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El Parlamento debatiendo sobre el borrador de la Constitución islandesa.
El Parlamento debatiendo sobre el borrador de la Constitución islandesa. V. B.

El futuro de la Constitución islandesa ciudadana, en la cuerda floja

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El borrador de la nueva Constitución ciudadana islandesa se encuentra en la cuerda floja debido a la división de opiniones respecto a algunos artículos del texto. A las puertas de las elecciones parlamentarias -están convocadas para el 27 de abril-, la cámara baja de Islandia, el Althingi, está haciendo los últimos esfuerzos para aprobar un texto que fue redactado por 25 ciudadanos y ciudadanas en colaboración con parte de la población islandesa que envió sus comentarios a través de internet.

Más de un año después de que la Comisión Constitucional entregara el borrador -el grupo de 25 miembros que fue elegido en elecciones de entre 500 candidatos-, el texto fue aprobado en referéndum por un 66% de la población con derecho a voto. Se trata de una propuesta que plantea cambios en cuanto a separación de poderes, propiedad de los recursos naturales del país, derechos humanos o acceso a la información, entre otros.

Algunos de esos artículos son los que han provocado desde un primer momento el rechazo frontal de la oposición a la reforma, principalmente del partido que gobernó hasta el estallido de la crisis, el conservador Partido de la Independencia.

Impulso de última hora

Entre octubre y finales de 2012 el Gobierno de Islandia -una coalición de izquierdas formada por la Alianza Socialdemócrata y el Movimiento de Izquierda-Verde- dio un último paso respecto al borrador del texto constitucional, con la premisa de la primera ministra, Johánna Sigurdardóttir, de intentar aprobar la nueva constitución antes de las elecciones del 27 de abril de 2013, según ha contado a RTVE.es el periodista de News of Iceland, Einar Árnason.

El Ejecutivo pidió la opinión del Parlamento Europeo y de la Comisión de Venecia -o Comisión Europea para la Democracia a través de la ley-. Esta última hizo una visita oficial a Reikiavik en la que entrevistó a las distintas partes. Examinó la documentación en inglés y publicó un borrador de su análisis técnico-legal de la Constitución islandesa, que apunta defectos de forma y choques de algunos artículos con otras leyes.

El periodo parlamentario legislativo ya ha finalizado aunque se siguen convocando comisiones y debates y los diputados de los partidos del Gobierno han estado trabajando durante jornadas maratonianas para adaptar el borrador a las recomendaciones recibidas. La diputada de la Alianza Socialdemócrata más implicada en la nueva Carta Magna, Valgerdur Bjarnadóttir, aseguró que “si el Parlamento tiene voluntad, está a tiempo”, ya que, a su juicio, solo había que hacer “pequeños cambios en esencia”.

Intentos de conseguir el consenso

Los nuevos líderes electos de los partidos en el Gobierno decidieron intentar llegar a un acuerdo con la oposición. Según ha revelado el miembro de la organización Sociedad Constitucional, Sigurdur Sigurdsson a RTVE.es, este intento ha causado un gran conflicto en ambos partidos y especialmente en la Alianza Socialdemócrata.

Sigurdur ha apuntado que aún no hay consenso con la oposición y "ningún signo de que vaya a haberlo", por lo que "no se sabe qué puede ocurrir después ni cuándo". Si el borrador se aprobara antes de las elecciones, la continuación de la tramitación continuaría en la próxima legislatura. Si no diera tiempo a votarlo, tras las elecciones el proceso podría continuar. En ambos casos el futuro de la Constitución depende del partido que gane los comicios.

Apoyos y rechazos al proceso constitucional

El economista Thorvaldur Gylfason, uno de los miembros más destacados del Consejo Constitucional ciudadano, reprocha al Parlamento el retraso de 20 meses en adaptarlo para que fuera votado en la cámara.

“A algunos diputados no les gustan ciertos aspectos de la nueva Constitución, como el artículo sobre recursos naturales, pero si no se aprueba será un ataque frontal a la democracia islandesa”, sentencia y añade que el Parlamento “ha tenido tiempo para acabar la revisión del texto” que fue aprobado por unanimidad de los miembros del Consejo y por la población islandesa en referéndum.

Si no se aprueba la nueva Constitución será un ataque frontal a la democracia islandesa

Para Thorvaldur algunos artículos irrenunciables del nuevo texto son el cambio del régimen electoral y el artículo sobre la propiedad de los recursos naturales. Por un lado, reclaman que los votos valgan lo mismo en toda la isla y no haya unos distritos que tengan más peso electoral que otros. Por otro lado, que los recursos naturales sean propiedad de la nación.

