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La eutanasia, a debate: libertad para morir o el derecho a elegir una muerte mejor

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Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso - La eutanasia, a debate

El Pleno del Congreso debate este jueves una enmienda a la totalidad del PP a la ley de eutanasia que impulsa el PSOE, un texto alternativo que gira en torno a los cuidados paliativos y rechaza el derecho a morir, que no ha salido adelante al no contar con los apoyos suficientes, por lo que la iniciativa para regular la eutanasia seguirá su tramitación en la Cámara Baja.

La ley sobre eutanasia que proponen los socialistas apuesta por consolidar la eutanasia como derecho individual y que se puedan acoger a a este derecho quienes sufran una enfermedad grave, incurable, con pronóstico de vida limitado o una discapacidad grave, crónica, irreversible y que esto les cause un sufrimiento insoportable.

El Congreso rechaza la alternativa del PP a la ley de eutanasia

De qué hablamos cuando hablamos de...

EUTANASIA: Un equipo médico administra fármacos a la persona que desea morir porque está sufriendo una enfermedad grave y sin remedio. Es legal en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y en algunos estados de Estados Unidos. Se considera un homicidio; no hay nadie en prisión por este motivo pero sí que se ha llegado a juicios.

SUICIDIO ASISTIDO: Un profesional sanitario, un médico, aconseja al paciente qué fármaco debe tomar para acabar con su vida en determinadas circunstancias. Este supuesto solo está permitido en Suiza. Se hizo famoso el caso del científico australiano David Goodall, de 104 años, que viajó al país centroeuropeo para acabar con su vida el pasado mes de mayo.

SUICIDIO NO ASISTIDO: El suicidio, cuando no es asistido por médicos, se considera irregular. Es el conocido caso del gallego Ramón Sampedro, quien en los años 70 pidió que le ayudaron a quitarse la vida, lo que en España es ilegal. Lo hizo en 1998, con la ayuda de su amiga Ramona Maneiro, que fue a juicio pero terminó absuelta.

CUIDADOS PALIATIVOS/SEDACIÓN TERMINAL: Consiste en dar un tratamiento a una persona, tenga la edad que tenga, cuando llega el final de su vida para eliminar un sufrimiento físico pero también emocional o psíquico, un tratamiento que se aplica aunque suponga acabar efectivamente con su vida. La última palabra la tienen los médicos, no los pacientes, aunque la legislación permite que el paciente rechace un tratamiento.

MUERTE DIGNA: Sobre todos estos conceptos gravita la idea de muerte digna, que varias comunidades tienen recogida en una ley. Es el caso de Galicia, cuya legislación sobre muerte digna prohíbe el encarnizamiento terapéutico y permite que los enfermos terminales o sus tutores renuncien al tratamiento si no hay expectativa de mejora o produce un sufrimiento desmesurado. Por esta razón, en 2015, los padres de Andrea, una niña de 12 años con una enfermedad terminal, no recibieron ningún castigo penal cuando pidieron retirar la alimentación artificial que mantenía con vida a su hija.

Mientras llegan los argumentos políticos al Congreso, el debate permanece candente en la calle, entre los expertos y los testimonios vitales de muchas personas o profesionales médicos que conviven en su día a día con la penosa situación de personas dependientes y enfermos terminales en un largo e irremediable sufrimiento. Cuestiones éticas y morales, convicciones y sentimientos religiosos y argumentos jurídicos se entremezclan en un debate inacabado en España y que ahora comienza formalmente por vez primera.

También con casos en primera persona como el de María José Carrasco, una madrileña de 61 años que, sufriendo una esclerosis múltiple desde que tenía 32 años, quiso acabar con su vida, pero lo impidió su marido, Ángel Hernández. Ahora, la vista de que su mujer ha perdido toda calidad de vida, con dolores y sufrimiento permanente, pide para ella un "buen morir" y espera, aunque no para ellos, la resolución del debate político que lleve a despenalizar la eutanasia en España.

María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple:"Me gustaría que me ayudaran a morir"

"Me siento mal, muy mal", se esfuerza en decir Carrasco en una entrevista para Radio Nacional. Para ella, el debate sobre la eutanasia llega "a buenas horas".

"No es un problema psicológico -defiende su marido-. "Si a una persona se le cercena el derecho a la vida porque no puede vivir, no es que haya pena, es un problema de proceso de destrucción de su cuerpo y de su mente; y llega un momento en el que ya no se quiere ni médicos ni paliativos ni nada: solo quiere irse, irse dulcemente".

Cuidados paliativos justos antes que una ley para poder morir

Para Marcos Gómez Sancho, doctor experto en cuidados paliativos y al frente del Observatorio de Atención Médica Al Final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC), alerta de que la ley de la eutanasia puede ser un remedio político para no atajar una cuestión que considera "prioritaria", la de establecer un sistema justo de cuidados paliativos.

"No hay derecho a que lo único que les podamos ofrecer a los enfermos es acabar con su vida"

"La inequidad en el acceso a los cuidados paliativos en España es una situación profundamente injusta", señala. Gómez Sancho explica en RNE que el cuidado que recibe un enfermo depende "de su código postal" y es diferente no solo entre comunidades, sino entre campo y ciudad y dentro de las mismas ciudades, entre hospitales. Incluso no es lo mismo para pacientes de cualquier edad: “Los cuidados paliativos pediátricos tienen una situación escandalosa", denuncia.

