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'El Violeta', cuando los homosexuales eran encerrados en campos de detención

  • Juan Sepúlveda, Antonio Santos y Marina Cochet reflejan la persecución de los gais durante el franquismo
  • “Se les aplicaba la ley de peligrosidad social, con penas de hasta cinco años de cárcel”, aseguran

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Fragmento de la portada de 'El violeta'

Hoy en día la homosexualidad todavía está penada con la muerte y la prisión en varios países del mundo. Pero a veces se nos olvida que, no hace tanto, en España también se los perseguía y encarcelaba. Incluso se crearon campos de detención para homosexuales. Una historia que nos cuenta la novela gráfica El Violeta (Drakul), de los guionistas Juan Sepúlveda Sanchis y Antonio Santos Mercero, y la dibujante Marina Cochet.

Juan Sepúlveda asegura que: “La idea me surgió en los años noventa cuando se emitió el documental Condenados sin juicio de Eliseu Blay y Paco Ballester. El documental narra, a través del testimonio de expresos sociales, las vejaciones que sufrieron los homosexuales en la cárcel modelo de Valencia durante el franquismo. Me impactó mucho la historia porque los testimonios eran terroríficos y porque me parecía algo desconocido para el público y que de alguna forma se tendía a olvidar o a esconder”.

“En aquel momento tenía como quince años y no sabía cómo contar la historia ni cuáles iban a ser los personajes –continúa el guionista-. Años después, en 2012, publiqué un libro de cuentos titulado Las seis caras de un dado. En uno de los relatos hablaba sobre un personaje llamado Braulio, un joven con la tentación de ocultar su homosexualidad para integrarse más fácilmente en la sociedad. Braulio pasó a ser Bruno en El Violeta y empecé a crear personajes a su alrededor”.

“Cuando busqué documentación al respecto –añade- descubrí miles de historias de españoles que fueron encarcelados, vejados, desterrados y estigmatizados durante toda su vida por el simple hecho de ser homosexuales. Y cómo ya desde tiempos de Alfonso XIII se diferenciaba entre el homosexual rico y el pobre. Bajo su reinado se establecían multas de mil a diez mil pesetas que solo podían permitirse los ricos y que los pobres tenían que cumplir con una pena carcelaria. En  El Violeta quería reflejar eso durante el franquismo, la distinta suerte que corrían los homosexuales en función de su estatus social".

Viñetas de 'El violeta'

“Pederastas”, “invertidos”, “degenerados”

“La historia se llama El Violeta –añade el guionista- porque durante el franquismo se podía leer en medios de comunicación o escuchar en la calle muchos términos peyorativos para referirse al "tercer sexo". Les llamaban pederastas, invertidos, violetas, degenerados, enfermos o desviados. El título es una forma de recordar que los homosexuales no solo tuvieron que soportar la presión policial sino también una presión social que utilizaba un lenguaje denigrante y despectivo para hundirlos psicológicamente”.

Marina Cochet es una ilustradora y grabadora francesa que se estrena en la novela gráfica con este título. “El violeta es interesante porque es arriesgada y valiente –segura-. Y porque le ha ocurrido de verdad a mucha gente. Ha sido silenciado, invisibilizado y necesitan que se les haga justicia, aunque sea con un cómic. De represión fascista se ha hablado mucho en el cine y en literatura. Pero no mucha autores eligen destapar el destino que sufría una persona homosexual en esa España franquista y ultracatólica. Incluso hoy en día mucha gente se siente incómoda hablando de homosexualidad, a estas alturas de la vida, lo que demuestra el daño a largo plazo que hacen los totalitarismos y fundamentalismos religiosos”.

Marina confiesa que, cuando recibió el guión, fue la primera sorprendida por algunas cosas: “Yo sabía que eran tratados como enfermos y delincuentes y que acababan en la cárcel sino andaban con discreción. Pero lo de los campos de concentración no lo sabía, aunque en realidad no me extraña. Hoy en España damos por sentados los derechos de este colectivo, sobre todo las generaciones más jóvenes, pero es que no hace tanto que se les mataba por ello. Y sigue ocurriendo en muchos lugares del mundo en pleno siglo 21. Creo que este cómic cuenta cómo hemos progresado, pero que es un progreso frágil. La historia, si se olvida, se repite. Por eso hay que contar historias”.

Viñetas de 'El violeta'

Las cárceles y los campos de concentración

En cuanto a esos campos de concentración, Juan nos comenta que: “Hasta 1968 a los homosexuales los recluyen en galerías especiales para evitar que cayeran en manos de los presos comunes. Y a partir de 1968 ya los empezaron a enviar a las cárceles específicas para rehabilitarlos. En concreto a Badajoz y Huelva donde eran clasificados en función de su peligrosidad. Los homosexuales eran considerados pederastas y se les realizaba reconocimientos médicos para diagnosticar si eran activos o pasivos. Paradójicamente a los que tenían buena actitud se les permitía que se pusieran maquillajes. Los funcionarios tenían orden de prohibir que se pintaran o vistieran como mujeres pero a veces hacían la vista gorda a cambio de que hubiera paz en las celdas”.

“El campo de detención de Tefía -añade- se creó en 1952 cuando la Dirección General de Instituciones Penitenciarias se hizo con unos terrenos que previamente pertenecían al primer aeropuerto de Fuerteventura. No había llegado entonces el turismo y la isla era un símbolo de destierro y alejamiento. En 1954 ya estaban listos los barracones y empezaron a llegar homosexuales que habían sido penalizados por la Ley de Peligrosidad Social. Su misión allí era un delirio más del régimen. Convertir un desierto en terreno cultivable y regenerar a los individuos para revertir su homosexualidad”.

Fotografía del aspecto actual del campo de detención de Tefía tomada por Juan Sepúlveda

“El régimen tomaba medidas porque consideraba que los homosexuales ofendían la moral del país y causaban un daño a las buenas costumbres” -concluye Juan-.

