Enlaces accesibilidad
Elecciones municipales

Alcalde 24 horas: el poder en la España vaciada

  • Villadoz, un municipio zaragozano de apenas 60 habitantes, es un buen ejemplo de cómo vive las municipales la España vaciada
  • En pequeños municipios las siglas de los partidos se desdibujan y a los candidatos solo se les pide que sean buenas personas

Por
Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso - Cuando la alcaldesa es tu panadera

España vive inmersa en una perenne campaña electoral. Mítines, consignas, mensajes cruzados y algún que otro insulto llenan diariamente los informativos.

A 70 kilómetros de Zaragoza capital, en la comarca de Daroca, alejado de cualquier foco, se encuentra Villadoz, uno de los 731 municipios de Aragón. Tiene un padrón de 86 habitantes, pero los que cada día se despiertan allí no llegan a 60.

El próximo día 26 deben elegir al que será su alcalde durante los próximos cuatro años. Miramos con atención y no somos capaces de encontrar signos de una campaña electoral.

Acceso por carretera a Villadoz, Aragón

Acceso por carretera a Villadoz, Aragón Google Street View

Ascensión Giménez, Choni para los amigos, es su actual alcaldesa. También es la panadera del pueblo. Nos recibe entre panecillos y cañadas y se agradece oler a masa madre. Se limpia las manos de los restos de harina y nos atiende. Es Licenciada en Química. Siente la tierra y ha aumentado el padrón de Villadoz. Tiene tres hijos. Confiesa que lo último que esperaba es ser alcaldesa de su pueblo.

Los vecinos buscaban gente joven, con algo de estudios y compromiso. Candidatos, muy escasos. Quién mejor, entonces, que la mujer del panadero. Lleva once años en el cargo.

Ascensión, Choni, alcaldesa de Villadoz

Ascensión, Choni, alcaldesa de Villadoz RNE

Concejo abierto

Villadoz se rige por concejo abierto. Gobernado por un alcalde elegido directamente y por la asamblea vecinal, a la que pertenecen todos los electores del pueblo mayores de edad. Democracia en estado puro. Ascensión define “concejo abierto” como una reunión de Comunidad de vecinos con antecedentes familiares. Los lazos de sangre pesan en un pueblo pequeño.

Aquí los urbanitas descubren que la política sí tiene que ver con el servicio público. No hay despachos, no hay horarios. Alcalde 24 horas. El esfuerzo del poder diminuto.

Plaza del Ayuntamiento de Villadoz

Plaza del Ayuntamiento de Villadoz RNE

La mujer del panadero vuelve a presentarse. Este año hay dos candidatos más: otro vecino del pueblo y una tercera persona que no está empadronada en el municipio y que nadie conoce. En Villadoz no se organizan mítines. Ni falta que hace. Dicen sus vecinos que la campaña electoral en el pueblo se hace día a día.

Aquí las siglas de los partidos se desdibujan y los colores se mezclan en una paleta de proximidad. No se mira el carnet del candidato, se le mira a los ojos. Todos se conocen bien. Saben de quién ha nacido, dónde vive y en qué trabaja. Se elige a la persona, no al político. A veces tira la sangre, porque es más que probable que el candidato sea tu primo.

En busca del candidato en la España vaciada

Cuando se aproximan las elecciones municipales, los partidos políticos visitan la España vaciada en busca de candidatos. No preguntan su ideología. Las ofertas de uno y otro partido le llueven a la misma persona.

En Villadoz los más viejos del lugar se ríen. Son cosas de la política. Cuando se saltan los 80 años hay que reírse, dicen.

Ascensión, Choni para los amigos, recorre las calles del pueblo con nosotros. Están vacías. Ni siquiera los visillos se mueven a nuestro paso. La alcaldesa nos enseña orgullosa un proyecto de bar, un consultorio médico sin médicos y un pabellón que aspira a ser escenario de una clase de gimnasia de mantenimiento para cinco personas.

Una mujer camina por las calles vacías de Villadoz

Una mujer camina por las calles vacías de Villadoz RNE

Cuando la alcaldesa es la panadera

Nos encontramos a Piedad, que anda mirando al cielo. No llueve y peligra la cosecha del cereal. ¡Qué suerte tienen los políticos que no tienen que mirar al cielo! Javi, de 20 años, no pide mucho. Gente de su edad para poder salir.

La alcaldesa de Villadoz sonríe cuando oye hablar de la España Vaciada y de las propuestas que llegan desde los despachos de Madrid. Ella tiene otra; que los autores de esas propuestas se instalen en el pueblo tan solo una semana para que se empapen de realidad. No tienen ni idea de lo que es vivir en un pueblo de 60 habitantes.

Tampoco tienen idea del aire tan limpio que aquí se respira, del azul del cielo, del verde del campo y del ritmo de una vida a otra revolución.

Nos vamos sin oír un solo mensaje electoral, sin ver una sola foto con el mejor perfil del candidato. Eso sí, nos vamos con un pan debajo del brazo. Es lo que tiene que la alcaldesa sea la panadera. Todo huele diferente.