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'El sueño de una noche de verano' revisitado por Teatro Praga

  • La compañía portuguesa fundada en 1995 cuenta con cinco directores
  • Presentan una surrealista y caótica versión de la obra de Shakespeare
  • Mi reino por un caballo entrevista al director Pedro Penim

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Mi reino por un caballo es un programa sobre actualidad de las artes escénicas que se emite en La 2 de TVE la noche de los jueves al viernes a las 00.45

Con la llegada del verano proliferan las versiones del sueño noctámbulo de William Shakespeare. La enésima que hemos estado grabando tiene acento portugués, Sonho de uma Noite de Verão, y es la última apuesta escénica de la compañía Teatro Praga.

No, no son checos, es que praga en luso significa peste, plaga, y ellos tomaron su nombre de las reflexiones del cruel Artaud sobre “el teatro y la peste”.

Iniciaron su andadura en 1995 y, aunque están aquí al ladito, nunca antes habían visitado nuestro país. O al menos eso es lo que nos contó, en un dialecto a medio camino entre el español y el lusitano (que, entre risas, bautizamos como lusiñol), Pedro Penim, uno de los cinco jóvenes directores que tiene la compañía.

Cinco directores, ahí es nada: cinco puntos de vista distintos que convierten los procesos creativos de los chicos de la plaga en una experiencia tan loca como colorista es su resultado.

Atrevida revisión

El espectáculo, que los portugueses presentaron en Salamanca, en el Festival Facyl, toma como punto de partida el célebre sueño estival de Shakespeare y la semi-ópera barroca que, sobre él, compuso Henry Purcell en La reina de las hadas, pero dándole una vuelta de tuerca multimedia.

La acción transcurre así en el interior de una casa que es grabada en vídeo en todo momento. Los enamorados, las hadas, los cómicos y la magia de Shakespeare, convertidos en protagonistas de un reality show televisivo que es proyectado en una pantalla gigante y aderezado con danza, ópera, números circenses, fuegos artificiales y hasta performances de otras compañías invitadas como The end of irony.

En total, si contamos también a la orquesta barroca (Los Músicos del Tajo), más de 50 personas en el escenario, dando forma a lo que ellos definen como una "oda al poder". O lo que es lo mismo: un intento de emular las fastuosas representaciones teatrales de otro tiempo, en las que extravagantes y costosos efectos especiales maravillaban a una corte entregada al placer y a los excesos.

En definitiva, una atrevida revisión de la emblemática obra del bardo de Avon, más surrealista y caótica, si cabe,que la original. De hecho, esa es la definición que hace Teatro Praga de todo su trabajo: el caos. Pero, eso sí, “un caos" –reivindican- "perfectamente organizado”.