Unos campos de concentración que hemos olvidado rápidamente, como nos comenta Marina: “No hay mucha documentación sobre ello, al menos no a mi alcance. Siempre es un reto recrear algo que no has visto nunca, así que tiras de imaginación y recuerdos de imágenes que has visto, aunque pude inspirarme en algunas fotos que me mandó Juan sobre Tefía y algunas de internet. Y con esos elementos creé los escenarios y el ambiente sofocante”.

Viñetas de 'El violeta'

Los protagonistas

En cuanto a si la historia está basada en algún personaje real, Juan asegura que: “A excepción de mi Tía Julia que sí regentaba una fábrica de turrón en aquellos años todos los personajes son ficticios. Pero sí que es cierto que Bruno corre la misma suerte que el valenciano Antonio Ruiz. Es denunciado por una monja y acaba siendo violado en los calabozos de la comisaría”.

“También creé personajes de ficción –continúa- basándome en personajes reales recogidos de los testimonios de Octavio García, uno de los supervivientes del campo de concentración de Tefía. Como el sacerdote castrense que dirigía la colonia penitenciaria o guardias como "La Viga" cuyo trabajo era dar palos a los internos.

Juan nos presenta asía los protagonistas: “Bruno, su mujer y Julián. Bruno es un joven de clase media, tímido y bastante discreto. Tiene un trabajo en la tienda de turrón de su tía despachando detrás del mostrador y sus días pasan tranquilos en un entorno familiar. Es también un gran aficionado al cine y alguna noche se va solo a ver películas al cine Ruzafa. Bajo toda esta aparente tranquilidad Bruno guarda un gran secreto que solo ha compartido con personas de su máxima confianza, es homosexual”.

“Cuando cae la noche, el casco viejo de la ciudad se convierte en un lugar oscuro donde es fácil desaparecer –añade el guionista- y en estas escapadas nocturnas Bruno se reúne con su novio Julián. Julián es un chico extrovertido, callejero y algo chulesco que no oculta su homosexualidad. Es un homosexual pobre, reincidente y recalcitrante al que le encanta escandalizar al ingenuo de Bruno”.

“Maricruz, la futura mujer de Bruno, es una joven de familia acomodada con unas expectativas muy tradicionales con respecto al matrimonio. No es una persona conformista y someterá a Bruno a mucha presión con la intención de obtener lo que espera de él. Maricruz representa a las muchas mujeres que se casaron con homosexuales y que sufrieron las consecuencias”.

Viñetas de 'El violeta'

Mujeres casadas con homosexuales

Sobre esa mujeres casadas con homosexuales, algunas sin saberlo, opina Marina: “Me figuro que habría todo tipo de casos. Las mujeres en esa época se casaban muy jóvenes, sin experiencia alguna sobre las relaciones de pareja. Pasaban del hogar paterno al hogar marital. Así lo exigía la sociedad. Algunas no sabrían hasta entrada cierta edad que algo no iba bien, y que su marido era distante en la cama porque así es como debía ser, porque el 'fornicio' era pecado y sólo se debía hacer para procrear. Otras, me imagino que entenderían pronto que algo no iba bien, pero se lo callaban. El deseo de la mujer y su satisfacción ni se tenía en cuenta. En cualquier caso, su situación para ellas sería de frustración, de vergüenza, porque esas cosas no se comentaban ni a tu mejor amiga. Pero sobre todo de sentirse engañadas”.

Según Juan, para algunos homosexuales el matrimonio era la única posibilidad de pasar desapercibidos y poder sobrevivir: “En el franquismo se perseguía a los homosexuales que de alguna forma mostraban su homosexualidad en público o que eran denunciados. Muchos llevaron su homosexualidad en privado o en secreto y ningún policía fue tras ellos. Pero a todos aquellos que fueron sorprendidos se les aplicó la ley de Vagos y Maleantes o la posterior ley de Peligrosidad Social. Esta ley, establecía desde multas hasta penas de cinco años de cárcel. Algunos homosexuales debido a la presión social se casaron con mujeres con la intención de aparentar normalidad y llevar una vida paralela o simplemente engañándose a sí mismos y pensando que podían revertir su homosexualidad. En esta novela gráfica se ficciona el tipo de vidas paralelas que tuvieron algunos de ellos”.

Viñetas de 'El violeta'

Creando a los personajes

Con toda esa información, Marina Cochet se enfrentó al reto de crear a los personajes: “Para el protagonista, quise representar a un chaval más bien tímido todavía por desarrollarse, del montón. De esa clase de belleza que tarda en florecer. Cuando pienso en un chico español de hace cincuenta años, es lo que me imagino. Flaco, porque en la posguerra no había abundancia precisamente, moreno, como la mayoría de los españoles, y cara de buen chico, como lo era una juventud más bien cándida en esa época”.

“Para Julián –añade-, decidí hacer lo opuesto que Bruno: desenvuelto, fuerte y hermoso. Es también la representación de la belleza que es destruida”.

“El padre es el estereotipo, casi cliché, de un español de la época como yo me lo imagino, con bigotillo, medio calvo y con cara de mala leche, ja, ja... Maricruz tiene esa mirada triste. Es una belleza tímida y discreta como su personalidad. Y Julia está basada en un personaje real, la tía de Juan, del mismo nombre, así que me basé en un par de fotos que me dio y la dibujé lo mejor que pude” -afirma la artista-

En cuanto al aspecto visual del cómic destaca su elevado número de viñetas, algo raro en el cómic actual. “No sé si es raro –asegura Marina-, pero sí es un reflejo de la intensidad de la historia. Es realista, no hay tiempo para imágenes contemplativas, cabe poca poesía visual en la narración, porque relata una lucha constante de emociones entre todos los personajes, y quería que el lector no se perdiese ni una. He querido representar sobre todo los sentimientos de cada personaje desde todos los ángulos, y eso requiere muchas viñetas, supongo. Las viñetas son como planos en el cine, y yo he dado vueltas como una loca para contar la historia. Quise sumergir al público lo máximo posible”.

