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Juicio 'procés'

Exdirectivos de Unipost aseguran que no repartieron ningún envío del 1-O porque no sabían a quién tenían que facturar

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El exdirector de operaciones de Unipost en Cataluña y Baleares Francisco Juan Fuentes
El exdirector de operaciones de Unipost en Cataluña y Baleares Francisco Juan Fuentes TVE

Tres exdirectivos del Unipost han asegurado este lunes como testigos en el juicio del 'procés' que nunca llegaron a repartir las cartas para el referéndum del 1-O y que, si alguna llegó a su destino, no fue a través de ellos. El envío, han explicado, se retuvo porque la Generalitat no llegó a emitir el albarán correspondiente y, por lo tanto, no sabían a quién tenían que facturar. Todos ellos han asegurado desconocer a cuánto dinero ascendía el encargo.

Después de que el principal exresponsable de la extinta Unipost, Pau Raventós, se acogiera el pasado jueves a su derecho a no declarar por estar investigado por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona en por el envío de las tarjetas censales y las cartas certificadas para los que tenían que ser miembros de las mesas electorales, este lunes ha sido el turno del exjefe de producción de la empresa en Cataluña, Albert Planas.

Planas ha explicado que las 42.000 cartas que incautó la Guardia Civil el 19 de septiembre de 2017 en las instalaciones de Unipost en Terrassa, en Barcelona, estaban retenidas porque no habían recibido "ni albarán ni orden de trabajo" y que por lo tanto no podían repartirse.

El testigo ha asegurado que no fue hasta la noche, cuando el juez de Terrassa abrió uno de los sobres, cuando se enteró de que eran envíos relacionados con el referéndum y que él no había notado "ninguna diferencia" con otros envíos que había ordenado la Generalitat dentro del "acuerdo marco" que tenían con Unipost.

Preguntado expresamente por si sabe si había interés en que se repartieran rápido, Planas ha respondido: "Yo no sé si había interés. Nosotros sin orden no trabajamos y ahí estaban las cartas".

"Un tal Toni" que llamaba "en nombre" de la Generalitat

El segundo en declarar ha sido el entonces director de operaciones de Unipost en Cataluña y Baleares Francisco Juan Fuentes, que ha insistido también en que no llegaron a enviar ninguna carta y que no se facturó nada. "No sabíamos a qué departamento teníamos que facturar así que los envios se quedaron retenidos", ha declarado ante el Supremo.

Fuentes ha explicado que él habló en varias ocasiones con "un tal Toni" que le llamaba "en nombre de la Generalitat" y que él siempre creyó que era "un manipulador", es decir, "alguien que imprime y ensobra". Esta persona, según su testimonio, le pidió que empezaran "a repartir lo antes posible" y que acabaran también "lo antes posible", pero que al constatar que no había orden de entrega decidió paralizar el envío.

Este exdirectivo ha explicado que, además de la ausencia de albarán, hubo otro motivo por el que no llevaron a cabo el reparto y es que, siempre según su versión, el exadministrador de Unipost, Pau Reventós le dijo que aunque llegara el albarán "no sacara el reparto hasta que él lo autorizara".

Fuentes ha explicado que fue él el que decidió trasladar las cartas desde la sede de L'Hospitalet a Terrassa después de recibirlas el mismo el sábado 16 de septiembre a petición del "tal Toni" porque los "tres palés" estaban a la vista de los empleados y algunos trabajadores empezaron a hacer comentarios sobre si les podría generar algún problema en un momento en el que la empresa estaba, además, en concurso de acreedores. "Quítalo del medio y así no hay discursiones", asegura que dijo.

Preguntado por el hecho de que fuera él mismo quien recibiera los palés un sábado, el testigo ha señalado que no estaban "en condiciones de no atender a ese favor de un cliente de ese volumen" como la Generalitat. Interrogado por si reenvió un mail de Raventós con un archivo que contenía el presupuesto, Fuentes ha negado que lo abriera.

Un empleado dice que nunca llegaron los envíos

El último en declarar ha sido el que era director de reparto de Unipost en Barcelona y Badalona el 1-O, Manuel Santos Falcón, que ha asegurado que nunca llegaron a sus instalaciones las cartas certificadas que tenían que llegarle de la Consellería de Presidencia.

El testigo ha asegurado que nunca habló con nadie de la Generalitat y que lo único que le pidió su entonces jefe es que diera salida a un encargo del Govern que tanía que salir al día siguiente, pero que nunca llegó a entrar: "Los envíos no llegaron nunca a Barcelona. Yo sé que yo estaba esperando unos certificados con referencia de Presidencia (...) Ignoro si llegaron a su destino. En Barcelona y Badalona no llegó ningún tipo de certificados".

Santos Falcón ha asegurado, no obstante, que ellos como delegación propia podían recibir y repartir la correspondencia sin albarán y que lo único que pedían a los repartidores era registrar el número de envíos entregados. Preguntado entonces expresamente sobre cómo facturaba entonces Unipost esos trabajos ha respondido: "Lo facturaría la central. ¿Cómo? Lo ignoro".

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