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El Mediterráneo, la ruta de la muerte

  • 31.000 personas han llegado a Italia y Grecia por el Mediterráneo en 2015
  • En una semana 10.000 inmigrantes han sido rescatados en aguas italianas
  • La ONU que cree que 900 personas podrían haber muerto en lo que va de año
  • Pagan hasta 2.000 euros por una travesía que puede acabar en la muerte

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Un grupo de migrantes desembarcado en el puerto de Augusta, Sicilia.
Un grupo de migrantes desembarcado en el puerto de Augusta, Sicilia. REUTERS REUTERS/Antonio Parrinello

Shukri Al Assouli tiene 33 años y ha perdido a su familia. Viajaba con su mujer de 24 años y sus hijos de 4 años y 9 meses en el barco que les iba a llevar a la libertad. Huían de Gaza, de los bombardeos y ataques militares. El verano pasado pagó 2.000 euros por adulto para embarcarse en el viaje de la muerte. "El barco fue embestido y hundido por los propios traficantes. Íbamos unos 450 o 500 refugiados a bordo, la mayoría palestinos, sirios y egipcios", recuerda Shukri. "Nos robaron las provisiones que llevabamos, agua, leche para los niños, comida".

Este palestino no quería abandonar su tierra natal, de joven fue herido en una pierna por un ataque de francotiradores y aceptaba cualquier trabajo disponible en la Franja de Gaza. Pero durante la operación "Margen protector", en julio y agosto de 2014, no pudo más y decidió escapar con los suyos. "Después de dos días en el mar, hundieron nuestra barcaza. Caímos al agua y escuché a mi hija gritar. Todavía la oígo llamarme: ¡Papá!. Vi cadáveres flotando, mutilados por el motor. Mi familia no estaba en ninguna parte".

Caímos al agua y escuché a mi hija gritar. Todavía la oígo llamarme

En el naufragio murieron casi todos, solo sobrevivieron Shukri y otras diez personas. Los rescataron en las costas de Malta y, después de recuperarse, él se marchó a Atenas donde ha solicitado asilo. "Crecí durante la primera Intifada y no teníamos escuelas. Quería que mis hijos pudieran ir al colegio, que no crecieran bajo el sonido de las bombas, que no sintieran el miedo que pasé yo", afirma.

Shukri perdió a toda su familia en un naufragio cuando huía de Gaza. Fuente: ACNUR

Ahmad tiene 26 años y es sirio. Estudiaba Derecho y quería ejercer como abogado en su ciudad natal, Deir Al-Zor. "Lo peor no es la guerra, los bombardeos, combates y asesinatos... eran rutina diaria. Es peor el terror que impuso el Estado Islámico cuando nuestra región cayó en sus manos", cuenta este joven. A los hombres les ordenaron que se dejaran barba, que usaran pantalones holgados y prohibieron que las niñas fueran al colegio.

"A mí me arrestaron por fumar. Me vendaron los ojos, me azotaron 16 veces y estuve en la cárcel 15 días en los que me obligaron a leer el Corán", asegura. Cuando fue liberado decidió marcharse y se gastó 2.000 euros, los ahorros de la familia, para subir a un pequeño bote junto a otros 22 sirios. Logró llegar a la isla griega de Kos. Está a la espera de poder viajar a Alemania donde tiene familiares. "En Siria, la muerte te acecha cada momento. A pesar del riesgo que corrí, ahora podré tener una vida, un futuro".

Más de 10.000 personas rescatadas en una semana

Empujados por las guerras, el hambre y la violencia de sus países, cada año miles de hombres, mujeres y niños se lanzan desesperados en busca de un sueño que, muchas veces, acaba en pesadilla: alcanzar Europa. Shukri y Ahmad han relatado sus duras experiencias a ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, que pide insistentemente que se amplie y mejore la búsqueda y socorro en alta mar. Con la llegada del buen tiempo se prevé que aumente el número de inmigrantes que intenta llegar a las costas italianas y griegas. Según el servicio de guardacostas italiano, desde el pasado viernes casi 10.000 personas han sido rescatadas en aguas mediterráneas.

Nada se sabe de las últimas tragedias. Este jueves un bote se ha hundido con 40 personas a bordo, según el testimonio de los supervivientes. El pasado domingo, unos 400 inmigrantes podrían haber muerto en otro naufragio a 80 millas al norte de la costa de Libia.

Algunos supervivientes han contado a miembros de Save The Children que iban unos 400 pasajeros, entre ellos muchos niños. Según la Guardia Costera italiana, un buque de guerra participó en las tareas de rescate y cuando llegaron al lugar encontraron una barca volcada en medio del mar pero ni rastro de los posibles cadáveres.

Save the Children alerta de que 400 migrantes han desaparecido en el mar entre Italia y Libia

"He quedado profundamente consternado al escuchar la noticia de que otro barco, una embarcación sobrecargada, se había hundido en el Mediterráneo y que cuatro centenares de personas han muerto. Este hecho sólo demuestra lo importante que es contar con un sólido mecanismo de rescate marítimo en el Mediterráneo central", ha declarado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres.