Viñetas de 'El violeta'

Mariana nos comenta cómo fue la creación del cómic: “Lo primero es empaparme de imágenes que muestren lugares, vestimenta, coches, peinados y objetos que puedan ayudar a crear ese ambiente que es Valencia en los años 50. Después de encontrarle cara a cada personaje, me leo el guión varias veces y me lo imagino en mi cabeza como una peli. Pasamos al dibujo: normalmente, empiezo con monigotes a lápiz. Organizo en folios lo que se va a decir en esa página y en cuantas viñetas. Si estoy satisfecha con el efecto, lo paso a limpio en lápiz y más tarde, con plumilla y tinta china hago la línea definitiva. (La plumilla tiene algo especial que una tableta gráfica no puede transmitir.) Por último, escaneo la línea y ahora sí, trabajo el color en digital. Uso Photoshop. Cada página, entre concebir, bosquejar, afinar , definir línea y luego trabajar el color, son de media 3 días. Me costó arrancar porque tenía que tomar todo tipo de decisiones estilísticas, cromáticas y formales. He ido aprendiendo sobre la marcha, la verdad”.

“Lo más difícil –nos comenta- es saber repartir el guión entre viñetas. Según lo que se diga creará un tipo de viñeta/plano u otro, Y creará una sensación u otra en el lector. La imagen tiene que apoyar las palabras, realzarlas, darles efecto. A veces no ponerle texto es otra forma de completar lo que el guionista quiere dar a entender implícitamente. Uso mucho las miradas, crean tensión, hablan por sí solas”.

Portada de 'El violeta'

Ya han vendido los derechos para una película

El cine ya se ha interesado por el trabajo de Juan, Antonio y Marina. “Los derechos de opción de compra del guión de cine están ya vendidos. Y en enero la productora los llevará al comité de RTVE para tratar de conseguir una ayuda de producción. Espero que el interés que está teniendo el cómic entre público y crítica le den un empujón y pueda hacerse realidad. Creo que sería una película necesaria ya que no hay apenas películas que aborden este tema en el franquismo y sería un buen reconocimiento para el colectivo LGTB”.

En cuanto a otros proyectos, Juan Sepúlveda Sanchis está lanzando tebeos españoles en Canadá a través de su editorial El Laboratorio de Cómics, un desafío que ya nos comentó en esta larga entrevista. “Voy bastante lento con la editorial –confiesa-. He sacado dos números de El generador de números y me quedan otros dos para poder sacarlo en tapa dura. En cuanto a Aquellos caballos blancos, solo hemos sacado un número”.

Marina, por su parte, asegura que: “Uf! proyectos, mil. Ese es mi problema, que quiero hacer de todo. Quiero retomar el grabado en relieve, que es mi otra pasión. Quiero volver a escribir relatos cortos e ilustrarlos, como ya he hecho con algunos. Pero hacerlos bien de verdad. De publicar, vaya. Suelo hacer exposiciones con mi trabajo personal, y con El Violeta llevo más de dos años sin hacer nada nuevo, y ya lo necesito. Pero sin duda quiero en un futuro hacer otra novela gráfica con mi propio guión, quiero hacer algo muy loco, surrealista, onírico, colorido y desinhibido. ¡A lo Moebius!”

Por cierto que, para saber más sobre la situación de los homosexuales durante el franquismo, os recomendamos la excelente serie documental Nosotros somos (Playz), que en su primer capítulo, Amarillo. Peligrosos y enfermos, recorre el arco histórico entre la época en la que los homosexuales iban a la cárcel, por el mero hecho de serlo, hasta la derogación de la Ley de Peligrosidad Social.

Transcripción completa

Yo vine de la homosexualidad.

¿Por qué a una persona si es homosexual

le puedan meter en la cárcel cinco años?

De ninguna manera.

-Gracias. -De nada.

Para el Estado éramos unos peligrosos sociales

y por definición, unos corruptores de menores.

Esta ley de peligrosidad social en toda España

se la aplicaban a gays, a transexuales.

Y no recogía a las lesbianas como sujeto a perseguir.

¿Tú estás de acuerdo en la derogación?

Sí, en principio sí.

#Libre como el viento.#

Soy un chico de Barcelona, tengo 20 años.

A los 16 años me di cuenta que era un chico,

así que se lo conté a toda mi familia.

Me apoyaron totalmente y a día de hoy soy Alejandro.

#Te quiero libre.#

#Como el viento.#

En 1976 me declaré homosexual a mi familia,

la cual se lo tomó muy mal, se lo comunicó a una monja,

Esta monja me denunció a la brigada criminal,

y finalmente pasé a la prisión de Badajoz.

¡Hola! ¿Qué tal?

¿Dónde estamos?

Nos encontramos en la antigua prisión de Badajoz.

Hoy en día un museo,

donde normalmente traían a los homosexuales,

para su reeducación,

en aplicación de la ley de peligrosidad social.

Yo entré aquí con 17 años.

Una consecuencia de la ley de peligrosidad social,

fue que se crearan en Badajoz y en Huelva,

dos centros de rehabilitación de homosexuales.

Para curarnos.

En uno había el de los homosexuales de nacimiento

y el otro el de por vicio.

Y se crea de hecho un equipo de investigación que trate de averiguar

una fórmula de identificación de pasivos

y de identificación de activos

para poder después separarlos convenientemente.

Es un equipo de investigación formado por tres psiquiatras,

que trabaja durante tres años en la prisión de Carabanchel

que ya no existe,

y resulta que los pobres les salen todos mixtos.

Tan absurdo todas estas cosas,

claro, las que tenían pluma y más así,

consideraban que eran los de nacimiento.

Y los que no se nos notaba, eran los de por vicio.

¿Y tu familia cómo se lo tomó todo?

