no lo hicieron nunca.

Mientas Dimaggio vivió, nunca faltó una rosa en su tumba, la compañía más larga de la que jamás disfrutó Norma Jean Baker, un mito que conocimos como Marilyn Monroe.

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