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200 años del Museo del Prado

El Prado tras el bicentenario: del Tesoro del Delfín a las artistas plásticas del siglo XX

  • A comienzos de 2020, los estuches del Tesoro del Delfín y la creatividad femenina serán protagonistas
  • El Prado cierra los festejos del bicentenario con una exposición de los dibujos de Goya

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'El Cid' de Rosa Bonheur de 'Invitadas' (izq) y estuche del Tesoro del Delfín (dcha) MUSEO DEL PRADO

El rey Carlos III encargó al arquitecto Juan de Villanueva la construcción de un Gabinete de Ciencias Naturales en 1785. Al final, por orden de su nieto Fernando VII acabó convertido en Real Museo de Pinturas y Esculturas (cuentan que gracias al impulso de su mujer, Isabel de Braganza). Y así nació el embrión del futuro Museo del Prado.

El majestuoso edificio neoclásico abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819, con un catálogo de 311 pinturas. Estas colecciones reales fueron enriquecidas por Austrias y Borbones a través del tiempo.

A ellos debemos algunos de sus tesoros más emblemáticos como El jardín de las Delicias de El Bosco, El caballero de la mano en el pecho de El Greco, Carlos V en Mühlberg de Tiziano, el Autorretrato de Durero o Las meninas de Velázquez.

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La pinacoteca, símbolo de la cultura española, cumple 200 años aunque las celebraciones oficiales arrancaron en 2018: el Prado sacó sus joyas a la calle en muestras itinerantes y festejó por todo lo alto en una escalada de selecciones de arte supremo: de Fra Angelico a Giacometti o de Rembrandt a Velázquez. Imposible elegir.

La guinda del bicentenario la coronan los dibujos de Goya donde la institución saca músculo con fondos propios, en una muestra que arranca este martes. Y el Museo del Prado, que visitan anualmente casi tres millones de personas, suma y sigue para 2020: más sorpresas del Tesoro del Delfín y una presencia destacada de artistas plásticas del siglo XX, son otras de las propuestas. A continuación, algunas de las exposiciones que vendrán, más las que aún se pueden visitar.

Los estuches del Tesoro del Delfín y las artistas “invitadas”

Tras los rescoldos del bicentenario, El Prado arrancará a comienzos del próximo año con nuevos retos como la selección de los estuches del célebre conjunto de orfebrería francés del Tesoro del Delfín (Del 18 febrero al 13 septiembre 2020).

Los visitantes podrán contemplar el grupo excepcional de más cien piezas que datan de los siglos XVI al XVIII. En su mayoría están recubiertos por finas pieles decoradas con estampaciones a hierro en seco y en dorados con motivos heráldicos, mientras que otros estuches están forrados con telas nobles como el terciopelo. [Mira las imágenes que encabezan esta noticia]

Otra de las propuestas para los primeros meses de 2020 es Las invitadas. Fragmentos sobre mujeres ideología y artes plásticas en España (1833-1931). Esta exposición con fondos propios, aborda el papel de la mujer en el sistema español de arte en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX.

Un recorrido que exhibirá algunas de las obras de artes plásticas más importantes producidas por mujeres en el siglo pasado–ordenadas en ámbitos que analizan las distintas dedicaciones que estas desempeñaron–, y ofrece un mapa básico sobre el papel subsidiario que el sistema concedió a las artistas.

La selección también mostrará el camino, a veces épico, que algunas de estas autoras recorrieron hasta librarse de las ataduras impuestas a su género, señalan desde la pinacoteca a través de una nota.

Goya y sus monstruos contemporáneos

Los 300 dibujos de Goya que componen Solo la voluntad me sobra (hasta febrero de 2020) son excepcionales, por únicos y porque desgarran por su valor contemporáneo. A Francisco de Goya le preocupaban los monstruos que se hallaban “bajo las alfombras de la sociedad” a los que no dudó en poner rostro.

El genio los representa bajo una luz tenebrosa y filosófica entreverados con una crítica feroz a la Iglesia: dibuja sobre los matrimonios de conveniencia, los abusos contra los pobres, la sinrazón de la guerra, la prostitución o la violencia contra las mujeres, un tema que le obsesionaba en especial.

El Prado cierra las celebraciones de su bicentenario con una exposición de los dibujos de Goya

“Goya tiene una visión muy positiva de la mujer pero muy negativa de la situación en la que se encontraba y se puede leer como una ilustración de los problemas que afectan a las mujeres y la violencia que sufrían como víctimas en la época contemporánea”, asegura a RTVE Jóse Manuel Mantilla, comisario de la muestra y jefe de conservación de Dibujos y Estampas del Museo del Prado.

Entre las joyas de la exposición que arrranca este martes y ha sido organizada junto a la Fundación Botín, están obras conocidas como Caprichos o los Disparates (de los que el Prado muestra una veintena, de extraordinaria modernidad), o el Cuaderno C (1808-14) que se encuentra casi completo, nunca se ha visto en conjunto y está compuesto por 120 dibujos.

Sofonisba y Lavinia: dos pintoras que rompieron la brecha de género

El Museo del Prado cuenta en sus colecciones con obras de 32 pintoras frente a casi 5.000 pintores. Una brecha de género que se ha propuesto resquebrajar: la histórica exposición, dedicada a las autoras italianas Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, que arrancó en octubre y se mantiene hasta febrero de 2020 es la prueba de este rescate de la creatividad femenina.

Autorretrato de Sofonisba Anguissola propiedad del museo Lancut de Polonia

Por primera vez, reúne a través de 75 pinturas los trabajos fundamentales de dos de las mujeres más notables de la historia del Arte de la segunda mitad del siglo XVI. Las autoras alcanzaron reconocimiento entre sus contemporáneos, pero sus figuras se difuminaron a través del tiempo. Sofonisba Anguissola fue pionera sin pretenderlo. La cremonesa ejerció de pintora de cámara en la corte de Felipe II donde creó obras de excepcional calidad.

“Sus retratos y atutorretratos gustan tanto en la corte que incluso se le pide al pintor oficial del rey que era Alonso Sánchez Coello que haga copias de lo que ha hecho Sofonisba y eso es algo muy, muy, notable”, aseguraba a RTVE.es la comisaria, Leticia Ruiz. Por su parte, Lavinia Fontana consiguió abrir estudio propio en Bolonia, trabajó de tú a tú con sus colegas masculinos y su producción es la mayor de una mujer con anterioridad al siglo XVIII. Toda una proeza.

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