"La catedral de Santiago de Compostela" en La Mitad invisible

  • Es una catedral pensada para acoger a los peregrinos
  • Juan Carlos Ortega nos adentra en esta magnífica construcción
  • "La mitad invisible" se emite cada sábado, a las 19.30 horas, en La 2 de TVE

'La mitad invisible' es un programa cultural presentado por Juan Carlos Ortega y dirigido por Blanca Flaquer, que se emite los sábados a las 19:30 horas en La 2.

Equipo de este capítulo:
Xavier Sitja, Nuria Barreiro, Josep Parés, Marta Vilanova, Pol Graell i Ramon Rull

LA MITAD INVISIBLE 

La catedral de Santiago de Compostela es como una matrioska, la muñeca rusa que esconde dentro otras muñecas más pequeñas. Es una catedral pensada para acoger a los peregrinos que llegan continuamente sin perturbar las actividades litúrgicas.

Con la masificación de las peregrinaciones y la falta de dinero, la amplían construyendo una carcasa exterior barroca que esconde una iglesia románica medieval.

 

El peregrino llega a Santiago

El presentador de "La mitad invisible", Juan Carlos Ortega, se viste de peregrino para descubrir los secretos de la catedral de Santiago de Compostela.

Ortega, en su peregrinaje, reflexiona sobre los pecados capitales contemporáneos y reconstruye la vida de los antiguos penitentes dentro de una catedral diseñada para acogerles.

Los exhaustos peregrinos llegaban para adorar la cripta del apóstol Santiago y durante semanas se instalaban en ella para recuperarse antes de regresar a su lejano lugar de procedencia.

"La mitad invisible" revive el recorrido de los antiguos penitentes por la catedral y nos conduce al lugar donde queman sus ropas harapientas, donde viven y donde siguen los oficios religiosos o la utilidad del Botafumeiro.

Con la masificación de las peregrinaciones y por falta de dinero, en el siglo XVII amplían la catedral construyendo una carcasa barroca que esconde la iglesia románica original.

En su peregrinaje, Juan Carlos Ortega descubre la comida del peregrino, la utilidad de la vieira como herramienta multiusos o la hospitalidad de algunos albergues.

Al final alcanza Fisterra, el colofón profano del camino de Santiago que precede al inicio de una nueva vida para el esforzado peregrino.


La visión personal de Juan Carlos Ortega

Una de las características de "La mitad invisible" son unos momentos en los que el presentador, Juan Carlos Ortega, hace comentarios muy personales.

Es una secuencia donde a través del ángulo de su pequeña cámara de mano expresa sus pensamientos introspectivos sobre la obra de arte que el programa describe.

En el equipo les llamamos coloquialmente "sirocos", un término acuñado por nuestra realizadora Nuria Barreiro, y se representan a través de unas imágenes generalmente movidas y tratadas electrónicamente como una antigua cinta de celuloide.

De alguna manera, pretende simbolizar en el vídeo lo que en el lenguaje del cómic y tebeos llaman "bocadillo".

Los "sirocos" los grabamos con una cámara portátil que ayuda a conseguir el tono añejo de las imágenes.

Pero en nuestro programa dedicado a la catedral de Santiago de Compostela, nuestra cámara portátil desapareció, presuntamente sustraída por alguno de los sigilosos rateros que despellejan de sus más preciados recuerdos de viaje a los turistas incautos.

 

Con la cámara sustrajo la memoria del viaje en la que Juan Carlos Ortega dialogaba sobre la visión personal de los siete pecados capitales de un peregrino contemporáneo

Posiblemente, el descuidero ignora que nuestro más estimado tesoro no era el continente, sino el contenido.

Con la cámara sustrajo la memoria del viaje en la que Juan Carlos Ortega dialogaba sobre la visión personal de los siete pecados capitales de un peregrino contemporáneo.

Y por mala suerte, la ratería se produjo el último día del rodaje.

No os extrañe, pues, que Ortega en el "siroco" de la gula tome un sintético desayuno continental en vez de zamparse una mariscada.

O que en lugar de rumiar sobre la lujuria frente al Pórtico de la Gloria, lo haga como un urbanita convencional.

Y veréis cómo la pereza le ataca en una cama conocida, en vez de en una impersonal litera jacobea.

En definitiva, que nuestras "sirocadas" reflexiones han pasado del lirismo inicial al puro realismo condicionado por la urgencia de volverlos a grabar.

No lo tengáis en cuenta, gajes del oficio.

 

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