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Meteorología, fatalidad, y una gestión dudosa, claves del incendio de Portugal
Incendio en Portugal

Claves: ¿por qué fue posible el incendio en Portugal?

  • La privatización de los bosques y la meteorología adversa fueron claves

  • La excesiva plantación de eucaliptos y pinos es un barril de pólvora 

  • Además falta inversión en un programa de prevención y detección

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¿Por qué? Esa es la pregunta que ocupa las portadas de los principales periódicos portugueses dos días después de conocer la magnitud del peor incendio de la historia del país: al menos 64 muertos y decenas de heridos.

Los portugueses quieren saber si esta tragedia se podía haber evitado. Las temperaturas extremas y fuertes vientos fueron una combinación fatal para que el fuego se extendiera, pero se duda de la eficacia de los planes gubernamentales antiincendios.

Portugal libra cada verano una guerra contra el fuego, y siempre la pierde. Es inevitable echar la vista atrás hasta 2003 cuando resultaron calcinadas 450.000 hectaréas de bosque portugués. Desde entonces, decenas de comisiones especializadas han trabajado para corregir errores. Pero, ¿se ha avanzado lo suficiente desde entonces?

Pinos y eucaliptos, un barril de pólvora

Las autoridades apuntan a un rayo como causa del incendio, pero una conjugación extraordinaria de factores adversos fue la que desató un mar de llamas incontrolabletemperaturas altas, tormentas secas y vientos fuertes. Esto, a su vez, pudo provocar la caída de líneas de alta tensión generando más focos de ignición, según Paulo Fernandes, investigador del departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad de Trás-os-Montes y Alto Duero. 

Aunque el investigador reconoce que son circunstancias que ya se han dado en otros lugares, por ejemplo en el Alentejo donde han sufrido "una cantidad anormal de incendios" este año, sin las mismas consecuencias. La diferencia, señala, es el tremendo barril de pólvora que es el Pinhal Interior, una mezcla de dos monocultivos: pinos y eucaliptos, que arden con gran facilidad. "En esto Portugal insiste en fallar", declara según recoge el diario portugués Público.

El impacto de un rayo en un árbol, la causa más probable del incendio

Desertificación y abandono de las zonas rurales

Un escenario ya peligroso de por sí se complica por un factor exclusivamente luso: la privatización de gran parte de los bosques nacionales tras la Revolución de los Claveles en 1974. Actualmente sólo el 5% de los parques forestales portugueses son públicos. Al estar en manos privadas, el control de estos bosques escapa a la actuación del gobierno y son ciudadanos privados los que se encargan de su cuidado y mantenimiento, en muchas ocasiones inadecuado.

Además, la desertificación progresiva del interior del país con sucesivas crisis económicas también contribuye a este deterioro que tiene como resultado que muchos incendios tienen su origen en aldeas abandonadas.

Bomberos y voluntarios luchan contra el fuego en el centro de Portugal

Los pilares "agrietados" de la estrategia antiincendios

En esta lucha sin cuartel contra el fuego hay tres pilares básicos: la vigilancia y detección, de la que se ocupa la Guarda Nacional Republicana; la prevención, responsabilidad del Instituto de la Conservación de la Naturaleza; y el combate, a cargo de la Autoridad Nacional de Protección Civil. "Cada vez que algo sale mal, uno de los pilares arroja las culpas al otro. Por el camino queda la coordinación de todos estos equipos", explica Fernandes.

"No hay ninguna integración entre combate y prevención. Hay que crear un cuerpo profesional que esté permanentemente involucrado en la prevención y el combate", defiende Henrique Pereira dos Santos, arquitecto paisajista. Sólo así, aquellos que en el invierno se ocuparon de acondicionar los caminos y los bosques, conocerían el terreno para en verano afrontar las llamas. Tendrían conocimientos suficientes para saber por dónde el fuego tendería a evolucionar, anticipándolo, en vez de pasarse la vida corriendo detrás de él, como ahora sucede.

 Mapa de situación del incendio en el centro de Portugal Mapa de situación del incendio en el centro de Portugal

Esta propuesta, recogida en el Plan de Defensa del Bosque contra Incendios (PNDFCI) hace una década, se ha ido posponiendo y reducido a la mínima expresión con funestas consecuencias. Todo el peso de la estrategia recae en el combate. "El conocimiento técnico ha sido paulatinamente destruido -o ignorado- en Portugal. Los servicios forestales son una pálida imagen de lo que fueron", señalan en su artículo Ana Fernandes, Alexandra Campos y Natália Faria, del diario portugués Público. 

En esta ocasión es evidente la falta de comunicación. Los equipos de emergencia tardaron en llegar a la zona del incendio y los vecinos afectados no tuvieron información sobre cómo actuar. Esto explica que familias enteras decidieran subir a sus coches y lanzarse a la Nacional 236 para escapar del fuego. Lejos de ponerse a salvo, en esta carretera, estrecha y llena de curvas, encontraron una muerte segura.

Treinta de los fallecidos en el incendio de Portugal murieron cuando intentaban huir de las llamas

El propio primer ministro, Antonio Costa, ha afirmado que se va a investigar por qué esa carretera no fue cerrada.

¿Y ahora qué?

En el mismo sentido se pronuncia Luciano Lourenço, director del núcleo de investigación de incendios forestales de la Universidad de Coimbra, que lamenta que muchas de las medidas de prevención que fueron previstas en el PNDFCI nunca hayan salido del papel. Ni siquiera hay suficientes torres de vigilancia. "Hace años que se habla de la necesidad de crear franjas de seguridad en torno a las viviendas y las unidades industriales. Bastaba que esa medida hubiera sido implementada para que se hubieran evitado algunas de estas muertes", apunta. Para el investigador, además de ahorrar vidas, estas franjas de seguridad harían que "dejara de ser prioritario colocar a los bomberos en las aldeas -porque ellas estarían protegidas-, permitiendo que se concentraran en el combate al fuego".

El ingeniero Fernandes ha ido más allá y ha puesto en evidencia que no se hayan cerrado algunas carreteras al tránsito o el hecho de que no hay un solo meteorólogo especializado en incendios forestales que esté trabajando en situación operativa.  En declaraciones recogidas por la televisión pública portuguesa RTP, resume así lo sucedido: "Hubo un fallo total de nuestro sistema de protección civil". 

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