"Se debe poder elegir como mínimo entre eutanasia y unos buenos cuidados paliativos". En España mueren cada año unas 75.000 personas con dolor, y hasta 100.000 enfermos complejos necesitan un servicio de cuidados paliativos complejo y especializado. "No hay derecho a que lo único que les podamos ofrecer es acabar con su vida", protesta el doctor Gómez Sancho.

Pone otro ejemplo: "Cada día se mueren 100 personas en una siniestra lista de espera para recibir ayudas a la dependencia, de la que el Estado se dejó sin gastar 42 millones de euros. Este es el problema, que no llegan las ayudas a la dependencia", y señala la paradoja de que la ley de la eutanasia plantee un plazo de 32 días para que un tribunal médico decida si acaba con la vida de una persona frente a los largos meses que pasan las familias sin recibir ayuda pública para las personas dependientes.

Una ley para todos al margen de creencias religiosas

La mayoría de los españoles (84%) es partidario de una despenalización de la eutanasia, como demuestran encuestas recientes de Metroscopia o el CIS. Este último señala incluso que el 56% de los católicos practicantes está a favor de una regulación de la eutanasia, por lo que los defensores de esta práctica piden no enmarcarlo como una cuestión de moral religiosa.

A esto alude Isabel Alonso, presidenta en Cataluña de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), para sostener que "hace falta la despenalización de la eutanasia en España" y alegar que no se trata de elegir entre cuidados paliativos o eutanasia como alternativas opuestas, aunque el doctor Gómez Sancho alerta de que si no se acometen más medidas "en España vamos camino de tener solo la eutanasia".

"No tenemos que perder la libertad en los últimos momentos de nuestra vida. La libertad es lo que nos da la dignidad"

"Se legaliza la eutanasia para que las personas en condiciones de dolor insoportable puedan ejercer este derecho. Los que no quieren no tienen por qué ejercerlo. La ley de matrimonio homosexual no obliga a casarse con una persona del mismo sexo", pone como ejemplo.

Coincide en esta idea el marido de María José Carrasco, ante el debate en el Congreso de esta jornada. Ángel Hernández se dirige a los diputados que debaten la ley socialista: "Les pediría que recordasen que España no es un estado teocrático, sino democrático aconfesional, y el pecado no puede ser delito. Este problema sí existe, a diferencia de lo que dijo [el presidente del PP, Pablo] Casado, y entre sus propios votantes puede haber muchas personas como María José. María Josés hay muchas".

La presidenta de DMD en Cataluña sentencia que el debate de la eutanasia gira en torno a las libertades, no las creencias. "No tenemos que perder la libertad en los últimos momentos de nuestra vida. La libertad es lo que nos da la dignidad humana".

Un debate para la profesión médica

"Hoy en día acabar con la vida de una persona es directamente un delito, y no un pecado", argumenta el doctor Gómez Sancho para apartar la cuestión religiosa del debate. Desde su punto de vista, el dilema de una futura ley de eutanasia lo aborda la profesión médica, cuya deontología profesional -el conocido juramento hipocrático- les impide ejercer para acabar con la vida de sus pacientes.

"Sería un cambio cualitativo radical en la historia milenaria de la medicina", afirma el representante del colectivo médico, ya que sería este el "encargado de gestionar la muerte de su enfermo, y eso sería una losa tremenda para el profesional". "Los médicos no estamos para acabar con la vida de las personas, no está en la esencia de la profesión y no está en nuestra deontología. Un señor se puede suicidar, no es ni pecado ni delito, pero si me lo pide a mí la cosa cambia".

Por ello, ante el debate político que tiene lugar en el Parlamento, los médicos piden que, si se regula la eutanasia, puedan ejercer como profesionales la objeción de conciencia.

La eutanasia en otros países de Europa

Las mañanas de RNE - España mira a Europa para regular la eutanasia

En Italia y Francia, la legislación es similar a la española, y la eutanasia está prohibida. Sin embargo, también en el seno de Europa, hay legislaciones más permisivas.

Holanda es un país pionero en esta regulación. En 2002 fue el primero del mundo en tener ley de eutanasia, que se aplica a enfermos con dolor insoportable e irreversible que el paciente debe pedir a su médico, que está obligado a consultar con otro antes de decidir. Hasta ahora, ningún médico ha sido procesado por una mala praxis en este ámbito. 

Bélgica tiene una ley similar. Tampoco hay un control previo y solo se necesita el visto bueno de dos médicos. A diferencia de la ley holandesa, la eutanasia puede aplicarse a cualquier edad, mediando consentimiento paterno, y también incluye casos de sufrimiento psíquico irremediable. 

En Suiza se permite el suicidio asistido desde hace un siglo, pero la persona que quiere acabar con su vida debe estar consciente y tomar ella misma la dosis letal. Lo que no se permite en Suiza, Alemania o Austria es la eutanasia activa, pero sí indirecta o pasiva siempre y cuando el enfermo haya expresado esa voluntad.

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