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Premios de la Música Independiente 2013

Beach Beach

Por
beach beach - Tasteless

La costa en invierno tiene algo que mueve a la melancolía, igual que un parque de 
atracciones abandonado o una bicicleta a la que le falta una rueda. Así todo, siempre 
estaremos en deuda con los inviernos de Mallorca, porque fue el aburrimiento inherente 
de esa estación del año la que impulsó a Beach Beach a juntarse en un local y dar 
forma al grupazo en el que se han convertido. Poco tiempo después, cogieron los 
trastos y se vinieron a vivir a Barcelona, de hecho algunos de los miembros de Beach 
Beach forman parte de otras bandas locales como Extraperlo, Capitán o Kana Kapila.

A mediados del año 2011 empezaron a dejarse ver en los escenarios de la ciudad 
condal y se afianzaron como una de las más prometedoras bandas noveles de los 
últimos tiempos. Sus canciones sorprendían por su frescura, su empuje melódico y su 
impecable ejecución. Mostraban un contemporáneo flavour tropicalista que los acercaba 
a formaciones como Abe Vigoda al tiempo que desplegaban un cuidado juego de 
voces en los que los más veteranos y sabios identificábamos a Teenage Fanclub. La 
primera vez que los vi pensé que eran un grupo perfecto: jóvenes, guapos, elegantes y 
modernos, me hacían bailar y pensar en mi novia al mismo tiempo.


En Tasteless Peace Beach Beach dejan de lado el tropicalismo a la Vampire Weekend 
que marcaba algunas canciones de sus inicios ("Leeuwenhoek") para abrazar un 
sonido menos contemporáneo (a no ser que consideremos contemporáneo recuperar 
referentes de finales de la década de los 80 y mediados de los 90). La luminosidad 
y el trotar despendolado de bandas ochenteras como los Replacements o Buzzcocks 
se dan la mano con la efervescencia del mejor indie rock de los 90 (Lemonheads, 
Superchunk o Teenage Fanclub), mientras que otros momentos del disco se sitúan 
en un punto geográfico muy concreto: Gran Bretaña. Nosotros escuchamos a los My 
Bloody Valentine de los primeros EPs (sobretodo en Desired) o a Orange Juice, a lo 
que los miembros del grupo añaden referencias como The Keys o Any Trouble (¡una 
verdadera joya oculta en el catálogo de Stiff Records!). En cualquier caso el grupo se 
muestra capaz de desarrollar un sonido cuidado y sofisticado donde abunda los arreglos 
instrumentales (teclados, palmadas, panderetas, cascabeles, texturas de guitarra, juegos de voces) y que refleja perfectamente la claridad de ideas del dúo creativo: Pau Riutort y Tomeu Mulet. Ellos mismos estuvieron al mando de la grabación del disco, que se 
desarrolló de manera pausada en sesiones distribuidas a lo largo de un espacio de casi 
tres meses.

Mientras las canciones de su primera referencia, el autoeditado Leeuwenhoek EP
(2010), se caracterizaban por su contundencia melódica y su espontaneidad, las de 
Tasteless Peace –su primer LP para La Castanya– muestran una evolución hacia un 
sonido más elaborado y con mayor recorrido expresivo. Algunas composiciones te hacen 
pensar en el verano, mientras que otras son más melancólicas, reflexivas y de cuello alto. 
El nexo en común entre todas ellas, y que les emparenta a los grandes grupos de indie 
rock americano de los 90, es que te imaginas al grupo tocándolas en directo.


Las flores salen en primavera, aunque hay que plantar las semillas en invierno, y los 
rayos de sol que proyectan las canciones de Beach Beach hay que saber aprovecharlos 
en cualquier época del año. ¡Esos flequillos al sol!

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