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 Fairphone
Fairphone analiza los factores sociales de todo el proceso de fabricación de su terminal móvil.

Fairphone: el teléfono móvil de comercio justo

  • El proyecto de este terminal se basa en las ideas del comercio justo

  • Las prioridades: el origen de los materiales y las condiciones de los trabajadores

  • Técnicamente es un Android 4.2 libre, sin accesorios superfluos y a precio razonable

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Mientras el holandés Bas van Abel y algunos conocidos preparaban un trabajo sobre los conflictos derivados de de las guerras de minerales relacionadas con los dispositivos electrónicos decidieron fundar Fairphone.

La idea era simple: crear un teléfono móvil en el que lo más importante no fueran sus especificaciones técnicas sino sus "especificaciones sociales", una especie de gadget de comercio justo basado en diversos principios más importantes para la sociedad y sus valores que la mera tecnología.

De este modo se pusieron a escribir y planificar sobre su desarrollo hasta recopilar una serie de principios que plasmaron en un gran proyecto. Fairphone arrancó en enero y si todo va bien estará completado para antes de finales de año. Pero lo más importante es que por el camino hasta este objetivo han descubierto que hoy en día es 'casi al 100%' posible fabricar un teléfono de comercio justo.

Valores sociales de Fairphone

El Fairphone es casi un manifiesto en sí mismo: un listado de valores sociales que sin duda eclipsan a los detalles técnicos, que también están cuidados para crear una combinación práctica a la par que comercialmente viable, respetuosa con el medio ambiente, con las personas que trabajan en su montaje e incluso con quienes trabajan en la extracción de los minerales con que se fabrican los componentes.

Fairphone combina cuidado del medio ambiente, condiciones de trabajo justas...

Para algunos materiales como el estaño y el tantalio se ha buscado una compañía en el Congo que garantiza que desde su extracción hasta su exportación todo el proceso garantiza un comercio justo para quienes trabajan en él. Además de esto se aseguran de que en la obtención de esos elementos no se produzcan conflictos regionales, financiación de guerrillas ni guerras abiertas como las del coltán, que persiguen atesorar un producto escaso pero indispensable para algunos componentes de los dispositivos actuales.

En cuanto a la fabricación, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a las grandes marcas por la situación en China y otros lugares de Asia, Fairphone se ocupa de que las condiciones de trabajo en las fábricas sean adecuadas para los trabajadores, que su seguridad esté garantizada, que no haya explotación laboral ni infantil y que los empleados cobren salarios dignos.

Por último, en cuanto al respeto al medio ambiente,se procura que todos los componentes posibles del teléfono procedan de materiales reciclados y que a su vez el propio teléfono se pueda reutilizar o reciclar una vez terminada su vida útil.

A este respecto mantienen acuerdos con otras organizaciones en Holanda y Alemania para recoger los teléfonos antiguos y que el ciclo de vida completo del aparato sea lo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente posible. Por mencionar un detalle: el terminal se vende sin cargador ni auriculares, dando por supuesto que todo el mundo tendrá ya algunos en casa para reutilizar, aunque también se puede comprar un cargador aparte por 7,50 euros.

Un proceso transparente

Todo esto se combina además con una estrategia de desarrollo transparente: el teléfono es libre y puede funcionar con cualquier operadora; su precio es de 325 euros y toda la información respeto al proyecto es pública: hay una lista detallada de los precios de todos los componentes y de los proveedores de materiales.

Inicialmente se han planteado recibir 5.000 pedidos para la producción del primer lote; la fecha marcada es hasta el 14 de junio. El Fairphone puede comprarse vía web y pagarse a través de PayPal, tarjeta de crédito o transferencia. De momento, solo para Europa, los americanos en este caso tendrán que esperar.

Características técnicas

¿Habíamos dicho ya que es un teléfono Android 4.2 con un procesador Mediatek 6589 y 16 GB de almacenamiento? No es lo más importante del proyecto, pero las especificaciones técnicas son bastante dignas: SIM dual, doble cámara, pantalla multitáctil de 4,3 pulgadas en calidad HD, 162 gramos de peso y el resto de lo habitual: Wi-Fi, Bluetooth, GPS.

Lo más importante: su diseño tanto en hardware como en software sigue la filosofía libre encabezada por Android, por el hecho de que se puede rootear (acceder como administrador con todos los privilegios para hacer cualquier modificación técnica) y porque también está abierto a otros sistemas, como Ubuntu para móviles y Firefox OS.

Si Fairphone consigue los objetivos de financiación y pasa a la fase de producción puede demostrar que hay mucha gente a la que el teléfono en sí y sus detalles técnicos no le importan demasiado, pero al que sí que le importa todo lo que le rodea, desde dónde y cómo se extraen los materiales de las minas hasta que sucede cuando el aparato acaba en el cubo del reciclaje. Una forma más de concienciación sobre cómo funciona el mundo en que vivimos, una idea original y una alternativa más.

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