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Schettino vuelve al banquillo este lunes por el juicio del Costa Concordia

  • El juicio contra el comandante del buque comenzó el pasado 17 de julio
  • Se enfrenta a una pena de hasta veinte años por homicidio culposo múltiple
  • Su defensa trata de encontrar un acuerdo amistoso

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El Comandante Schettino vuelve al banquillo. El juicio comenzó el pasado 17 de julio. Su abogado lo empezó enfrascado en buscar un acuerdo amistoso. El letrado Domenico Pepe solicitaba una condena de 3 años y 5 meses para su defendido a cambio de un reconocimiento parcial de la culpa. La fiscalía rechazó la oferta. La estrategia legal de la defensa es mostrarlo ante la Justicia italiana como el chivo expiatorio en la causa por el naufragio del Costa Concordia en 2012, frente a la isla mediterránea de Giglio.

Schettino ha pasado el verano encerrado en su casa de Metta di Sorrento, cerca de Nápoles, La semana pasada, mientras el Costa Concordia se erguía sobre las aguas, él siguió en su encierro para preparar su defensa legal junto a sus abogados y su esposa. Se enfrenta a una pena de hasta veinte años de prisión por los presuntos delitos de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio e inacción por no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias sobre el accidente.

Único miembro de la tripulación que se sienta en el banquillo

De toda la tripulación, Francesco Schettino es el único que se sienta en el banquillo. El juez ha aceptado una reducción de la pena para otros cinco imputado
Hay casi 350 testigos que deben prestar declaración, casi todos en contra de Schettino. Los abogados del capitán alegan que el arrecife rocoso contra el que chocó el crucero no figuraba en las cartas náuticas, pese a que aparecía incluso en los mapas turísticos de Giglio.

Otro de los puntos que sostiene la defensa es que Schettino no abandonó deliberadamente la nave, sino que salió de ella por accidente ( el comandante aseguró que se había caído dentro de una barca salvavidas).

La defensa afirma que el comandante es sólo una pieza en una cadena de responsabilidades más amplia. También esgrime la maniobra de vuielta a la isla como una maniobra que evitó una tragedia mayor.

El naufragio del Costa Concordia

Aquel 13 de enero, Schettino se acercó en forma imprudente a la isla de Giglio para impresionar con un “saludo” a los pasajeros. Esa insensatez era un hábito en la mayoría de cruceros. Aquella noche, sin embargo, chocó con los acantilados y produjo una gran abertura en la popa del barco. El barco continuo singladura y, minutos después volvía a acercarse a la isla lo que salvo muchas de aquellas más de 4.000 vidas que viajaban en el buque.

Luego vino el esperpento, la conversación con el comandante de la guardia costera de Livorno, Gregorio de Falco, increpándole para que volviera a la nave porque estaba llena de gente mientras él se encontraba en una barca camino de tierra firme.

Por un descuido administrativo, Francesco Schettino ha podido navegar todo este tiempo hasta que esta semana, el Ministerio de Transporte le ha retirado la licencia marítima del capitán. En principio, la sentencia del tribunal llegará en la primera mitad de 2014.

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