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Reino Unido

Theresa May, la resistente que perdió contra el 'Brexit'

  • La conservadora abandonará el cargo para dar paso a un líder que negocie la futura relación con la UE
  • Casi tres años de negociaciones, dimisiones, desplantes y batallas internas han podido con su tesón

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Theresa May, la primera ministra que fracasó con el 'Brexit'

Las batallas de May

  • 18/04/2017: May adelanta las elecciones
  • 8/6/2017: Pierde la mayoría y dependerá de 10 diputados del DUP
  • Verano 2018: Dimiten el ministro para el Brexit y Boris Johnson contra un Brexit suave
  • 25/11/2018: Los Veintisiete ratifican el Acuerdo de Retirada
  • 12/12/18: May supera la cuestión de confianza del Partido Conservaor
  • 15/01/2019: El Parlamento rechaza el acuerdo por 230 votos
  • 17/01/2019: May sobrevive a la moción de censura
  • 12/03/2019: El Parlamento rechaza el acuerdo por 75 votos
  • 21/03/2019: Bruselas concede una prórroga corta del Brexit
  • 25/03/2019: May pierde el control del Parlamento
  • 10/04/2019: Los Veintisiete acuerdan una prórroga hasta el 31 de octubre
  • 21/05/2019: May presenta un plan renovado del Brexit, que incluye un posible segundo referéndum

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha podido con el mandato de la primera ministra, Theresa May, quien, tras casi tres años de batalla por culminar el Brexit con la mayoría de la clase política en contra, ha decidido darse por vencida y dimitir ante la imposibilidad de aprobar su acuerdo para abandonar el club comunitario.

Nacida en Eastbourne en 1956, la segunda primera ministra británica en la historia llegó al número 10 de Downing Street en julio de 2016 con un claro objetivo: liderar la salida del Reino Unido de la Unión Europea en contra de su propia voluntad, puesto que hizo campaña por la permanencia. Su predecesor, David Cameron, había renunciado al verse incapaz de capitanear un barco en el que no creía.

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Diputada desde 1997, May se había consolidado como la ministra del Interior más longeva en décadas en el Gobierno de Cameron. Tomó las riendas del Partido Conservador cuando su última contrincante en las primarias, Andrea Leadsom, renunció tras la polémica suscitada tras sugerir que sería mejor primera ministra porque, a diferencia de May, ella sí era madre. 

Muchos vieron en aquella ministra, que pasó desapercibida durante la campaña del referéndum, el reflejo de una Margaret Thatcher capaz de ejecutar el Brexit y preservar la economía británica, sin ceder a las exigencias de Bruselas. Casi tres años después, May se ha visto obligada a poner punto y final a su carrera política, con las lágrimas brillando en sus ojos cuando ha anunciado su renuncia en el 10 de Downing Street.

Theresa May anuncia que dimitirá el 7 de junio

La eterna sombra del Brexit

La ruptura de Londres con Bruselas ha marcado sus dos breves mandatos. La conservadora a favor de la permanencia en la UE prometió un país "fuerte y estable" en 2017 en el que cabía un Brexit que controlaría las fronteras, reforzaría la economía y podría negociar acuerdos comerciales por todo el mundo, pero le faltó contemplar las exigencias de Bruselas. En abril de 2017, May decidió buscar el apoyo en el electorado, pero fracasó, perdió la mayoría absoluta y pasó a depender de diez diputados norirlandeses del DUP que pasarían a ser decisivos para ejecutar la salida de la UE.

Dos años de intensas negociaciones al límite y notorias dimisiones se saldaron en noviembre de 2018 con un acuerdo que lentamente quebró la autoridad de May: buena parte del sector más partidario del divorcio nunca aceptaría quedar ligado a las normas comunitarias aunque fuera el precio a pagar para preservar la paz en Irlanda

La determinación, y quizá la testarudez han marcado la recta final de su mandato. Se empeñó en seguir adelante con su acuerdo incluso cuando tuvo que resignarse a pedir dos prórrogas del Brexit a la UE y a participar en las elecciones europeas.

Se aferró a las 585 páginas de un informe que nunca sedujo al Parlamento, que terminó por arrebatarle el control del proceso al bloquear un Brexit duro. Atrás quedaron sus promesas incumplidas: "Será mi acuerdo o un Brexit duro", "Reino Unido saldrá de la UE el 29 de marzo", o el "Brexit significa Brexit". 

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El frío invierno de May

Porque, al final, el Brexit se tradujo en una dimisión fraguada día tras día en el primer trimestre de 2019. Su primer traspiés llegó en diciembre, cuando sobrevivió a una cuestión de confianza en el Partido Conservador al prometer que no aspiraría a la reelección en 2022. Un mes después, los diputados le asestaron la mayor derrota a un Gobierno en la historia del país al rechazar el acuerdo por una mayoría de 230 votos. May volvió a salir ilesa de una moción de censura planteada por el líder opositor, Jeremy Corbyn y, fortalecida, mantuvo su objetivo.

14 horas - Un motín y muchas incógnitas tras la reunión de May con sus ministros

Sin cejar en su empeño, llevó otras dos veces ante el Parlamento de Westminster el acuerdo que había apalabrado con Bruselas, aunque con el mismo resultado: ni los conservadores más euroescépticos, por un lado, ni los laboristas, por el otro, aceptaron nunca ese texto, que ha acabado por enterrar su mandato. Tras negociar dos prórrogas con Bruselas para aplazar la salidasu intento de negociar con Jeremy Corbyn también fue un fracaso, incapaces de acercar posturas sobre cómo articular el Brexit

Ante ese bloqueo, la puntilla de May ha sido el plan que presentó hace pocos días para el cuarto intento, que dejaba abierta la posibilidad de que los diputados votaran un segundo referéndum sobre el Brexit y que incluía, en una deliberada cesión a los laboristas, una unión aduanera con los Veintisiete. Una propuesta que ha sido demasiado por su partido, que ha forzado su caída.

Tras dos días de esquivar los ministros de su propio gabinete, para evitar que le pidieran explicaciones, su suerte quedó marcada con la dimisión de Andrea Leadsom, la ministra que debía presentar el nuevo texto del acuerdo ante el Parlamento. Y este viernes, el Comité 1922, que agrupa a los diputados sin cargo en el Gobierno, le ha trasladado lo que ya era un secreto a voces: que no contaba con apoyos suficientes y debía marcharse. La May que bailaba al son de Abba y pedía imaginación para el Brexit pasará a la historia como la resistente que no logró ganar.

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