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Inundaciones en Mallorca

"Estaba de vacaciones pero me vine a ayudar": una marea de voluntarios saca a Sant Llorenç del fango

  • El Ayuntamiento reconoce que está desbordado por la “magnitud de gente que ha venido a ayudar”
  • Muchos son de localidades cercanas que tienen familia y amigos en la zona

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Una ola de solidaridad llega a Sant Llorenç des Cardassar, Mallorca, a raíz de las inundaciones

Hora de arrimar el hombro en Sant Llorenç de Cardessar, Mallorca. Un centenar de voluntarios se organiza en el ‘Espacio 36’ de la Calle Mayor. Llevan palas, carretas y escobas y están preparados para empaparse con todo el barro que van a quitar en las próximas horas. Son ellos, precisamente, quienes levantan el pueblo en horas muy duras para quienes lo han perdido todo en las inundaciones.

Una decena de voluntarios trabaja en la casa del hermano de Antonia, que murió sorprendido por el torrente de agua cuando dormía en su salón. Ella trabaja duro con ellos al igual que lo hace Francisca, que ha visto cómo perdía en un momento todo lo que tenía en sus dos casas, una enfrente de la otra, en la zona centro de la riada. “Es una maravilla lo que están haciendo”, comenta entre sollozos al recordar que no le ha quedado nada.

Las marcas del agua aún continúan en las paredes de las casas

Las marcas del agua aún continúan en las paredes de las casas NOTICIAS

La marea de voluntarios va mucho más allá de ese centenar que se organiza en el ‘Espacio 36’. Muchos han venido por iniciativa propia y sin avisar a nadie. “Yo vivo en Santa Margarita -cerca de Sant Llorenç- y cuando vi las imágenes en televisión pensé: “podrías ser tú”, así que decidí venirme”, relata a RTVE.es una chica joven mientras no deja de sacar barro de un portal empapada en sudor.

Pero también los hay desde muy lejos. Sandro viene desde Brasil, estaba de vacaciones por la isla y, tras ver lo que ocurría a través de las noticias, se ha desplazado este jueves a trabajar como uno más. También lo ha hecho Sandra, una británica que vive en Alcudia desde hace tres años. “Me vine a vivir porque me gusta mucho esta isla”, relata a RTVE. Tanto es así, que no deja de sacar muebles y quitar barro de la casa de una mujer que se encuentra de vacaciones. “Va a ser la primera vez que vea la casa así cuando vuelva”, explica.

Algunos recuerdos como este retrato han podido ser recuperados

Algunos recuerdos como este retrato han podido ser recuperados NOTICIAS

Ninguno de los dos habla español, pero eso no les impide trabajar duro. A lo largo del día, los voluntarios trabajan codo a codo con la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Pasear por las calles más afectadas es hundir los pies por completo en el fango y ver volar armarios, sillas, cuadros y recuerdos por la ventana. Volar, literalmente, porque no hay cuidado cuando todo está destrozado y no queda otra que lanzarlo por la puerta para seguir sacando todo lo que hay en el interior de las casas. Lo peor para ellos es no ver el fin en lo que hacen, ya que por más agua que echen y más muebles que quiten el barro no desaparece.

Durante todo el día, Protección Civil ha asistido a los voluntarios para que no se encontraran mal. Les ha repartido agua y alimentos y les ha preguntado en varias ocasiones si habían desayunado.

Involucrados los más jóvenes

Pero el trabajo duro no desanima ni a los más jóvenes. Una niña va con sus botas de agua a ayudar con su familia donde haga falta. Y desde Felantix un grupo de unos 25 alumnos de Formación Profesional han votado por saltarse las clases y acudir a ayudar. Ya han limpiado en tres casas diferentes. “Llevamos desde las ocho de la mañana sin parar, ahora son las dos de la tarde y nos vamos a comer”, relata uno.

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Se van a ese ‘Espacio 36’ donde unos buenos señores reparten cocido con salchichón a los voluntarios. Y a los periodistas. Y a cualquiera que trabaje por allí, porque todos son de ayuda.

Cuando se acercan las seis de la tarde va tocando volver. La Policía y Protección Civil van cortando las calles más afectadas y los servicios de limpieza empiezan a recoger. Pero mañana volverán y nadie sabe cuántos serán, quizá aún más.

El Ayuntamiento reconoce que está desbordado ante la “magnitud de gente que ha asistido a ayudar”, pero dice en su página web que todos los voluntarios son bienvenidos y los emplaza a volver este viernes: “Recuerde que debe llevar palas, escobas, fregonas, guantes…”.

Por su parte, la delegada de Bienestar Social de Sant Llorenç, María Galmes Mesquida, ha pedido a quien quiera que done “zapatos, calcetines, ropa interior y pantalones para que la gente pueda sentirse mejor en una circunstancia así”.

María Galmes, delegada de Bienestar Social en Sant Llorenç: "Necesitamos ropa y herramientas"

Y es que en Sant Llorenç, la mayoría de los zapatos y parte de la ropa son ahora mismo de barro.

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