De 'Mare Nostrum' a 'Tritón'

La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) ha alertado de que si durante todo el año persiste la tendencia de los primeros tres meses, al finalizar 2015 el número de personas fallecidas al intentar cruzar el Mediterráneo podría alcanzar 30.000.

El Mediterráneo se ha convertido en la más peligrosa de las principales rutas marítimas del mundo utilizadas por inmigrantes económicos o potenciales solicitantes de asilo que no pueden acceder, por tierra, a Europa ante el férreo control de sus fronteras. Italia puso fin en noviembre del pasado año a la misión de rescate 'Mare Nostrum' que costaba 9 millones de euros al mes y que salvó a más de 155.000 personas que corrían el riesgo de morir en el mar. Después de "Mare Nostrum", Italia pasó el testigo a la llamada 'Operación Tritó", un dispositivo comunitario dotado de un presupuesto mensual muy inferior, unos 3 millones de euros, que persigue controlar las fronteras y, solo si es necesario, socorrer en naufragios.

Italia registra un récord de inmigración clandestina con menos efectivos para el rescate

"Desafortunadamente, Mare Nostrum en ningún momento ha sido reemplazada por una operación con una capacidad de rescate equivalente y, al mismo tiempo, tampoco se han reforzado los medios legales para que aquellos que necesitan protección puedan venir a Europa" ha asegurado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres.

Amnistía Internacional ha denunciado que, desde enero de 2015, la crisis de refugiados y migrantes en el Mediterráneo ha contribuído a que el número de muertes se haya multiplicado por 50 ante "la inacción de los gobiernos europeos".

"Europa ha reducido su capacidad de búsqueda y rescate basándose en el argumento fallido de que esas operaciones tenían un 'efecto llamada' que atraía a más migrantes. Pero la realidad en el Mediterráneo está poniendo de manifiesto esa falsedad, ya que el número de personas desesperadas que intentan llegar a Europa no hace más que aumentar", ha asegurado la directora adjunta del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional, Gauri Van Gulik. "¿Cuántas personas más tienen que morir para que los gobiernos europeos reconozcan que, para las operaciones de búsqueda y rescate, no se puede depender de unos recursos hechos a retazos?".

El coordinador general de Médicos Sin Fronteras en Italia, Stefano Di Carlo afirma que "cuando a los inmigrantes no les estás dando la opción de entrar de una manera legal, es prioritario establecer operaciones de rescate para salvar sus vidas. Sabemos que estas operaciones de rescate no son la solución al problema pero mientras los refugiados sigan sin tener otra manera de alcanzar Europa, es absolutamente indispensable que se sigan haciendo".

"Un lugar donde nadie te humille o te mate"

Eritrea, Somalia y Gambia son los principales países de donde proceden estos inmigrantes, según datos del Ministerio italiano del Interior. Pero también huyen de la inestabilidad de países cuyas "primaveras árabes" han resultado malogradas como Libia, Siria e incluso Túnez. La mayoría llega sin documentación por lo que es muy díficil su identificación. Y, cada vez, son más los menores que viajan solos. Después de vivir experiencias atroces y ver morir a muchos de los suyos, tienen que pasar la amarga travesía de cruzar el Mediterráneo sin la compañía de algún familiar.

A primeros de abril, un refugiado sirio de 17 años logró cruzar el mar desde Turquía y llegar a las islas griegas de Dodecaneso. Este joven ha contado a ACNUR que su barco se hundió y que tuvo que nadar durante horas antes de ser rescatados por los guardacostas griegos. "El motor no funcionaba, no tenía gasolina, asi que me quité la ropa y me lancé al agua para intentar llegar a un orilla y pedir ayuda".

Cada vez que trato de conciliar el sueño, me vienen las imágenes de personas ahogándose

Otros testimonios de sirios como el de los hermanos Thayer y Thamer, rescatados por la Operación 'Mare Nostrum', describen el escalofriante momento de la tragedia. Huyeron primero a Líbano y luego recorrieron 2.000 kilómetros, a través de Egipto y Libia, antes de subir a un barco en 2013. Su largo viaje acabó en naufragio frente a las costas de Lampedusa.

Thayer y Thamer sobrevieron a un naufragio en Lampedusa en 2013. Fuente: ACNUR

Thayer recuerda: "Cuando me sacaron del agua vi gente gritando, llorando, cadáveres sobre el agua, algunos de ellos de niños. También viajaba una mujer embarazada con su hijo que murieron". El otro hermano, Thamer, sigue sin poder olvidar. "Cada vez que trato de conciliar el sueño, me vienen las imágenes de lo que vi en el agua, los rostros de los niños muertos. De personas ahogándose, gente gritando, pidiendo ayuda".

Thamer explica que los sirios, al igual que el resto de africanos que emigran, están tratado de buscar "un lugar tranquilo, un lugar en el que establecernos y sentirnos seguros. Un lugar donde nadie te hiera, te humille, te insulte, te mate".
 

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