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Cuando Margiela deconstruyó Hermés

  • El MOMU de Amberes expone el trabajo del belga en la casa francesa
  • Margiela hizo 12 colecciones para Hermés entre 1997 y 2003
  • Es uno de los creadores más influyentes e inspiradores de la historia

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La moda intimista y conceptual de Maison Martin Margiela. Primavera/verano de 1996 Marina Faust

Fue en 1997 cuando Martin Margiela llegó a Hermés, para sorpresa de muchos. El belga era una de las agujas más rompedoras y modernas y se tenía que hacer cargo de una de las casas más clásicas de la moda. El resultado fue estupendo.

Ese trabajo puede verse ahora en el Museo de la Moda de Amberes, el MOMU, hasta el 27 de agosto de 2017. Una ocasión única para contemplar de cerca las doce colecciones que Margiela hizo para Hermés entre 1997 y 2003, una de las etapas menos conocidas de la casa francesa.

Diseño para Hermés (2001-2002) Foto: Ralph Mecke noticias

La muestra consta de centenar de piezas que se exponen junto a vídeos que se han realizado ahora con las modelos que lucieron esas mismas prendas hace veinte años.

Y todo para demostrar que no han envejecido y que si lo han hecho lo han hecho con dignidad.

Además, muchas de ellas se enfrentan con las prendas que el belga hizo en su propio taller, para entender mejor así el universo creativo del belga. 

Martin Margiela es una inspiración para muchos diseñadores, a menudo de una forma evidente, y por eso queremos compartir todo el material que encontramos en los archivos”, dice Kaat Debo, director del museo.

Es interesante el modo en el que el belga supo reinterpretar los códigos de Hermés –firma asociada al lujo y el glamour, un estilo completamente opuesto al de Margiela-, renovando, aportando y modernizando con una idea de moda que navega entre el estilo minimalista y conceptual y la modernidad social con guiños al reciclaje y la tradición artesanal.

Maison Martin Margiela (2009). Foto: Marina Faust noticias

Pero es necesario apreciar la exposición desde una mirada distinta. 

Estos diseños se mostraron en una época que no estaba dominada -y exprimida- por las redes sociales y su impacto fue más reducido.

Muchos de ellos son desconocidos para el gran público y ahora se dejan ver con cierto aire soberbio, como iconos de un estilo único.

El belga, que fundó su empresa en 1988, irrumpió en la escena de la moda con un estilo experimental y vanguardista que hizo de la deconstrucción su bandera. 

Apostó por la diversidad e inventó un nuevo modelo de belleza contando con modelos 'diferentes' siguiendo una de sus máximas: “No importa el físico, lo importante es lo que llevas”.

La deconstrucción marca el discurso de Margiela. Fotos: Stany Dederen y Marina Faust noticias

Elisa De Wyngaert, comisaria de la exposición, califica al modisto como “el gran renovador de la moda” y destaca su estilo “conceptual”. Además, y ese es el hilo conductor de la muestra, dice que la mezcla del ADN de Margiela con el de Hermès fue perfecta, y que, al contrario de lo que muchos pensaban, Margiela respetó la marca francesa”.

Imagen de Maison Martin Margiela (2000-2001) Foto: Marina Faust noticias

Martin Margiela fue muy celoso con su vida privada, apenas concedió entrevistas y no se dejaba fotografiar.

Esa personalidad la trasladó a su moda, impregnada de un estilo intimista pero muy emocional.Margiela estuvo trabajando en la casa hasta 2003, año en el que fue sustituido por Jean Paul Gaultier, con quien el belga trabajó en 1984.

Después se centró en su propia firma que cuenta ahora con John Galliano como director creativo. Otra excelente relación profesional que trabaja día a día experimentando y deconstruyendo para después vestir.

Distintos espacios que acogen la obra de Martin Margiela. Foto: MOMU noticias

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