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Se cumplen cinco años del fin de la violencia de ETA
Quinto aniversario del alto el fuego

El cese de los atentados de ETA cumple un lustro con una banda casi extinta en el exilio

  • El 20 de octubre de 2011, ETA anunció el cese definitivo de la violencia

  • Cinco años después, la banda está "diezmada" y posiblemente en el exilio

  • Desde 2011 se ha detenido a 141 personas relacionadas con la banda

  • Aún 291 etarras siguen en prisión, la mayoría fuera del País Vasco

  • Especial: Memoria de vida, un homenaje a las víctimas de ETA

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Este 20 de octubre se cumplen cinco años desde que la banda terrorista ETA anunciara el cese de la violencia. Un lustro después, una banda agónica y en sus últimos estertores se extingue casi en silencio, sin "cantera" social y sin respuesta a las llamadas a las puertas de los gobiernos español y francés.

La presión policial no se ha atenuado ni tras el anuncio del cese de la violencia en 2011 ni tras los sucesivos comunicados de ETA, el último este 27 de septiembre coincidiendo con el 'Gudari Eguna'. La banda se reafirmó en su cese definitivo de la violencia y censuró que en los cinco años transcurridos no haya sido posible un desenlace como el logrado por las FARC y el Gobierno de Colombia.

Prueba de que el Estado de Derecho no entiende de treguas es que, desde el cese de la violencia de ETA, se ha detenido a 141 personas relacionadas con la actividad de la organización terrorista, unos arrestos que se han practicado, además de en España y Francia, en países como México e Italia.

Los últimos coletazos desde el exilio

"Con los dedos de una mano", dicen a Efe fuentes de la lucha antiterrorista, podría contarse el número de miembros liberados con los que cuenta la banda, probablemente todos ellos ocultos en Francia y dirigidos por Mikel Irastorza.

Es el único nombre en el que coinciden los expertos. Sería, pues, la persona que habría asumido la dirección de los restos de ETA tras la caída de lo que sería su última cúpula, desarticulada por la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad francesas hace apenas un año con la captura de David Pla e Iratxe Sorzabal.

Imagen de archivo de David Pla e Iratxe Sorzabal Imagen de archivo de David Pla e Iratxe Sorzabal

Ha sido uno de los mayores golpes policiales a ETA desde el 20 de octubre de 2011 -la fecha del anuncio del cese de la violencia-. Pero quizá la "puntilla" a una banda "extraordinariamente diezmada", como la dibujó recientemente el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, se la haya dado la localización de un zulo con armas en el norte de Francia, donde se incautaron 145 pistolas y revólveres.

Una operación de la Guardia Civil y la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) francesa que, según los cálculos de los expertos, dejaría ya el arsenal oculto de la organización terrorista en unas 160 armas.

La anterior vez que las fuerzas de seguridad lograron incautar un importante arsenal de ETA fue el 28 de mayo de 2015. La banda custodiaba en Biarritz, ciudad del suroeste de Francia situada a unos 30 kilómetros de la frontera con el País Vasco, 19 revólveres, siete pistolas, más de mil cartuchos de distintos modelos, 3,2 kilos de pentrita y temporizadores artesanales.

Los presos, la última preocupación

No es la mera localización de las armas lo que ha hecho más daño a ETA. La operación de esta misma semana deja a la banda sin uno de sus ases para intentar negociar con los gobiernos francés y español, probablemente lo único que podrían poner sobre la mesa: la situación de sus presos.

Después de oír sonoros noes de bocas autorizadas del gobierno español, ETA ha llamado recientemente al timbre del Elíseo francés en forma de misivas, según han publicado medios de comunicación, pero tampoco ha tenido respuesta.

A tenor de las fuentes consultadas por Efe, "nadie tiene intención de abrirle la puerta", porque aunque le pese, la banda terrorista ya no interesa casi a nadie, lo que no quiere decir que las fuerzas de seguridad no sigan alerta a cualquier movimiento.

Otro especialista consultado resalta que, en cualquier caso, la "prisa y la urgencia" la tiene la banda. Hasta para la izquierda abertzale su situación ha pasado a un segundo plano. Como gráficamente dice esta fuente, Bildu y Sortu están más preocupados de cómo les está comiendo espacio Podemos que de otra cosa.

Imagen de archivo de una protesta en Pamplona a favor del acercamiento de los presos etarras Imagen de archivo de una protesta en Pamplona a favor del acercamiento de los presos etarras

Y en esa "otra cosa" hay que enmarcar a los presos etarras. Una población reclusa que, según los datos recabados por Efe, ha pasado de 548 internos en enero de 2012 a 291 en octubre de este año.

Se trata de un colectivo cada vez con menos fuerza, prácticamente olvidado. Sin embargo, son pocos los reclusos etarras que están acogiéndose a las medidas individualizadas de reinserción. Y eso que en el colectivo no ha gustado mucho, por falta de coherencia, el pacto de conformidad de la cúpula de la antigua Batasuna con la Audiencia Nacional para reducir su condena.

Llegará un momento, de todos modos, en el que el grupo de presos etarras quede reducido a la mínima expresión numérica. Porque en una década el colectivo rondará el medio centenar.

Un futuro en el anonimato

Una vez en la calle, sobre todo si el preso se ha acogido a la denominada "vía Nanclares", las cosas no son fáciles. De hecho, según aseguran las fuentes, tras el obligado homenaje en la localidad de turno, el exreo pasa a formar parte del olvido. Tanto es así, que a muchos de ellos nadie les facilita un puesto de trabajo.

En definitiva, en el escenario de cinco años después del cese de la violencia actúa una banda casi cadáver, con "grupúsculos" más duros y dispuestos a la violencia como Ibil o ATA pero con poco futuro, con unos presos abocados a buscarse su propia salida y con pocos adeptos a su causa.

La banda terrorista sí que deja atrás más de 800 víctimas mortales, miles de heridos y, según la Fundación de Víctimas del Terrorismo, unos 314 asesinatos sin autor conocido.

La primera víctima de ETA fue un bebé de 22 meses asesinado en 1960 y la última el brigadier francés Jean Serge Nerin, muerto en marzo de 2010. En total, 829 personas, de las que 506 eran miembros de las fuerzas de seguridad, 58 empresarios y 39 políticos.

Concentración de familiares de víctimas de ETA unos días después del anuncio del cese de la violencia Concentración de familiares de víctimas de ETA unos días después del anuncio del cese de la violencia

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