Mi familia pidió ayuda a una monja

y esta monja me denunció a la brigada criminal

la cual se presentó en mi domicilio,

me metieron en un coche al juzgado de Violencia Social de Valencia

y en el cual se ordenó mi ingreso en prisión,

primero a la Modelo de Valencia, posteriormente a la de Carabanchel

y vine de nuevo a parar en la que estamos hoy en día.

¿Eso cómo lo hace la Policía?

Te viene y te dice: "oiga, te llevo porque eres gay".

Ya está. Te vas conmigo.

La Policía podía hacer lo que le daba la gana

en el momento que tuvieras un amaneramiento,

te aplicaban la ley de peligrosidad social,

según que artículo,

a mí me aplicaron el 2 que era supuesto de homosexualidad.

¿Cómo los rehabilitaban? ¿Cómo los curaban?

Pues a base de pláticas con curas, con psiquiatras,

pasaban en la pantalla fotografías de mujeres desnudas,

y no pasaba nada.

Fotografías de hombres desnudos y una corriente farádica por aquí

para que así te curaras, ¿no?

Y sobre todo, con el trabajo.

Nuestra vida era la reeducación para hacernos más hombres,

pues era coser balones de fútbol,

-¿De fútbol?

-De fútbol, sí, para la primera división.

Y ese era el tipo de reeducación

que según la ley pues señalaba.

¿Dónde estaban las mujeres lesbianas en plena dictadura?

La respuesta así directa es donde podían estar.

Nadie sabe qué pasaba con las lesbianas,

porque las lesbianas directamente no existían.

Y yo les preguntaba a los travestis que estaban al lado mío,

les decía yo: "y con las chicas estas de aquí ¿qué hacen?".

¿No sabes lo que hacen, Silvia?, me dijo una.

No las llevan, cuando las llevan a presencia del juzgado,

no las ingresan ni en la prisión de mujeres,

ni con los travestis.

Yo digo, "¿pues entonces, dónde las llevan?".

Al hospital psiquiátrico.

Ahí sí que me entró escalofríos.

Muchas veces eran las propias familias las que las denunciaban,

y cuando no, pues vecinos, gente cercana,

y muchos acabaron en conventos, de eso tenemos constancia.

Eran castigadas mayoritariamente a través de clínicas psiquiátricas,

recluidas, que es otra manera de prisión,

otra manera de aplicar la ley de peligrosidad social.

Hubiera preferido el castigo,

la prisión, la represión directa, que la no existencia.

Estás cuestionando cuál es el rol de la mujer,

cuál es el deseo de la mujer,

cuál es el papel que una mujer tiene que tener

en un contexto social determinado, entonces, eres una enferma.

La ley de peligrosidad y rehabilitación social

no recogía a las lesbianas como sujeto a perseguir,

pero eso más que ser una ventaja entre comillas,

yo creo que es una evidencia de hasta qué punto

hasta los legisladores no las consideraron

algo a perseguir,

porque directamente, ni las pensaron.

La Secreta nos veía con las tetas,

con las minifaldas, con los tacones,

"¡vosotras a jefatura"!

El peaje que había que pagar de la dictadura franquista

que era capaz de no distinguir orientación de identidad.

Para el franquismo todos eran homosexuales,

eso era un cajón de sastre

donde cabían las personas trans,

las travestis, etc., eran homosexuales.

Estuve como 40 veces

en Jefatura Superior de Policía, detenida.

La España de la dictadura

no recibía ninguna información del exterior

en el campo de la reivindicación LGTB.

Pero a través de la revista Arcadie que era francesa,

Armand de Fluvià y Francesc Francino conocen la revuelta de Stonewall.

Y ese sentimiento de que el mundo había empezado a cambiar,

que había otra manera de hacer las cosas,

les permitirá sentirse respaldados para muy pronto

organizar todo un movimiento en España.

Cuando se presenta en 1970 el anteproyecto de ley

de peligrosidad y rehabilitación social,

en las Cortes españolas,

lo que decía era que los homosexuales por el simple hecho de serlo,

éramos un peligro social.

No podemos quedarnos callados, hay que hacer algo.

Conseguimos lo que para nosotros fue la primera victoria.

Conseguimos que por el hecho de serlo,

cambiara a: "quienes cometan actos de homosexualidad".

Después de la victoria que supuso conseguir cambiar un aspecto

de la ley de peligrosidad,

Armand y Francesc se dan cuenta de que pueden aprovechar

todo el trabajo realizado

para seguir trabajando por los derechos.

Y en ese momento,

es cuando poco a poco organizan una serie de reuniones clandestinas.

Se reunían cada semana en distintos pisos, de noche.

Entrando y saliendo de uno en uno,

porque el vigilante o el sereno no se chivaran a la Policía.

En esas plataformas se suman las lesbianas

sobre todo, con la idea de batallar codo con codo

con los compañeros gais

para derogar la ley de peligrosidad y rehabilitación social.

Están ahí y están problematizando también

la forma en que se entienden

los propios maricas su identidad sexual.

Llegó la primera lesbiana que se unió al movimiento,

entonces dijo, "todo esto que estáis discutiendo, hablando,

no sirve para nada".

"Tenéis que saber que en el mundo hay una ideología dominante,

es una ideología que tiene tres características.

Es una ideología sexista

porque divide los seres humanos por su sexo,

en hombres y mujeres.

Es una ideología machista

porque atribuye al hombre todo lo que es al revés de la mujer.

El hombre es valiente, emprendedor, etc.

y la mujer todo lo contrario.

Y es una ideología heterosexista

porque declara norma la heterosexualidad

y margen la homosexualidad".

Sin el movimiento feminista en sus orígenes,

y desde fuera de España,

el movimiento gay no hubiera existido tal como lo conocemos.

En su origen bebe del movimiento feminista,

son frentes de liberación de inspiración marxista,

por eso se llamaban frentes,

frentes de masas que pretendían aglutinar

y que además tenían un ideario, bueno, querían hacer la revolución.

