Enlaces accesibilidad

La Victoria de Samotracia despierta en color de su sueño más largo

  • El Louvre detalla en una muestra las últimas restauraciónes de la pieza
  • El proceso ha revelado detalles desconocidos del color original
  • Podrá visitarse entre este jueves 5 de marzo y el 15 de junio

Por
Traslado de la Victoria de Samotracia a la sala de las siete chimeneas, antes de su restauración
Traslado de la Victoria de Samotracia a la sala de las siete chimeneas, antes de su restauración

Las alas de mármol de la Victoria de Samotracia vuelven a deslumbrar a los visitantes del Louvre desde que lo hicieran por última vez en julio de 2014, tras un año de restauración. Tallada en el siglo II antes de nuestra era, rindió pleitesía a los grandes dioses helenos desde la Samotracia griega por las victorias navales de sus patrocinadores.

El paso del tiempo la enterró y la despedazó hasta que en 1863 el arqueólogo francés Charles Champoiseau la descubrió en el santuario de la isla del mismo nombre, al norte del mar Egeo.

Desde entonces, varias restauraciones han despertado a la diosa alada que palpita en estos dos metros y medio de mármol ingrávido y perfecto. La cuarta y última, iniciada en 2013, ha sido la más profunda, y el Museo del Louvre muestra, entre este jueves 5 de marzo y el 15 de junio, el desarrollo de todas ellas en la exposición La Victoria de Samotracia, redescubrir una obra maestra.

Una diosa en color

La muestra detallará a los visitantes las peripecias de la Victoria desde su hallazgo en el Santuario de los Dioses en la isla de Samotracia, y cómo sobrevivió a los avatares de los siglos XIX y XX. También se mostrará al público por primera vez fragmentos del ala y del brazo derechos, que han permanecido preservados por el museo hasta ahora. Pero no solo eso. Esta última intervención ha revelado detalles como la naturaleza del color y las tintas que teñían originalmente el mármol de la escultura, conclusiones minuciosamente reflejadas en la documentación expuesta.

La mujer alada reposa sobre una base de mármol gris que emula la proa de un navío. La altura del conjunto en su emplazamiento de origen se estima en unos cinco metros -actualmente es de 5,7 m- , y en la exposición es posible contemplar una figura similar en monedas griegas acuñadas por Demetrio Poliorcetes, un tetradrecma datado entre los años 301 y 292 antes de Cristo.

Cuatro millones

La restauración ha permitido recolocar en su lugar trece fragmentos de los 30 conservados en el museo. Niké, su nombre griego, ha recuperado una mecha de su moño y tres plumas de su ala izquierda para seguir reinando en el Louvre junto con La Gioconda y La Venus de Milo.

La operación ha costado cuatro millones de euros (5,4 millones de dólares), uno de ellos reunido gracias a 6.700 donantes y el resto por grandes mecenas franceses y extranjeros.

Desde que Champoiseu la devolvió al aire, hace ya siglo y medio, la alada Victoria de Samotracia ha fascinado a artistas y a estudiosos del arte clásico griego. La perfección de sus formas la ha convertido en icono y símbolo, inspirando émulos como la Victoria realizada por el artista Yves Klein en 1962 que conserva el Museo Reina Sofía, una diosa de un azul profundo, quizás parecido al que lució la homónima original hace dos mil años.