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Manuele Fior: "Stanley Kubrick es una gran influencia en todo mi trabajo"

  • El dibujante ha presentado en Barcelona el cómic 'La entrevista'
  • Una historia que mezcla la ciencia ficción con el neorrealismo italiano

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Manuele Fior y fragmento de la portada de 'La entrevista'
Manuele Fior y fragmento de la portada de 'La entrevista'

Manuele Fior (Cesena, Italia,1975) es uno de los autores europeos más influyentes de la actualidad, famoso por su estilo, casi impresionista, y su manejo del color, en títulos como La señorita Else o Cinco mil kilómetros por segundo (Sin Entido) con el que ganó el premio al Mejor Álbum del Festival de Angulema en 2011. Sin embargo, ahora ha cambiado completamente de registro con La entrevista (Salamandra Graphic), una historia en blanco y negro que mezcla neorrealismo y ciencia ficción.

“Es mi primera historia de ciencia ficción ambientada en un futuro cercano, el 2050, ambientada en la región italiana en la que nací –asegura Manuele- Me gustaba la idea de que, en vez de un gran desierto o una famosa  ciudad norteamericana, la historia transcurriese en una pequeña localidad italiana”.

“Además –continúa- quería comprobar los efectos de una historia de ciencia ficción en las personas normales y corrientes, nada de héroes; y cómo esos hechos extraños cambian sus vidas”.

Un protagonista poco heroico

“El protagonista –comenta Fior- es un psicoanalista que tiene una paciente que está ingresada en una clínica porque padece alucinaciones que ve en el cielo. Entonces ese psiquiatra tiene un accidente de automóvil y ve las mismas imágenes que le describe la paciente (una especie de nave formada por formas geométricas) y empieza a plantearse si realmente existe lo que ve o le están influyendo sus sesiones con esa misteriosa joven”.

“Esos treinta años de diferencia (2050) me permiten especular sobre la generación de mis hijos, cuando tengan unos 40 años, en un contexto real, con un  desarrollo tecnológico y social que entren dentro de lo posible, nada de naves espaciales estilo La guerra de las galaxias”.

Como muchos otros de sus personajes, el protagonista parece no encontrarse a gusto en el tiempo y el espacio que le ha tocado vivir (sigue usando los automóviles de 2014) “Yo siempre me he sentido un poco así, fuera de mi país, aunque espero no estar alejado en el tiempo –confiesa-. Un tema que recorre mi obra es el de la gente que no se integra, porque yo he viajado mucho y he tenido que integrarme a diferentes ciudades. Es el tema del inmigrante”.

“Quería recuperar la estética del neorrealismo italiano”

En este libro, Fior renuncia a una de sus señas de identidad, el color: “Me encanta el cine de los años cincuenta, de Fellini, de Ettore Scola, de Antonioni y quería rendir un homenaje a ese estilo, sobre todo a la estética de Antonioni. La historia es de ciencia ficción y hay muchos elementos nuevos tecnológicos y, como contraste, quería usar unos elementos más parcos, más modestos, y por eso quería usar el blanco y negro”.

Fior estudió arquitectura, un elemento que está muy presente en toda su obra, especialmente en esta. “La arquitectura está muy presente en este libro. El protagonista vive en una casa que existe de verdad y que fue diseñada por Frank Lloyd Whright, aunque trasladada a Italia. Hay otros elementos de collage de arquitectura que no existen en Italia. Y en cuanto a los efectos especiales del cómic me ha ayudado la diseñadora Anne-Lise Vernejoul, que ha creado una serie de diseños con papel, luz y fotografía con los que ha conseguido una profundidad gracias a la que parece que los elementos, sobre todo la nave, flotan realmente en el espacio”.

“También destacaría la técnica con la que he dibujado el libro, tinta china y carboncillo. Descubrí que el carboncillo era ideal para dibujar esos grandes cielos nocturnos. Porque yo, cuando me enfrentó a un nuevo trabajo, primero busco una técnica, luego intento dominarla y al final es cuando me pongo a dibujar”.

“’2001’ es una constante influencia en mi trabajo”

La enigmática nave espacial, que cambia la vida del protagonista, nos recuerda mucho al monolito de 2001, una odisea del espacio. “Kubrick es una gran influencia para mí, en todo mi trabajo. Y creo que 2001 es fundamental en muchos aspectos, no solo el de la ciencia ficción, sino también el filosófico, como viaje visual… toda la obra del cineasta la uso para el fundamento, el tema central de mis historias”.

En cuanto a cómo se imagina la sociedad dentro de 30 años, Manuele asegura que: “Mi abuela era una campesina pobre y eran 20 personas viviendo en la casa. Ya con mis padres hubo un cambio social enorme, con una situación económica y social más desahogada, pero creo que si mi abuela viera cómo vivo yo hoy en día, solo en un piso en París, se sentiría muy triste, porque ellos siempre eran muchos, eran una familia de verdad. Creo que las generaciones futuras también mirarán con extrañeza al pasado pero no lo añorarán, porque vivirán en el tiempo que les corresponde”.

En cuanto a sus proyectos, Manuele asegura que: “Estoy preparando un libro con el Museo impresionista de Orsay de París, gracias al cual he conseguido una tarjeta para entrar gratis durante un año (nos la enseña orgulloso). Será un trabajo sobre la historia este edificio, que primero fue una estación de tren, luego, un circo, luego un parque...  también sobre sus visitantes, los artistas impresionistas…  espero que sea un libro visualmente muy especial. De momento yo me estoy divirtiendo mucho haciéndolo”.

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