La revolución social, la revolución sexual,

y un ideario pues que hay contra el machismo

y contra todas las instituciones

que realmente estaban coartando o limitando la libertad de la gente,

por ejemplo, la Iglesia o la familia.

Publicábamos un fanzine que se llamaba AGHOIS.

Empieza a mandarla a un montón de gente,

para intentar crear una conciencia colectiva.

Creo que ese momento fue muy importante

porque de alguna manera se empiezan a ubicar

en todo el territorio algunas personas

que empiezan a estar concienciadas

y que años después empezarán a hacer algo.

Fuimos con Francesc este amigo mío,

a una tienda de multicopistas de segunda mano,

la compramos con nombre falso,

y toda la vida recordaré que la primera vuelta de manivela,

le dije a Francesc:

"¿te das cuenta de que a partir de ahora somos delincuentes?".

Y tengo que decirlo,

me temblaban las manos, las piernas y todo.

Porque claro, me daba cuenta de lo que representaba aquello.

Creo que es un giro muy sencillo

que cambió la vida para muchas personas.

Españoles,

Franco,...ha muerto.

(Música)

Creíamos ya que no se moriría nunca

porque llevaba meses allí entre tubos y estas cosas, ¿no?

Es el quinquenio mejor de mi vida

porque no hubo ni leyes era todo una euforia,

una....¡increíble!

La rambla era la movida era entonces

y con Nazario Cañas.

No quiero hablar ya de homosexuales

porque ya es una cosa que está muy pesada,

porque como se ha puesto de moda

todo el mundo habla de los homosexuales.

#Me llevó a su habitación#.

#Me propuso hacer el amor#.

#Un, dos, tres, cuatro#.

(Música)

Con la muerte del dictador,

las leyes empiezan a cambiar y avanzan hacia la democracia.

Eso incluye las primeras leyes de amnistía del 76, 77,

que reconocen,

liberan a los presos políticos pero no a los presos sociales

entre los que se encontraban muchas personas homosexuales

y transexuales que habían sido represaliadas.

En Valencia, las Islas Baleares y Cataluña,

han surgido distintos grupos de liberación gay.

En 1976 nace el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria.

Y otros grupos semejantes

hacen su aparición en Málaga, el País Vasco y Navarra.

Entonces en enero, febrero del 76,

vino ya aquí Antonio Quintana de Euskadi

preguntando cómo habíamos hecho todo eso y tal,

le informamos y es el que fundó EHGAM en Euskadi.

Luego vino también un poco después que lo alojé en casa,

Paco Cambrollé, de Sevilla,

también por lo mismo, y es el que fundó el MAR en Andalucía.

Paco Cambrollé ahora es Mark Cambrollé.

Y esa relación de tres o cuatro días en su casa fue como un máster,

como un máster que duro tres o cuatro días,

y ya iba yo superpreparada,

para montar en Andalucía la primera organización.

Fíjate que los frentes pedían la amnistía,

también que acabaran las redadas policiales,

en los bares, por la calle,

que se legalizaran los colectivos.

¿Cómo lo hiciste para encontrar referentes, porque en ese momento...?

En el 76 en aquella época no había ningún tipo de referente

me dediqué a andar un poco por Valencia,

a fijarme y ver a gente que más o menos

pudiera coincidir con mis gustos sexuales, ¿no?

¿Cómo encontraste tu referente de transexualidad?

Bueno, yo lo he tenido un poco más fácil,

por el tema de Internet.

Yo estaba un día en youtube mirando vídeos

y de repente me salió como una imagen

que ponía "FTM MICHEL", de un chico y yo le di.

Dije, ¿qué debe ser esto de FTM?

Y empezó el chico a hablar y en uno de esos momentos dice:

"no, es que yo fui una chica".

Entonces dije: "cómo puede ser si tiene barba este hombre".

¿Y cómo ha podido ser una chica?

Empecé a investigar, FTM lo que significaba.

Y dije: "esto es lo que necesito".

Empecé a investigar, cómo se podía hacer en Barcelona,

recopilé toda la información

aunque en ese momento no era fácil conseguir hormonas,

y fui a un psicólogo.

Se lo dije a mi tía, a mi madre a mi padre y a mis abuelas,

y bueno, cuando se lo dije a mi madre me dijo:

"estaba esperando a que me lo dijeras".

Yo ya sabía que tú eras un chico.

Yo tenía mucho miedo con mi abuela

tengo las dos abuelas vivas, pero bueno,

una de ellas nació en Marruecos y tenía 84 años en ese momento.

Y siempre hacía comentarios un poco homófobos.

Pero no porque ella lo sintiera

sino porque es lo que había oído de toda la vida.

Y en cuanto le dije que yo era un chico trans, me dijo:

"ah, vale pues ahora te quiero más".

Y yo pensando: "madre mía, todo lo que he sufrido para decírtelo

y ahora me dices que me quieres más".

Así que toda mi familia genial.

Ojala me hubiera dicho eso a mí en vez de haberme traído aquí.

Son cosas muy distintas.

Teníamos la misma edad cuando nos pasó

y a ti te pasó totalmente lo contrario.

La dictadura seguía, siguió, durante muchísimo tiempo.

La primera campaña por la que hubo la manifestación del 77

era para la abolición de la ley de peligrosidad social.

Me enteré de que hacían esta manifestación

porque justo acabamos de entrar en el FAGC.

No pedíamos que sacaran los actos de homosexualidad

pedíamos la abolición completa de la ley

y de la ley del código de honor del código militar.

A tal hora en Colón se empieza la manifestación.

Entonces a mí me dijeron mucha gente del partido comunista

que no fuese.

Tenía una amiga: "ten cuidado, no vayas

porque va a haber una carga tremenda".

Dijimos: "es que si no salimos ahora no vamos a salir nunca".

¡Libertad sexual!

¡Libertad sexual!

¡Libertad sexual!

Pasó lo siguiente, yo llevaba la cámara

llevaba tres carretes en blanco y negro

y otros en color.

