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EE.UU. pide la pena de muerte contra los cinco acusados por el 11-S ante un tribunal militar

  • El Pentágono presenta formalmente sus cargos contra el 'cerebro' del 11-S
  • Le acusa junto a otros cuatro presos de Guantánamo de matar a 2.976 personas

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EE.UU. pide la pena de muerte contra los cinco acusados por el 11-S ante un tribunal militar

La Justicia militar estadounidense pedirá la pena de muerte para Jalid Sheij Mohamed, considerado el 'cerebro' del 11-S, y los otros cuatro acusados de inspirar los ataques del 11 de septiembre, según ha anunciado el Pentágono al presentar los cargos contra los cinco sospechosos, encerrados en la prisión militar de Guantánamo.

Los cinco imputados "están acusados de ser responsables de la preparación y la ejecución de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Washington y Shanksville (Pensilvania), en el que han muerto 2.976 personas", ha precisado el Ministerio de Defensa estadounidense en un comunicado. 

Concretamente, entre los delitos que se les imputa se encuentra el de terrorismo, secuestro de aeronaves, conspiración, asesinato en violación de la ley de la guerra, ataques contra civiles, ataques contra objetivos civiles, causar intencionalmente lesiones corporales graves y la destrucción de la propiedad en violación de la ley de la guerra.

Las autoridades "han transferido el caso a una comisión militar capital, lo que significa que los cinco acusados podrían ser condenados a muerte si son hallados culpables", ha precisado el Pentágono.

Mohamed, más conocido por sus iniciales inglesas KSM, así como Ramzi ben al-Chaiba, Ali Abd al-Aziz Ali, Wallid ben Attach y Mustafá al-Husaui deben comparecer en 30 días ante el tribunal militar de excepción de Guantánamo para escuchar formalmente los cargos que se les imputan, aunque el proceso podría no comenzar hasta dentro de varios meses ya que tendrán que volver a considerarse aspectos como la salud mental de los acusados o la petición de alguno de ellos que quiere defenderse a sí mismo.

El caso de Mohamed y los otros cuatro reos, que serán juzgados conjuntamente y son conocidos como "los cinco de Guantánamo", supuso un auténtico dolor de cabeza para la Administración Obama, que en principio optó porque rindiesen cuentas ante un tribunal civil en Nueva York.

De hecho, el fiscal general del Estado, Eric Holder, presentó cargos contra ellos pidiendo ya la pena de muerte en 2009, pero finalmente el bloqueo al traslado de los reos a suelo estadounidense por parte del Congreso republicano hizo que Obama rectificase y les enviase a un tribunal militar especial creado por George W. Bush aunque reformado por su sucesor para garantizar mejor los derechos de defensa.

Testimonio clave

Después de años de desidia en la investigación,  un importante hito se alcanzó el pasado mes de febrero, cuando un ex colaborador de Mohamed alcanzó un acuerdo con el gobierno para testificar en su contra.

Y es que la primera confesión del 'cerebro' del 11-S, de 46 años y origen kuwaití,  que fue capturado el 1 de marzo de 2003, se  obtuvo bajo tortura, cuando sufrió 183 simulaciones de ahogamiento  en una prisión secreta de la CIA.

El problema es que ninguna declaración obtenida bajo coacción puede ser utilizada ante  una comisión militar.

Esto  se hace con el testimonio de Majid Khan, el paquistaní que se declaró  culpable en Guantánamo de los ataques instigados bajo las órdenes  de Mohamed, sea clave.

Más de diez años después de los ataques, el cerebro del 11-S sería, de ser condenado, el último cabecilla de los atentados en morir tras la ofensiva lanzada por dos administraciones estadounidenses, que lograron matar al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, el pasado mes de mayo.

"Han pasado más de diez años desde el 11 de septiembre", ha señalado el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, que ha recordado el compromiso del presidente, Barack Obama, de llevar ante la justicia a quienes están acusados de perpetrar los ataques.