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Sorolla retratando al dramaturgo Jacinto Benavente, 1917. Luis Marn. Fundación Pablo Iglesias.

Sorolla, a través del objetivo

  • La web del Museo Sorolla acerca la vida del pintor en más de 6.000 fotografías

  • El artista valenciano fue retratado por los méjores fotógrafos de la época

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Joaquín Sorolla (Valencia,1863-1923) posa con elegancia para los más afamados fotógrafos de finales del siglo XIX, pinta ensimismado en la playa o se relaja junto a su mujer e hijos.

Las fotografías congelan momentos en el tiempo y nos asoman a fragmentos de la vida y obra del pintor de la luz. Una existencia que nos llega ampliamente documentada en imágenes.

La Fundación Museo Sorolla en colaboración con la Fundación Barrié ha catalogado digitalmente 6.608 fondos de fotografía antigua relativos al artista valenciano. Estarán a disposición de los investigadores y del público a partir de junio en la web del Museo Sorolla.

El archivo contiene imágenes recopiladas por el propio Sorolla, que, o bien coleccionaba o bien encargaba para documentar sus trabajos. También incluye regalos de fotógrafos o de personalidades con las que se relacionaba, posados para publicaciones o escenas del día a día de la vida familiar. La mayoría de estas últimas fueron captadas por su hijo Joaquín Sorolla Garcíade cuyas fotografías también se nutre la colección.

 Sorolla trabaja a pleno sol en el cuadro 'Niños en la playa' (1917).

La catalogación de este archivo singular arrancó en 2001. Como adelanto, el Museo Sorolla exhibe en la exposición Sorolla en su paraíso (hasta el 1 de octubre de 2017), ampliaciones fotográficas de alta calidad.

Sorolla, en su papel de celebridad nacional, atesoraba algunas de las mejores instantáneas de su tiempo. El creador de Niños en la playa siempre mostró gran interés por el arte fotográfico aunque paradójicamente no realizó ni un “click”. Una afición que sí desarrolló su familia de forma entusiasta.

“Hacían muchas fotos, como hoy en día, pero en la época no era tan corriente. (…) Tenemos un cuadro en el que sale la hija de Sorolla con una maquinita Kodak, que era el último grito entonces. Era una camarita portátil pequeña. Una cosa muy, muy, avanzada”, responde para RTVE.es Consuelo Luca de Tena, directora del Museo Sorolla.

El pintor, al natural

La relación del pintor con la fotografía se remonta a su juventud. Sorolla trabajó para su suegro, Antonio García Peris, de oficio fotógrafo, para el que iluminaba retratos.

El artista también fue inmortalizado por algunos de los profesionales más prestigiosos de España o EEUU. Entre ellos, Nin, Campúa o el danés afincado en Madrid Christian Franzen, con el que fraguó amistad, y al que le debemos algunos de los mejores posados de Sorolla en su estudio con excelente iluminación.

“Franzen era un fotógrafo de sociedad y llegó a ser proveedor de la Casa Real. Tuvo un estudio muy solicitado y frecuentado por aristócratas, actores y actrices”, explica Luca de Tena.

El objetivo de la cámara nos aproxima a un Joaquín Sorolla enfrascado en pleno proceso creativo: vestido con traje y corbata dibuja en la playa ajeno al viento o la marejada. El archivo también nos lega imágenes del autor entre la nieve o bajo un sol de justicia en el campo castellano, donde avanzaba los bocetos de los murales de la Hispanic Society. “Por pintar al natural, era capaz de aguantar lo que fuera”, asegura la responsable de la pinacoteca.

 Trabajando en el cuadro "Tipos de Soria", en los Altos de la Ermita del Mirn, 1912. Aurelio Rioja de Pablo.

El creador valenciano era muy meticuloso. Compró numerosas imágenes al fotógrafo francés Laurent sobre los usos y costumbres de las regiones españolas para documentar su trabajo para la fundación neoyorquina.

En la colección que se disfrutará online, también se incluyen regalos únicos, como la treintena de imágenes de gran formato del fotógrafo del lejano oeste americano Carlton Watkins, que capturó la esencia del Parque Nacional de Yosemite, en EEUU.

En sus viajes a Norteamerica, Sorolla se escapaba a exposiciones fotográficas. En los catálogos que se conservan figuran anotaciones como “muy interesante” o “magnífico”, que dan fe de su interés y nos permiten rastrear la huella que dejó el objetivo en su arte.

 Sorolla y su mujer, Clotilde García del Castillo, 1901. Antonio García Peris.

“En su forma de componer las pinturas, su relación con la fotografía es muy evidente, sobre todo en los encuadres y en el manejo de la luz. Compone de tal manera que sus escenas parecen captadas al momento”, responde la directora.

Las fotos familiares diseccionan a la persona en su faceta más íntima. Imágenes “robadas” con su mujer e hijos en cenas o celebraciones. “También hay muchas fotos hechas por el hijo que son caseras, que tienen valor como documento de su vida cotidiana, en el campo, trabajando… Tienen menos calidad pero son muy interesantes para acercarnos a la época”, analiza Consuelo Luca de Tena.

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