Seguí la manifestación a la gente que estaba allí.

Llegó un momento que no sabíamos qué hacer,

porque cuando salieron todos los travestis y demás,

los seguimos con la cámara.

Y nos poníamos en primera plana.

Con los tacones,

maquilladísimas pues como las puertas.

Cuando llegábamos ya

por toda La Rambla subíamos...

Había siete coches de los grises,

bajaban todos con palos,

y nos mataban a palos,

nosotras nos dispersábamos que íbamos en primera fila,

con botes de humo, a porrazos,

todo el mundo salió corriendo.

Fue un momento un poco de pánico,

las fichas tiradas por el suelo de La Rambla.

Las lesbianas estaban ahí preparando la manifestación,

y fueron muy valientes.

Fue muy emocionante porque había absolutamente de todo,

es decir, no había solamente gais o lesbianas,

había gente trabajadora, gente obrera,

y yo creo que pocas veces

ha habido una manifestación tan transversal como esta.

Gente que se iba sumando en la calle,

y que íbamos recibiendo los apoyos de todo el mundo.

Las personas sobre todo gais que habían montado la manifestación,

ocuparon un segundo espacio

porque muchas personas trans se pusieron en primera línea.

Tanto travestís como transexuales siempre han dado la cara

y ha servido para empujar a la gente del colectivo.

La foto más conocida es la que hizo Polita

aparece una fila entera de mujeres transexuales,

y tras ellas un mensaje importante en ese momento, en esa manifestación,

"nosotros no tenemos miedo, nosotros somos".

¿Y ahora qué hacemos? Digo: "vamos a hacer unas encuestas"

Pregunté a la gente a ver qué opina.

Y nos llevamos una gran sorpresa.

Porque la mayoría de la gente contestó muy bien las encuestas.

Salvo dos personas,

el resto estaba de acuerdo,

que fuese derogada la ley de peligrosidad social.

Estaba de acuerdo

de que no se tenía que atacar a una persona por ser gay.

Cuando vimos que la gente del pueblo llano, no los políticos,

estaban de acuerdo con esto, dijimos:

"tenemos ganado ya una parte".

Al día siguiente en Nueva York los periódicos hablaban de esto.

Claro la católica España, etc, etc

pues una primera manifestación de eso

pues causó sensación en aquella época.

Y esta fue la primera campaña.

Las siguientes manifestaciones son en el 78

se organizan bien para que el 25 de junio del 78

en diferentes capitales españolas haya una manifestación.

Vuelve a repetirse en Barcelona,

no consiguen el permiso, un problema,

se hace en Madrid que fue la mayor,

y se consiguió reunir a diez mil personas

que recorrieron desde O'Donnell hasta Mariano de Cavia.

Se hace también en Sevilla.

Se tiró una pancarta desde la Giralda

donde ponía "libertad sexual" y nosotros pedíamos amnistía,

porque la amnistía del 76 no tocó a los maricones

nosotros ya gritábamos allí:

"presos a las calles maricones también".

Era un grito de esa manifestación.

Y consiguen de alguna manera

empezar a visibilizar en ese momento la demanda fundamental

que era la abolición de la ley de peligrosidad social.

Yo salí de prisión de aquí me desterraron un año.

Era uno de los castigos que implicaba la ley.

Cuando se acabó aquel periodo volví a Valencia

y en el 79 empecé mi activismo con la primera manifestación

que se celebró en Valencia.

-¿Cómo fue? -Muy bonita

porque empezábamos a sentir un poco lo que era la libertad.

Ahí empezó el camino de liberarnos de toda esta presión

que teníamos de la sociedad

y de la la ley de peligrosidad social.

Imagino que esas manifestaciones eran distintas al orgullo gay

que por lo menos estoy viviendo yo.

No había tanta fiesta,

la mayoría éramos personas que habíamos pasado por las prisiones

por ser homosexuales.

Y los que no habían pasado por prisiones,

tenían la presión y la represión de la sociedad.

Tanto es así

que los marginados y los homosexuales,

también piden la palabra.

José Almonta de Ávila, de Sevilla, dice esto:

Quisiera preguntarle a los señores diputados

que en un artículo recoge la rehabilitación

de todos los marginados y en particular

si recoge la rehabilitación de los homosexuales.

Yo creo que se debe responder a esta pregunta, ¿no?

En aquel momento hubo varios diputados

de diversos partidos progresistas,

que hicieron de puente con Adolfo Suárez,

y por fin, en el Consejo de Ministros de 26 de diciembre de 1978

nos excluyen de la ley de peligrosidad social.

El resultado de la votación es el siguiente,

votos emitidos 285

favorables a la toma en consideración 261

contrarios 15, abstenciones 9.

Queda tomada en consideración

la proposición de ley sobre peligrosidad social.

Es cuando se deja de perseguir a los homosexuales

con la ley en la mano.

Pero estuvieron entrando homosexuales por escándalo público

en las prisiones.

O sea, que los querían seguir metiendo.

Este es un reportaje sobre escándalo público.

Todas las imágenes, que no son muchas tampoco,

que van ustedes a ver han sido emitidas por televisión.

Nosotros lo que hemos hecho ha sido juntarlas.

Hago la advertencia,

porque a lo mejor alguien se siente un poco molesto.

El delito de escándalo público perdura hasta el año 88.

Y era lo que se utilizaba para poner una multa

y detener también a la gente

por simplemente mostrar afectividad, algún gesto,

algo en público, ¿no?

Sabes qué le pasaba a una amiga mía en un mismo día,

como si fuera en una aduana,

se vio ahí un puente que se llama Triana,

ocho o diez veces la paró la policía,

la mandó para atrás de su casa, porque venía pintada.

Pues que un transexual o un gay

iba por la calle demostrando lo que era,

pues lo detenían y lo tenían en jefatura.

