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Turismo contra la despoblación: abriendo pueblos, reconvirtiendo vías y apadrinando olivos

  • La nueva edición de FITUR permite conocer iniciativas que tratan de fomentar un turismo que hace frente a la 'España vacía'
  • En la base de los proyectos está la sostenibilidad, la protección del medio rural y la reactivación de la economía local

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Iniciativas turísticas para combatir la 'España vaciada'

Volver a llenar de vida la España que está quedando vacía de gente es uno de los objetivos que se marca el turismo nacional, especialmente el de esas zonas tan castigadas por el éxodo rural, donde han tenido que aprender a potenciar sus atractivos naturales para competir con destinos vacacionales más consolidados.

En esa misma batalla contra la despoblación luchan dentro del mismo bando hoteles, restaurantes y empresarios locales, quienes cuentan cada vez con más aliados. La actual edición de FITUR, que se celebra en IFEMA hasta el próximo domingo, está permitiendo conocer muchas iniciativas que también tratan de fomentar un turismo que, al mismo tiempo, ayuda a proteger el medio rural y a reactivar la economía de pequeños pueblos. 

'Apadrina un olivo' abandonado en Oliete

En la localidad de Oliete, en Teruel, los vecinos han visto cómo su población ha ido descendiendo en los últimos años, y a esa pérdida se suma el estado de abandono de más de 100.000 olivos centenarios, un problema al que trata de dar solución el proyecto ‘Apadrina un olivo’, el ganador del reto FiturNext 2020.

"Buscamos conectar emocionalmente a padrinos con sus olivos y al medio urbano con el medio rural”, explica Alberto Alfonso, cofundador de esa iniciativa que ha salvado ya más de 8.200 olivos y que también contribuye a impulsar la economía local.

Actualmente hay 18 personas trabajando para dar vida “al proyecto, al pueblo y a la comarca”, indica Alfonso, que precisa que cultivar el olivo no consiste solo en plantar y dejarlo crecer. Sin cuidados, es un árbol destinado a desaparecer.

El procedimiento para apadrinar uno de esos 'abuelos' de copa ancha y tronco grueso, explica Alfonso, es muy sencillo: “Entras en la web, eliges un olivo y le pones nombre. Luego puedes hacer el seguimiento a través de la ‘app’ y te enviamos información y dos litros de aceite que hacemos con los olivos recuperados. Además puedes visitar el olivar”.

'Abriendo pueblos': descubrir un patrimonio bajo llave

También en Teruel, que en el último año se ha encargado de recordar desde la política que sí existe, se está llevando a cabo una interesante propuesta para dar a conocer esa otra España. Está impulsada por Serafina Buj, una turolense arraigada en la comarca del Maestrazgo que se dio cuenta de que hay infinidad de pueblos con un enorme patrimonio bajo llave.

Para poner en marcha su proyecto, ‘Abriendo pueblos’, habló con los alcaldes de distintos ayuntamientos de la zona y les pidió la llave de algunas construcciones o monumentos que no están abiertas al público.

“Hablamos de iglesias del siglo XV, de pilas bautismales góticas, molinos, en fin, de un patrimonio de con una historia increíble y que está cerrado porque no hay nadie que lo pueda abrir para que se visite”, explica Buj, que ahora se dedica a mostrar esos tesoros desconocidos que, considera, pueden sorprender a los turistas.

'Vías verdes': antiguos trazados de ferrocarril convertidos en senderos

Del mismo modo en que unos proyectos abren pueblos, otros abren nuevos caminos. El proyecto Vías Verdes lleva años reutilizando antiguos trazados de ferrocarril en desuso como itinerarios para ser recorridos a pie o en bicicleta.

“Es una forma maravillosa de conocer esta España de interior, a veces desconocida, con un montón de recursos y de interés y el propio ferrocarril. Imagínate pasar por esos maravillosos túneles que ahora están iluminados, los viaductos que salvan los ríos o las antiguas estaciones. Ahora podemos ser como los nuevos viajeros que van en bicicleta de estación en estación”, señala Arantxa Hernández, Jefa del Área de Vías Verdes, que depende de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Hernández explica que en 1993 existían en España más de 7.600 kilómetros de líneas ferroviarias sin servicio y que cerca de 2.900 han sido convertidas en 125 Vías Verdes que están repartidas por todo el país.

Estas infraestructuras no solo permiten conocer espacios naturales a los que difícilmente se podía acceder antes, sino que además favorecen la dinamización socioeconómica de muchas zonas rurales debilitadas a causa de la despoblación.

Gracias a las vías verdes se han rehabilitado también más de 115 antiguas estaciones para la instalación de servicios y equipamientos complementarios, como restauración, alojamiento, alquiler de bicicletas o centros de información. 

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