La astronauta de la Agencia Espacial Europea, Samantha Cristoforetti, ejecuta el experimento Skin-B en la Estación Espacial Internacional durante su misión Futura. Los astronautas pierden más células de la piel y esta envejece más rápido durante los vuelos espaciales, y además sufren grietas, erupciones o picazón. Este experimento recoge datos sobre la estructura de la piel, oxigenación, hidratación y elasticidad. El objetivo es desarrollar un modelo por ordenador para ver cómo envejece la piel. Los resultados podrían contribuir a proteger la piel tanto en la Tierra como en el espacio. Foto: ESA/NASA