Sacaban los actos de homosexualidad

se despenaliza la homosexualidad,

teníamos vigente la ley de escándalo público,

y en el ejército la ley del código de honor,

que hasta el 86 estuvo vigente.

Y esto en principio era para todo el mundo,

para heterosexuales y no heterosexuales.

Lo que pasa es que se utilizó especialmente

para reprimir a personas no heterosexuales.

Curiosamente se deroga la figura del escándalo público

no por el hecho del LGTBI

se deroga por una alarma social que se creó

que se le aplicó esa figura

a una pareja de novios en Extremadura.

El muchacho que fue procesado y luego encarcelado

acusado de provocar escándalo público, cuando se dijo:

"realizaba actos efusivos de amor con su novia en un bar".

El periodo de prisión le provocó profundas depresiones

y acabó quitándose la vida en febrero de este año.

La transición pacífica en lo político supuestamente

no lo fue tanto en lo social.

Si no debe estar prohibida si tampoco debía estar permitida

en el sentido de que se haga propaganda de la homosexualidad.

Una enfermedad más.

Que no perjudique a la gente que no lo es

y les de malos ejemplos.

Si en privado no tienen más remedio, pues mira, peor para ellos.

Nosotros gastábamos antiguamente

la cuestión de si eras lesbiana se preguntaba si era librera, ¿no?

para conseguir pareja.

O si eras gay preguntabas: "¿oye, tú entiendes?"

Y vosotros, ¿cómo lleváis eso, cómo lo hacéis?

Yo la verdad que eso de entiendes y todo eso,

yo nunca lo había oído.

Nunca he tenido que utilizar ninguna terminología de este tipo.

Y con mi novia actual, nada.

Un compañero de su clase le dijo que yo era trans

entonces dijo: "ese chico es trans" y dijo, "ah, vale".

Pero no tuve que decirle yo ni para conseguir...

Es que todo eso yo no lo he vivido. Nada de eso.

Nosotros para protegernos teníamos que decir

si entiendes, si eras hombre, o si eras librera, si eras lesbiana.

Dentro de la segunda campaña que hizo el FAGC

fue para la legalización

de los colectivos de gais y lesbianas de toda España.

No nos lo daban,

pusimos un contencioso administrativo ante el Ministerio de Gobernación,

fuimos a Madrid a entrevistarnos con el ministro,

y conseguimos legalizarlo.

Y en el caso de las lesbianas

es que la gran mayoría ahí tuvieron dos opciones,

una vez que se deroga la ley,

una opción era la corriente autónoma,

y hay algunas lesbianas que deciden organizarse ellas por su cuenta.

Era complicado conseguir que nos dieran voz.

Nosotras éramos la minoría de la minoría.

Recuerdo que Gretel Ammann, una activista feminista radical

nos decía cuando nos encontrábamos en los bares:

"ya vendréis, ya vendréis".

Y nosotras, "no, no, la lucha es la misma",

homosexuales hombres, homosexuales mujeres,

la lucha es la misma.

Y ella apoyada en la barra con sorna diciendo:

"sí, sí, ya vendréis, ya vendréis".

Y efectivamente, al cabo de unos meses,

salimos el FAGC.

Y la otra corriente que fue la mayoritaria,

son todas las lesbianas que bueno,

critican bastante el sexismo que habían vivido,

la misoginia, en ocasiones en los frentes,

y huyen al movimiento feminista.

Para conseguir demandas urgentes además, como por ejemplo,

la ley de despenalización del aborto, que se consiguen en el año 83.

Antes había sido la del divorcio, en el año 81,

y antes a su vez, la despenalización de los anticonceptivos,

toda la cuestión de la violencia,

que también empieza a analizarse en los feminismos lesbianos de los 80

es decir, que hay trabajo por hacer.

Entonces, ellas no entran en una fase de desmovilización,

como sí sucedió con los activistas gais.

Que tienen un momento de disfrute

de lo que se llamaba el gueto dorado,

empiezan a salir a espacios de ambiente,

que empiezan en aquel momento.

Y empiezan a abrirse más locales de los que había,

porque los había semiclandestinos, y bueno, ¿qué pasó?

pues que los frentes de liberación gay se vaciaron,

y se llenaron las pistas de baile de las discotecas.

Y bueno, pues los grupos se quedaron vacíos prácticamente.

Usted imagine que llega a enterarse

que algún familiar, un hijo suyo es homosexual,

¿cuál sería su reacción? -Sería una desgracia horrible.

La ley de peligrosidad supone una herencia,

en el sentido de que supone un problema de salud pública.

¿Por qué? Porque somos contagiosos.

Esa idea del contagio, del proselitismo, perdura.

Es un prejuicio esencialmente franquista

y de las leyes de peligrosidad. Son las más reaccionarias.

Dicen: "sí, sí, todos los derechos que quiera,

pero lo que no quiero es que mi hijo les vea,

porque se puede contagiar".

La aprobación del código penal y con esto cambiamos de tema.

Para los homosexuales,

el texto aprobado ayer supone un avance histórico.

1995, cuando yo iba por la calle,

me paró una pareja de municipales,

yo les di mis datos, se meten en la radio en el coche,

y uno de ellos sale hecho un basilisco,

y le dice al otro: "oye, ten cuidado que este es maricón".

Yo le pregunté: "oiga, como puede usted decir que yo soy maricón".

Y me contestaron:

"si quieres saber algo más búsquese un abogado".

Empecé a averiguar, a buscar un abogado,

que me pudiera explicar

el tema de los expedientes de peligrosidad social,

y en el 2000, el poder judicial nos dio la razón

y tuvimos la suerte de que nos liberamos los homosexuales

de esos documentos.

Luché porque lo consideraban lógico

que después de que les hubieran destrozado la vida,

durante toda su vida,

porque ni podían trabajar, les pedían antecedentes penales,

mucha gente se tuvo que ir a ejercer la prostitución,

pues lo consideré lógico que el Gobierno español

los indemnizara.

Cosa que sucedió en 2009.