El matemático y miembro del Consejo, Pawel Bartoszek, quien declara tener una tendencia conservadora y haber diferido en opiniones del resto de miembros, coincide con Thorvaldur en que cuatro meses no fueron suficientes para redactar el texto. Sin embargo, afirma ser "escéptico" con este proceso que implicó a ciudadanos y ciudadanas de diversa procedencia y experiencia.

“Estábamos designados por el Parlamento y muchos de nosotros teníamos un pasado político. Soy objetivo respecto a este cuento de hadas”, revela Bartoszek y lamenta que “muchos” en el Consejo no tuvieran “experiencia con la política” y que quisieran "reescribir la Constitución de arriba a abajo”.

Así, considera que se tendrían que revisar algunos artículos del borrador “especialmente el rol del presidente” y escuchar a los expertos europeos. “Nunca fui un gran defensor de que la gente redactara la Constitución”, señala, rotundo.

Tampoco está de acuerdo con haber sometido el texto a referéndum en octubre de 2012: “Creo que fue una mala idea, las propuestas no estaban listas. La pregunta tendría que haber sido: ‘¿Quieres que estas propuestas se usen para redactar una nueva Constitución?”. Además, critica que la Cámara no haya hecho “nada” durante año y medio y haya querido adaptar el texto en las dos últimas semanas de legislatura. “Se tendrá que hacer después”, determina Bartoszek.

Por su parte, el miembro del Partido Pirata de Islandia, Smári McCarthy, quien colaboró en la redacción de los artículos sobre acceso a la información, se muestra crítico con el Parlamento: “Han tardado más de un año en trabajar la propuesta, con lo que muestra lo incompetentes que son (...). Espero que la nueva Constitución se conserve como está”, sentencia.

Sobre las críticas a los retrasos, Valgerdur se muestra en desacuerdo y argumenta. “Ha sido imposible hacerlo a otra velocidad. Creo en el proceso y el Gobierno lo ha apoyado seriamente. Si la izquierda gana las elecciones, el trabajo continuará en la próxima legislatura, pero si el Partido de la Independencia gana, probablemente abandonará el proyecto”.

El futuro de la Constitución, pendiente de un hilo

Según el último sondeo de Market and Media Research (empresa islandesa de investigación de mercado), los partidos conservadores Partido de la Independencia y el Partido Progresista tendrían el 27,2% y el 25,9% del apoyo electoral, respectivamente, mientras que los partidos que actualmente gobiernan, la Alianza Socialdemócrata y el Movimiento de Izquierda Verde solo alcanzarían el 12,4% y el 9,6%, respectivamente -es necesario llegar al 5% para obtener escaño-.

El Partido de la Independencia, en contra de la reforma de la Constitución desde un primer momento, no tiene intención de continuar adelante con el proceso, como adelantó Birgir Armannsson a RTVE.es.

Únicamente afirmó estar dispuesto a considerar cambios “ solo donde sea necesario y donde haya una posibilidad de llegar a amplios consensos”. Son cuatro puntos en concreto: referéndums, propiedad de recursos naturales, transferencia de poderes a organizaciones internacionales y el capítulo sobre el presidente.

Solo cambiaríamos los artículos que fueran necesarios

Respecto a la posibilidad que recoge la nueva Constitución de que un 10% del electorado pueda solicitar un referéndum, Birgir propone aumentar ese porcentaje a un 15 o un 20%.

De la figura del presidente considera que el actual mandatario, Ólafur Ragnar Grímsson, “ha estado expandiendo su poder”. Afirma que los presidentes islandeses tradicionalmente han tenido funciones ceremoniales, pero Ólafur Ragnar, después de convocar varios referéndums -función que puede desempeñar-, “es un presidente más político que cualquiera de sus predecesores”, a juicio de Birgir y sugiere dejar “muy claro” su papel en una posible reforma de la Constitución.

Ólafur Ragnar, presidente de forma ininterrumpida desde 1996, convocó dos referédums en marzo de 2010 y en abril de 2011 en los que los votantes decidieron no pagar la deuda contraída por los bancos islandeses -3.900 millones de euros por la bancarrota de la filial de uno de ellos, Icesave-, a los gobiernos de Reino Unido y Países Bajos.

SOS a la nueva Constitución

Desde hace meses ha habido un movimiento ciudadano, SOS Nueva Constitución islandesa, que reclama que se apruebe el borrador de la Constitución popular tal y como está. Acaban de difundir un comunicado en el que afirman que "mientras el mundo mira a Islandia como un ejemplo de revolución democrática, las cosas no son tan brillantes en Reikiavik" y critican que los políticos hayan "paralizado el proceso".

El movimiento convoca cada sábado una concentración en la plaza del Parlamento. En la de hace 10 días, la diputada Valgerdur Bjarnadóttir manifestó: "Creo que es urgente, después de la catástrofe social por la que hemos pasado, mover la estructura de poder en nuestra comunidad. Una nueva Constitución lo posibilitaría".

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