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Boeing 787: un mes parados en tierra

  • Siguen sin averiguar la causa de los incendios de las baterías
  • Una solución temporal tardaría semanas en poder ser probada y autorizada
  • Están bajo escrutinio los procesos de diseño, certificación, y fabricación

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Imágenes de las baterías dañadas de los Boeing 787, facilitadas por la NTSB. NTBS

Un mes después del incendio de una batería de un Boeing 787 de JAL en Boston las autoridades competentes siguen sin haber encontrado la causa de este; tampoco hay nuevas pistas sobre el incendio de la misma batería de un avión de ANA en Japón.

En una actualización del resultado de las investigaciones publicado justo cuando se cumple un mes del incidente el único avance significativo es que ahora tienen claro que el origen del incendio está en la celda número 6 de la batería.

La NTSB, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, ha encontrado varias señales de que la celda en cuestión sufrió un cortocircuito que hizo que su temperatura comenzara a elevarse sin control, efecto que luego se contagió al resto de las celdas.

También han descartado que la batería hubiera resultado dañada como consecuencia de un golpe previo al incendio o como consecuencia de un cortocircuito externo.

Así que en estos momentos la investigación se centra en posibles fallos en la carga de la batería, en su diseño y construcción, o en posibles fallos del proceso de fabricación de esta.

Pero además de determinar el origen del fallo en cuestión Boeing y la FAA, la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos, se enfrentan a un problema mucho más serio, que es el de explicar cómo unas baterías que se supone que no podían sufrir una propagación de un fuego entre celdas o que solo iban a sufrir un problema que provocara la emisión de humo por cada 10 millones de horas de vuelo lo han hecho no una sino dos veces, en dos aviones distintos, cuando la flota mundial de 787 apenas acumula 100.000 horas de vuelo.

Solución temporal

Mientras se determina el origen del problema Boeing está trabajando en una solución temporal que esperan que pueda permitir que la FAA autorice de nuevo a volar al 787, pero eso requeriría la aprobación tanto de las autoridades estadounidenses y japonesas.

Pero la verdad es que dado que el proceso de certificación del 787 para poder volar es una de las cosas que está en estos momentos bajo escrutinio habría que ver si alguien se atreve a autorizar cualquier tipo de solución temporal.

Y aunque esta fuera aprobada, no podría serlo antes de hacer las pertinentes pruebas, con lo que la adopción e instalación de esta posible modificación no sería inmediata, con lo que aún los más optimistas hablan ya de marzo antes de que los 787 vuelvan al servicio regular.

No hay que olvidar que el 787 es un avión diseñado específicamente para vuelos de largo radio y que está autorizado para volar hasta a cinco horas y media del aeropuerto más cercano gracias a las normas ETOPS.

Un incendio es casi una de las peores cosas que pueden pasar a bordo de un avión, en especial si es en su propio sistema eléctrico, y a esa distancia de un aeropuerto, más aún.

En cualquier caso, la decisión final sobre cuando puede volver a volar el 787 está en manos de la FAA, pero la propia presidenta de la NTSB piensa que aún faltan como poco unas cuantas semanas para averiguar la causa de los incendios, más aún cómo es lógico para ponerle solución y comprobar la validez de esta.

Por de pronto, la FAA ha dado permiso a Boeing para realizar vuelos de prueba en condiciones muy controladas con uno de sus aviones para reunir más datos acerca del funcionamiento en vuelo de las baterías y de sus sistemas eléctricos.

Serán vuelos sometidos a unos estrictos controles antes, durante, y después de ser llevados a cabo, y siempre sobre zonas no pobladas.

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