Se puso una partida de cuatro millones de euros

y en 2010 se empezaron a indemnizar.

Nos dieron una indemnización

a todas las personas que estuvimos en las prisiones,

pero los políticos no nos han pedido ninguno perdón,

que yo sepa.

Que conste que me parece muy bien que los dejen vivir y tal,

siempre que no corrompan la juventud, pero claro, ya tanto el orgullo,

pues vamos a hacer el orgullo

de las mujeres que les gustan los tíos,

el orgullo de la gente corriente también.

Yo propongo la jornada del orgullo machote.

En 40 años el activismo ha cambiado radicalmente

los frentes de liberación tenían un discurso mucho más crítico,

mucho más agresivo,

hacia las personas no LGTBI o como queramos llamarlas.

Por mucho que hallamos avanzado legalmente,

socialmente no hemos avanzado.

Y que incluso hay gente que ahora tiene un poco más de miedo

que hace ocho o diez años donde había menos miedo.

No pienso que esté todo conseguido, ni de lejos.

Es una cosa

con la que suelo tener bastantes discusiones

con compañeros de trabajo,

o con personas con las que me relaciono en el día a día.

Mientras siga habiendo rechazo,

hay que seguir luchando, ¿no?

Son personas que claro,

tienen sus dos o tres amigos gais, o amigas lesbianas,

o tiene una amiga que tiene un hijo transgénero

y lo ha aceptado genial y dice: "¿de qué se quejan? lo tienen todo".

Esto viene del desconocimiento.

Una persona que no es trans y es heterosexual

no vive en nuestra piel, no sabe los miles de momentos

en los que sufrimos opresión, en los que sufrimos LGTB fobia.

Porque son cosas pequeñas en el día a día,

que te van mermando.

Que no te hagan comentarios en una comida familiar,

que tus amigas, por ejemplo, no te digan,

¿pero no estarías mejor con un chico?

¿No disfrutarías más?

Yo he podido vivir en cierta paz y armonía,

con mi orientación sexual, con mis padres,

es gracias a que muchos de los activistas

han luchado por eso, ¿no?

Si no escuchamos a toda esta gente,

si no les agradecemos también lo que han hecho,

es que estamos totalmente perdidos.

#Te quiero libre como el viento

como la fe del hombre

y como el canto.

Al viento#

Primero fue la urgencia

de combatir la ley de peligrosidad social.

La conseguimos.

Después la urgencia

de la legalización de las asociaciones,

vale, lo conseguimos.

Después fue la urgencia de vencer al SIDA,

superamos simplemente

superamos aquel espantoso bache.

Lo superamos.

Después fue la urgencia de las leyes de parejas,

luego del matrimonio igualitario,

ahora la urgencia

de la necesidad de la igualdad real.

Pero, es como que nos faltara pararnos y pensar.

Hemos dejado atrás muchos aspectos de la reivindicación LGTB

por culpa del discurso de las urgencias.

Entre todos ellos,

uno de los que más posiblemente sea urgente ahora mismo,

es la cuestión de los mayores LGTB.

Esa gente que estuvo en su día

reivindicando y empezando la revolución sexual,

a día de hoy tiene una problemática específica

que hay que empezar a responder adecuadamente.

Los mayores no están en el movimiento.

Eso nos tiene que hacer reflexionar a todo el colectivo,

de qué es lo que queremos para el futuro, ¿no?

Porque si no hemos sido capaces de reconocer nuestro pasado,

¿cómo vamos a construir nuestro futuro?

Tenemos una deuda pendiente con ellos y con ellas, sí,

y un trabajo por hacer.

Nosotras también nos vamos a hacer mayores.

Es terrible la situación de los mayores LGTB

porque tienes una pareja, y quieres ir a una residencia,

básicamente tendrás que meterte en el armario.

Entras a convivir con esas personas

que de pequeño, de joven, de adulto,

se han estado metiendo contigo.

Son tus agresores.

Les separan y les dicen: a ti te ponemos en esta habitación

la otra persona tiene que ir a otro edificio,

y dice, "no, no, si es mi pareja"

o es que yo quiero estar con ella, o con él, ¿no?

Decía una amiga mayor nos comentaba un día

que se está admitiendo la lesbofobia,

ahora como mujeres mayores

que hacía años que no habían vuelto a vivir.

Tenemos derechos a ser cuidados,

y a vivir felices.

Porque no nos ha tocado,

ha sido un momento de la historia que nos ha tocado la parte peor,

bueno, pues la última, que nos toque una parte más aceptable.

Tú desde tu posición en tu canal del youtube

yo desde la Asociación de Expresos Sociales,

si divulgamos y damos a conocer nuestras situaciones,

seguro que la sociedad lo asumirá

y lo aceptará muchísimo más de lo que hoy lo acepta.

Contestación al artículo del señor Vila:

"Estas señoritas y señoritos que usted dice

vio dificultosamente corriendo Ramblas abajo,

sufrieron una de las más fuertes represiones policiales

de los últimos tiempos.

Estas miles de señoritas y señoritos,

tuvieron la suficiente voluntad formas, orgullo y pares de huevos

como para enfrentarse a todas las verdades oficiales

de enfrentarse a su propio miedo.

Ese es el sentido profundo de la manifestación del domingo,

ganar la libertad.

La del homosexual y la de todos.

Incluida la suya, señor Vila.

Pero también hay muchos cada día

más que irán comprendiendo que la libertad

es una y para todos, o no es".

Yo fui con cuatro amigos que eran muy normativos físicamente,

eran muy guapos,

eran socialmente masculinos, etc.

Y yo simplemente llevaba una gorra, mi pintalabios y mis aros,

y, por ejemplo, en un bar que era de hombres, solo para hombres,

no me dejaron entrar porque llevaba pintalabios y llevaba pendientes.

Yo no quiero que me discriminen por llevar unos pendientes.

Nosotrxs Somos - Capítulo 1: AMARILLO. Peligrosos y enfermos

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