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'El mercenario': cuando el cómic es arte

  • Se reedita el clásico de Vicente Segrelles en una edición para coleccionistas
  • Fue uno de los primeros cómics pintados al óleo y destaca por su realismo

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Fragmento de una ilustración de 'El mercenario'
Fragmento de una ilustración de 'El mercenario'

“El Mercenario es un cómic bellísimo y grandioso que restituye la emoción, la maravilla y el placer de contemplar imágenes”. Federico Fellini.

A finales de los 70, en pleno boom del cómic adulto, las revistas empezaron a introducir páginas a color, aprovechando que los costes de impresión eran más baratos. Gracias a eso, en 1981, apareció un personaje que marcaría un antes y un después en la historia del cómic: El Mercenario (Ponent Mon), de Vicente Segrelles. Un tebeo “pintado al óleo”, algo realmente excepcional para la época (y que casi no se ha vuelto a repetir). Fue un éxito inmediato, que se editó en numerosos países, y que se prolongaría durante 20 años, con 13 aventuras.

Ahora se reedita, en una edición para coleccionistas, que incluye numerosos extras y comentarios de su autor.

“Esta edición –nos cuenta Segrelles- se basa en la alemana. Su tamaño es un poco mayor y cada tomo incluye un suplemento en el que comento cómo realice cada aventura e incluyo numerosas anécdotas, ilustraciones y fotografías. También explico muchas cosas que creo que van a interesar a los aficionados. Los alemanes querían incluir bocetos pero no existen, ya que pintaba directamente sobre ellos”.

“También hablo sobre mis aficiones como los aviones, la maquinaria, la escultura, los dragones, el mar… ya que todas están presentes en las páginas de El Mercenario. Y hay que destacar que la colección tiene un tomo completamente inédito, el 14, que incluye un relato con el que finalizo las aventuras de El Mercenario, y que ilustro con mis punturas”.

Portadas de los tres primeros ábumes de 'El Mercenario'
Portadas de los tres primeros ábumes de 'El Mercenario'

Portadas de los tres primeros ábumes de 'El Mercenario' Ponent Mon

El origen de ‘El Mercenario’

En 1981 los lectores de cómic nos quedamos con la boca abierta con la imagen hiperrealista de ese guerrero (conocido únicamente como El Mercenario) montado a lomos de un gigantesco dragón. Vicente nos cuenta cómo surgió el personaje: “En aquella época yo hacía portadas y como era autónomo tenía que estar buscando siempre trabajo. Así que se me ocurrió hacer un cómic, porque me dijeron que sí tenía éxito podía hacer una serie que podía publicar primero en una revista y luego en tomos recopilatorios. Y como me gustaba trabajar al óleo, decidí realizar el cómic con esa técnica”.

“Para no tener que documentarme demasiado –continúa- para la primera aventura elegí temas que me gustaban y que no me exigían demasiada documentación: la Edad Media con sus armaduras y castillos y las fantasías orientales. También se me ocurrió plasmar batallas aéreas, al estilo de las de la Segunda Guerra Mundial, pero con dragones montados por guerreros. Y a eso le añadí el desnudo femenino, algo que en esa época era casi fundamental. Y con esa mezcla nació El Mercenario”.

Páginas de 'El Mercenario'
Páginas de 'El Mercenario'

Páginas de 'El Mercenario' Ponent Mon

“Así que, en 1979, realicé seis páginas de prueba y se las dí a mi agente editor para que las llevara a la Feria de Bolonia. Podía ser un éxito o que las rechazasen. Pero mi agente volvió entusiasmado y con media docena de precontratos firmados”.

Un éxito inesperado que obligó a Segrelles a continuar la historia. “Yo solo había hecho un cómic para Bruguera y de eso habían pasado más de treinta años. Así que tuve que espabilarme e iba avanzando la historia a medida que se me ocurrían las ideas. Por eso la primera aventura de El Mercenario tiene tres partes muy diferentes”.

El mundo de 'El Mercenario'

Una de las cosas más espectaculares de El mercenario son los dragones, que son muy especiales. “Yo había pintado ya muchas portadas con dragones, algunos incluso con jinetes –asegura Segrelles-. Lo normal es que esos dragones tuviesen cuatro patas y dos alas. Pero a mí no me gustaban, porque para mover las alas necesitas una gran masa muscular que no existe en la espalda. Por eso decidí transformar las patas delanteras de los dragones en las alas, como ocurre con las aves que todos conocemos. Y para el primer dragón me inspiré en la cabeza de un lagarto llamado Tuátera, una especie anterior a los dinosaurios”.

