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Verhofstadt, una gran carrera liberal con el corazón en Europa

  • El ex primer ministro belga es el candidato liberal a la Comisión Europea
  • Ha dedicado casi toda su vida a la polítca y destacó por su precocidad

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El líder de los librales europeos, Guy Verhofstadt, antes de un debate electoral en esta campaña. AFP AFP PHOTO / JOHN THYS

Europeísta convencido, el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt aspira a convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea como colofón a cuatro décadas de carrera política en todos los niveles.

Nacido en Derdermonde, Flandes, en 1953 y bautizado como Guy Maurice Marie Louise, cursó estudios en Humanidades y luego en Derecho en la Universidad de Gante, una de las ciudades europeas con más historia, donde se convirtió en el presidente de la federación belga de estudiantes liberales.

Apenas ejerció como abogado y empezó una meteórica carrera política cuando con 23 años fue elegido concejal, un año más tarde secretario del entonces líder de los liberales flamencos, Willy De Clercq, al que sucedió antes de cumplir los 30; y en 1985 ya era viceprimer ministro.

“Admirador del thatcherismo”, como recuerda el instituto barcelonés Cidob, “evolucionó a un liberalismo con acentos más sociales” que pudo poner en práctica cuando en 1999 llegó al puesto de primer ministro y aprobó regulaciones pioneras en Europa sobre el matrimonio homosexual o la eutanasia.

Amplias coaliciones

También se alejó de sus anteriores simpatías en política internacional al oponerse firmemente a la intervención en Irak y promover una política de Defensa de la UE propia independiente de la OTAN.

Verhofstadt renovó su mandato al frente de una amplia coalición con socialdemócratas y ecologistas de las dos grandes comunidades de Bélgica, valones y flamencos. Siguiendo la línea que había llevado su partido, el Open-VLD, clave en la conformación de la actual estructura confederal del estado belga, otorgó más autonomía a las regiones, pero acabó siendo derrotado en 2007 por los independentistas flamencos, insatisfechos con ese modelo.

Apenas dejó unos meses la primera línea política en los que fichó como consejero de una gran firma de inversiones de la Bolsa de Bruselas (Sofina, que le pagó más de 30.000 euros por cada una de las cuatro reuniones a las que asistió, según la prensa local) hasta que cambió su foco de interés solo unos metros y miró al Parlamento Europeo, donde entró en 2009 para liderar a los liberales europeos.

Con 61 años, casado y con dos hijos, ahora concurre a las elecciones del 22 al 25 de mayo como candidato de ese grupo a la presidencia de la Comisión Europea (posición para la que también sonaba el actual vicepresidente, el liberal finlandés Oli Rehn) y espera llevar a esa escala comunitaria su complejo modelo federal.

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