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Elecciones europeas

Europa ante las urnas: claves de las elecciones europeas del 26M

  • Más de 373 millones de ciudadanos europeos están llamados a elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo
  • Mientras cae la participación, crecen los partidos que cuestionan el proyecto europeo | Especial: elecciones europeas

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Europa lucha por su unidad frente a los nuevos desafíos a dos semanas de las elecciones

Todas las elecciones se dicen cruciales, pero la Unión Europea afronta en dos semanas los que quizás sean sus comicios más relevantes desde la creación del club comunitario: con las heridas de la crisis económica aún recientes, otros retos y problemas se agolpan esperando respuestas, desde el Brexit hasta la inmigración, pasando por la arquitectura financiera del euro, el cambio climático y el auge de los movimientos políticos que quieren frenar el proyecto europeo e incluso ponen en cuestión su propia existencia.

Son cuestiones sobre las que los ciudadanos europeos, que suelen percibir las instituciones europeas como entes lejanos, se podrán pronunciar en las urnas del 23 al 26 de mayo. Estos son los aspectos clave de las elecciones europeas.

¿Qué se elige?

La Unión Europea es un club de países, por lo que las decisiones más relevantes están en manos de los gobiernos. Sin embargo, cada cinco años, desde 1979, los europeos eligen la composición del Parlamento Europeo, la única de las instituciones europeas en la que están representados de forma directa.

Sus competencias, al principio limitadas, se han ido ensanchando y ahora ejerce funciones legislativas. Las directivas y otras normas europeas deben contar con su aprobación, presupuestarias, dado que aprueba las cuentas de los Veintiocho, y de supervisión: sin ir más lejos, el presidente de la Comisión Europea que se nombre en otoño para sustituir a Jean Claude Juncker deberá tener el visto bueno de la nueva Eurocámara.

En cada Estado miembro se elige a un número de eurodiputados en función de su población, hasta completar los 751 escaños que componen la cámara. Este año estaba previsto que se redujeran a 705, dado que Reino Unido debía haber abandonado la Unión Europea en marzo, pero la prórroga del Brexit mantiene el statu quo, al menos hasta que se consume la salida. Así, España, que celebra sus octavas elecciones europeas, se queda sin los cinco eurodiputados extra con los que contaba y repartirá, de nuevo, 54 escaños.

¿Cómo se vota?

Aunque se convoquen bajo el paraguas de la Unión Europea, las elecciones se organizan siguiendo la normativa electoral de cada uno de los Estados miembros, lo que redunda en algunas diferencias.

Lo más llamativo es que no todos los países votan el mismo día: abren el fuego Holanda y Reino Unido el jueves 23 de mayo; Irlanda vota el 24, mientras que República Checa empieza ese viernes y acaba el sábado 25, cuando también acuden a las urnas en Lituania, Malta y Eslovaquia; y el resto, incluido España, votan el domingo 26. Con todo, el escrutinio no se hace público en ningún sitio hasta que no se cierran las urnas en el último país, a las 23.00 horas de ese domingo.

Hay otras diferencias, la obligatoriedad del voto -es imperativo en cinco Estados: Bélgica, Bulgaria, Chipre, Grecia y Luxemburgo- o la edad para presentarse como candidato: en la mayoría de países, como España, la edad mínima es de 18 años, pero en Polonia, Eslovaquia, Irlanda o Chipre se exigen al menos 21, en Rumanía es de 23 años y en Italia o Grecia solo es posible a partir de los 25 años.

¿Quién puede votar?

Están llamados a las urnas más de 373 millones de ciudadanos europeos, que pueden ejercer su derecho al voto tanto en su país como en otro país europeo en el que residan, aunque, evidentemente, no en los dos. En España, el censo incluye a 34.803.653 españoles y 365.310 extranjeros que residen en el territorio español, así como 2.103.216 españoles que viven en el exterior; en total, 37.272.179 potenciales votantes.

Sin embargo, en las últimas convocatorias las elecciones europeas no han suscitado demasiado entusiasmo, ni en España, donde en 2014 votó el 43,81 % del censo, ni en el conjunto de la Unión Europea, con un 42,61 % de media.

