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Spike Jonze: "La tecnología puede ser usada para crear o evitar la intimidad"

Spike Jonze: "La tecnología puede ser usada para crear o evitar la intimidad"

  • El director estrena Her, una cinta personal nominada a cinco Oscars

  • Joaquin Phoenix se enamora de un sistema operativo con voz de Scarlett Johansson

  • Una fantasía sobre la soledad y las relaciones ambientada en un futuro cercano

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Año:2013
Duración:126 min.
País: Estados Unidos
Director: Spike Jonze
Guión: Spike Jonze
Música: Arcade Fire, Owen Pallett
Reparto: Joaquin Phoenix, Amy Adams, Rooney Mara, Scarlett Johansson, Olivia Wilde

Bigotes, inteligencia artificial, colores cálidos, ropa monocromática, música de Arcade Fire y la soledad de siempre. O lo que es lo mismo: un futuro cercano según Spike Jonze. El director estadounidense estrena al fin en España su cuarto largometraje, Her, también conocido como la película en la que Joaquin Phoenix se enamora de un ordenador que tiene la voz de Scarlett Johansson. Una idea sencilla narrada con estilo que opta a cinco premios Oscar, y que puede proporcionar al cineasta estadounidense una estatuilla a mejor guion original.

Tímido, sonriente y educado, Jonze no responde a la fama de huidizo y extravagante. No es ningún vendedor nato, pero se preocupa de que sus respuestas tengan sentido. Jonze posee una biografía con datos que aparentemente no encajan: realizador de videoclips de los Beastie Boys, Bjork y D.A.F.T.; productor de la gamberra serie de TV Jackass; colaborador del excéntrico guionista Charlie Kaufman; y el sensible narrador de Donde viven los monstruos y, ahora Her. Un ídolo hipster de manual.

Her es la historia de Theodore (Joaquin Phoenix), un escritor separado que trabaja en una empresa llamada BeautifulHandwrittenLetters.com elaborando para terceros mensajes que simulan digitalmente las “antiguas” cartas manuscritas. Theodore escribe las emociones de otros, pero en su vida personal está entrando en un túnel de depresión tras romper con su mujer Catherine (Rooney Mara).

Tráiler de 'Her'

Cartas escritas para otros y la imposibilidad de escribir las cartas personales. ¿Es una metáfora de la importancia de la expresión personal en el arte precisamente en su único guion original?

“Quizá, esta es mi propia idea, pero, para ser justos, escribí Donde viven los monstruos con Dave Eggers e, incluso, aunque mis otras películas las escribiera Charlie Kauffman, las desarrolle con él. También he escrito historias cortas e ideas para vídeoclips”, explica. “Pero creo que esas películas son también personales. Por lo que yo era y lo que trataba decir. Cómo ser John Malkovich es lo que yo era cuando tenía 28 años; Adaptation es lo que yo era cuando tenía 31 años. Y Her es lo que yo era cuando tenía 42 años”.

La soledad en la era multipantalla

Cuando Theodore adquiere un nuevo sistema operativo basado en la inteligencia artificial, inicia una relación con la voz, llamada Samantha, que devuelve el ordenador y los dispositivos móviles. Scarlett Johansson interpreta en off esa inteligencia artificial ávida de experiencias. Un hallazgo de guion con el que quedará identificada la película, aunque si en lugar de un ordenador Samantha fuese una joven amante, en nada afectaría a la estructura y esencia de Her.

Porque pese a transcurrir en uno de esos futuros que parecen a la vuelta de la esquina, Her no es un intento de ciencia ficción, ni una reflexión sobre el impacto de la tecnología. No es un capítulo de Black mirror, sino una fantasía sobre la soledad, el duelo de una separación y la evolución de las relaciones sentimentales. El envoltorio tecnológico, sin embargo, parece capturar algo de la esencia de la era de la fascinación por la tecnología.

“Hay unos nuevos desafíos”, dice Jonze. Reconoce que su opinión sobre si la tecnología creará una distopia comunicativa, tal como aparece en Her, ha oscilado durante los tres años de elaboración del proyecto. “Tengo una especie de optimismo últimamente. Incluso aunque la tecnología evolucione tan rápidamente, dentro de nosotros siempre estará la necesidad de conectarnos. Y nosotros seremos el sistema de pesos y contrapesos. No tenemos que hacer algo que no queremos hacer. La tecnología puede ser usada para conectar y para desconectar. Es nuestra decisión individual usarla para crear intimidad o para evitarl la intimidad”.

Actualizarse o romper

Las relaciones sentimentales son el único tema en Her. La tensión entre individuo y pareja solo tiene sentido para Theodore, el personaje que interpreta Amy Adams, e incluso para el sistema operativo Samantha, si el resultado es que las dos partes se admiran, se influencian y se mejoran. “No es imposible, es solo difícil. Eso espero”, analiza Jonze, que sin duda ha puesto mucho de sí mismo para tallar un espejo en el que todo el mundo se reconoce. “Es gracioso, una de las recompensas de esta película, no de hacerla sino de estrenarla, es hablar con la gente sobre ella. Encontré a una mujer que había estado con su marido 25 años y me contó que la película le hizo pensar sobre su relación y apreciarla. Le pregunté por su secreto para estar juntos tanto tiempo y me dijo que durante su relación habían tenido cuatro o cinco caídas, y en esos tiempos de tensiones discutieron abiertamente su relación y eso les hizo reconectarse más profundamente y llegar a conocerse mejor.

Ese renovarse (o actualizarse constantemente siguiendo la metáfora del software) no parece fácil en el mundo de Her, poblado de seres colmados de soledad y melancolía. “No soy un experto en relaciones. No soy un experto en nada. La película es yo tratando de comprender las relaciones. Alguien me dijo una vez algo sobre las relaciones: no quieres traicionar lo que eres pero tienes que hacer sacrificios. Y, obviamente, la diferencia es importante”.

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