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La era Trump

Trump insiste en el veto migratorio a seis países musulmanes pero excluye a Irak

  • Trump firma una nueva orden que entrará en vigor el 16 de marzo
  • El nuevo decreto no afecta a los residentes permanentes de EE.UU.
  • El Pentágono presionó a Trump para que sacara a Irak de la lista negra
  • Consideraba que perjudicaba la cooperación en la lucha contra el Estado Islámico
  • La medida continuará afectando a Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen

     

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Donald Trump firma su versión renovada del veto migratorio, que excluye a Irak

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este lunes un nuevo veto migratorio que sustituye a la orden ejecutiva puesta en marcha en enero y que se encuentra bloqueada por los tribunales.

La nueva versión del polémico veto seguirá prohibiendo la entrada de refugiados al país y detendrá la emisión de visados a los ciudadanos de Irán, Somalia, Yemen, Libia, Siria y Sudán, todos ellos países de mayoría musulmana, pero saca de la lista negra a los ciudadanos de Irak.

La orden, que entrará en vigor a las 00.01 hora local del 16 de marzo, tampoco afectará a los ciudadanos de estos seis países que posean la tarjeta de residente permanente -green card- o que estuvieran en posesión de un visado válido antes de las 17.00 hora local del 27 de enero, fecha en la que se emitió la primera orden ejecutiva sobre inmigrantes y refugiados.

Después de que la Justicia estadounidense frenara el controvertido intento de la Administración Trump de prohibir la llegada de inmigrantes al país, la nueva orden tiene como objetivo vetar durante 90 días el viaje a Estados Unidos de los inmigrantes procedentes de Yemen, Sudán, Libia, Siria, Somalia e Irán.

El texto ha sido considerado como "vital" para la seguridad nacional del país por el secretario de Estado, Rex Tillerson. "El decreto firmado por el presidente protege a la nación de la entrada de terroristas extranjeros en los Estados Unidos, es un paso fundamental en el fortalecimiento de nuestra seguridad nacional" ha aseverado Tillerson en un comunicado de prensa.

Presiones del Pentágono

Según informan medios estadounidenses, el Pentágono presionó a Trump para que sacara a Irak de la lista negra, ya que no hacerlo podría perjudicar la cooperación entre Washington y Bagdad en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico y dejar en la estacada a iraquíes que arriesgaron su vida para asisitir a EE.UU.

Miles de iraquíes que lucharon junto a las tropas estadounidenses tras la invasión de 2003 se han trasladado a Estados Unidos tras recibir amenazas por haber trabajado con las tropas extranjeras desplegadas en el país.

La Casa Blanca también justifica la decisión al señalar que Bagdad ha impuesto nuevos procedimientos, como una investigación de antecedentes más estricta que frena el flujo de emigrantes.

Bagdad ha manifestado un gran alivio tras conocer su exclusión de la lista

Las autoridades iraquíes han manifestado sentir un "gran alivio" tras conocer la decisión de Trump, según ha afirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores.

"Se trata de un paso muy importante hacia la buena dirección que consolida la estrategia de alianza entre Bagdad y Washington en numerosos escenarios y especialmente en el frente contra el terrorismo", ha indicado el Ministerio en un comunicado.

Sin distinción entre países

Además de la exclusión de Irak de la lista, desde la Casa Blanca resaltan que en la nueva orden hay "seis o siete grandes puntos" que "clarifican" quiénes se verán afectados y que los refugiados sirios "son tratados de la misma manera que todos los refugiados".

La primera orden de Trump prohibía la entrada de personas provenientes de los siete países durante 90 días y vetaba el acceso al país durante 120 días a todos los refugiados, a excepción de los sirios, cuya entrada estaba prohibida de forma indefinida, mientras que la nueva orden retira esta medida y no hace distinción entre países. "Este nuevo decreto suprime la diferencia entre países, así como la restricción indefinida. Los une a todos bajo una misma categoría de 120 días de suspensión", ha informado la Casa Blanca.

Durante la campaña electoral, Trump destacó la importancia de impedir que la población musulmana tuviera acceso a Estados Unidos. Según el presidente, la orden tenía como finalidad impedir que se produjeran ataques por parte de milicianos islamistas.

La Casa Blanca, por su parte, ha señalado que la nueva orden se basa en asuntos de seguridad nacional y no tiene nada que ver con la religión. "Se diferencia sustancialmente del primer decreto y, aún así, tiene la misma finalidad, protegerá el país y nos mantendrá a salvo", ha afirmado un alto cargo del Gobierno.

Críticas también renovadas

Pese al intento de Trump de limar las aristas de su primer veto migratorio, la nueva orden ejecutiva ha vuelto a suscitar críticas inmediatas: "Una prohibición diluida sigue siendo una prohibición. A pesar de los cambios de la Administración, esta peligrosa orden ejecutiva socava nuestra seguridad. Es más, resulta mezquina y antiestadounidense. Debe ser derogada", ha asegurado Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, en un comunicado.

La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nacy Pelosi, también ha cargado contra "el cambio de envoltorio" que ha llevado a cabo el Gobierno y recalca que "no ha hecho nada para cambiar los objetivos inmorales, inconstitucionales y peligrosos de su prohibición a los musulmanes y los refugiados".

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles ha denunciado que la orden adolece de los mismos "fallos fatales" que su antecesora y ha pedido su retirada: “El único medio de remediar la prohibición de entrada para los musulmanes es no imponer una prohibión”, señala en una comunicado su director para la inmigración, Omar Jadwat.

Además, los estados que frenaron la aplicación de la anterior orden ejecutiva siguen en guardia: el fiscal general de Virginia, Mark Herring, ha avisado de que examinará exhaustivamente el nuevo veto migratorio para sopesar nuevas medidas legales, mientras que su homóloga de Massachusetts, Maura Healey, ha recalcado que aún se opone al veto y que "considerará todas las opciones legales".

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