Si algo abunda en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko es el polvo. Después de que Rosetta registrara por primera vez la temperatura del cometa en verano de 2014, cuando se encontraba a 553 millones de kilómetros del Sol. Según reveló la ESA, 67P tenía una temperatura media de la superficie de -70 ºC, entre 20 y 30ºC más de lo que se preveía para un cometa a esa distancia de la estrella. Este dato mostró, por tanto, que el cometa era "demasiado cálido para estar cubierta de hielo" y, en cambio, debía estar cubierto por una corteza oscura y de polvo. Foto: ESA/Rosetta/NAVCAM, CC BY-SA 3.0 IGO