Es posible que, al menos en España, la coincidencia con los comicios municipales y autonómicos impulse la participación, aunque en el resto de Europa se prevé una atonía similar a la de las últimas convocatorias, con una afluencia a las urnas en constante declive desde el pico de las primeras elecciones europeas, en 1979, cuando se alcanzó el 61,99 %.

¿Cómo se eligen los eurodiputados?

En este sentido, el Parlamento Europeo ha intentado este año visibilizar la importancia de participar en las elecciones europeas, con la campaña "Esta vez voto", que trata de atraerse sobre todo a los jóvenes, quienes se declaran los más europeístas pero luego son los más abstencionistas.

En última instancia, se busca de legitimar el proyecto europeo, dentro de su diversidad, que se refleja también en el modo en que son elegidos los eurodiputados en cada Estado miembro. Por ejemplo, hay países que exigen un umbral mínimo de votos, que puede oscilar entre el 2% y el 5%, para que una lista obtenga representación en el Parlamento Europeo.

En España no existe ese umbral mínimo, sino que los diputados se eligen listas cerradas, es decir, no es posible cambiar el orden de los candidatos, y en circunscripción única, lo que convierte a estos comicios en los más proporcionales de todos los que se celebran en el país.

¿Qué partidos concurren?

Los candidatos a eurodiputados se presentan en cada país con sus partidos o coaliciones. En España, hay 39 candidaturas, aunque las encuestas pronostican que obtendrán representación PSOE, PP, Unidas Podemos cambiar Europa, Ciudadanos, Vox, Ahora Repúblicas (ERC, Bildu y BNG) y quizás Junts per Catalunya, Coalición por una Europa Solidaria (que encabeza el PNV) y Compromiso por Europa (con Compromís y En Marea).

Sin embargo, una vez en Estrasburgo, los eurodiputados no se agrupan por países, sino por afinidad ideológica en bloques transnacionales. Son necesarios al menos 25 diputados de siete países distintos, lo que lleva a alianzas a veces inconexas, como las dos que han agrupado, en la legislatura que ahora acaba, a los partidos nacionalistas que abogan por disminuir e incluso eliminar a la Unión Europea, llamados Europa de las Libertades y la Democracia Directa, por un lado, y Europa de las Naciones y la Libertad, por otro.

Esos grupos parlamentarios se definirán a posteriori, aunque hay varias familias ya establecidas: el Partido Popular Europeo, el Partido Socialista Europeo, los Conservadores y Reformistas Europeos, la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), el Partido de la Izquierda Europea y la lista que conforman el Partido Verde Europeo con la Alianza Libre Europea y el Partido Pirata. Y en este sentido, el Brexit también influye: los laboristas británicos engrosarán los diputados del grupo socialista, mientras que los tories no van al popular, sino al de los Conservadores y Reformistas Europeos.

¿Cómo será la campaña?

Cada una de esas familias ha presentado ya un candidato a presidir la Comisión Europea, ya que, desde 2014, los países miembros deben "tener en cuenta" los resultados de las elecciones europeas para elegir al responsable del ejecutivo comunitario, quien, además, debe ser ratificado en la Eurocámara. Los favoritos vuelven a ser los aspirantes de las dos principales agrupaciones, esto es, Manfred Weber, del Partido Popular, y Frans Timmermans, del Partido Socialista, pero los sondeos apuntan a que, por primera vez, populares y socialistas no sumarán mayoría suficiente para consensuar entre ellos las decisiones y necesitarán del concurso de una tercera familia.

De ahí la relevancia que adquiere el debate entre los principales aspirantes que se celebrará el próximo 15 de mayo, en el que también participarán los cabezas de lista de los otros cuatro principales grupos: Margrethe Vestager, por ALDE; Jan Zahradil, por los Conservadores y Reformistas; Ska Keller, de los Verdes; y Nico Cué, de la Izquierda Europea. Es, quizás, la mejor oportunidad para escuchar propuestas sobre los temas europeos, puesto que los candidatos, que compiten por el escaño en cada país, se suelen volcar en asuntos nacionales.

Sin embargo, hay asuntos que preocupan al conjunto de los europeos: según el último Eurobarómetro, el principal es la inmigración, seguido del terrorismo, las finanzas públicas y el cambio climático, además del desempleo. La campaña electoral, que arranca justo el Día de Europa, dará oportunidad de hablar de todos esos temas y, dentro de dos semanas, los ciudadanos tendrán la oportunidad de decidir.

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