El primer dragón de El Mercenario, basado en el lagarto Tuátera
El primer dragón de El Mercenario, basado en el lagarto Tuát

El primer dragón de El Mercenario, basado en el lagarto Tuátera Ponent Mon

Destacan también las arquitecturas que vemos desfilar por las páginas de El Mercenario. “Son completamente inventadas –nos comenta Segrelles- porque así no tenía que documentarme. En Astérix y Obélix tienes que hacer todo muy fiel al mundo romano, pero en El Mercenario yo podía inventarme lo que me diese la gana”.

“Además –continúa- quise que el mundo de El mercenario fuese completamente original. Por eso estaba ese mundo sobre las nubes, en el que vivía casi todas sus aventuras, y el de debajo de las nubes que sería el mundo real en torno al año mil de nuestra era. Aunque la serie cada vez fue decantándose más hacia la ciencia ficción y la fantasía”.

“Debo mucho a mi tío, José Segrelles, que fue un gran acuarelista especializado en la fantasía. Gracias a él mi ilusión fue siempre la de ser Pintor-ilustrador” –confiesa Vicente-.

El último elemento característico de El mercenario son los inventos y las armas que parecen totalmente funcionales. “Me encantan los diseños de las armas, aunque no el uso que se suele hacer de ellas. Antes de ser ilustrador trabajé como delineante en la escuela de una empresa donde se fabricaba el camión “Pegaso”, además de motores de aviación, etc. Ese trabajo me enseñó muchas cosas técnicas que he incluido en las aventuras de El Mercenario”.

Dos ilustraciones de 'El Mercenario'
Dos ilustraciones de 'El Mercenario'

Dos ilustraciones de 'El Mercenario' Ponent mon

El ordenador salvó a 'El Mercenario'

Pero, por espectaculares que fuesen los resultados, Segrelles estuvo a punto de abandonar la serie. “Cobraba lo mismo por las páginas a color que el resto de los dibujantes pero me llevaba cinco o seis veces más tiempo dibujarlas. Estuve a punto de dejarlo en varias ocasiones y en una de ellas solo la llamada de Federico Fellini para felicitarme hizo que decidiese continuar”.

“Además –continúa- a veces empezaba una historia con el guión cerrado y en el año y medio que me costaba terminarla, cambiaba muchísimas cosas sobre la marcha”.

A mitad del tomo diez estuve a punto de abandonar –confiesa Vicente- pero entonces descubrí el photoshop, que era muy sencillo de utilizar y con el que podías conseguir unos resultados realmente buenos. Eso sí, el ordenador es una herramienta que te facilita mucho el trabajo, pero no dibuja por ti. Y además se podía colgar en cualquier momento dándote más de un disgusto”.

Así que los últimos tres álbumes los realizo con el ordenador. En total, trece álbumes publicados en veinte años de trabajo dan idea del esfuerzo titánico que supuso la serie de El Mercenario.

Ilustración de 'El Mercenario' de inspiración oriental
Ilustración de 'El Mercenario' de inspiración oriental

Ilustración de 'El Mercenario' de inspiración oriental Ponent Mon

Sólo su éxito en todo el mundo hizo que Segrelles pudiese continuar la serie. Incluso hubo intentos de llevarla al cine pero fracasaron por falta de presupuesto. “Podía haber sido una película estupenda porque el guion del cómic era muy cinematográfico -asegura- . Lo curioso es que uno de esos intentos terminó en los tribunales, por culpa de un productor sin escrúpulos, y encima perdí”.

“Cuando me jubilé dejé los pinceles”

Tras veinte años dedicado casi exclusivamente a El Mercenario, Segrelles se jubiló y “abandoné por completo los pinceles”.

“Ahora me gusta hacer mis propias maquetas –continúa-. Primero las diseño con el ordenador, con el Photoshop, y luego las construyo prestando atención al más mínimo detalle. Quiero que funcione todo, hasta la más mínima lucecita. Como el primer avión a reacción de la Segunda Guerra Mundial que he realizado”.

“Y me siguen encantado los castillos, los dragones, las armaduras… incluso tengo una en casa que no funciona muy bien, porque no puedes levantar bien los brazos. Pero llevo dentro todo ese mundo de la fantasía y me encanta”.

El Mercenario es un mundo de fantasía que hoy, 35 años después de su nacimiento, nos sigue fascinando. Y es que el verdadero arte no pasa de moda.

Vicente Segrelles y una de las ilustraciones más conocidas de 'El Mercenario'
Vicente Segrelles y una de las ilustraciones más conocidas d

Vicente Segrelles y una de las ilustraciones más conocidas de 'El Mercenario' Ponent Mon