La Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos han aplazado este viernes la votación sobre la SOPA y la PIPA, respectivamente, dos polémicos proyectos de ley contra la piratería en internet, situándoles en un limbo y generando dudas sobre su viabilidad futura.
En el Senado, la votación sobre la Ley para la Protección de la Propiedad Intelectual (PIPA), que antes contaba con muchos apoyos tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano, se iba a realizar el próximo jueves. Pero el líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, ha anunciado que ha decidido posponerla "a raíz de los últimos acontecimientos", según la cadena CNN.
La Cámara de Representantes también ha paralizado, pero esta vez indefinidamente, su versión de ese proyecto de ley, la Ley para Detener la Piratería en Internet (SOPA). La Cámara Baja "aplazará la consideración del texto legislativo hasta que haya un consenso más amplio respecto a cuál debe ser la solución", ha informado el presidente de la Comisión de Justicia, Lamar Smith, tras anunciar este martes el aplazamiento de esta ley a febrero.
Varios congresistas que antes respaldaban estos proyectos han cambiado de postura recientemente por las numerosas críticas que se han vertido contra los mismos en Internet y en la calle.
Diez grandes empresas movilizaron a sus usuarios esta semana para que se pronunciasen en contra de la SOPA y la PIPA. Webs como Wikipedia y Reddit permanecieron cerradas el 18 de enero; se realizaron manifestaciones en Nueva York, San Francisco, Seattle y Washington y Google reunió más de siete millones de firmas para una petición contra los dos proyectos.
Smith ha dicho en un comunicado que ha escuchado "las críticas" y que se las toma "en serio". "Está claro que tenemos que revisar el enfoque para ver cómo abordar mejor el problema de los ladrones extranjeros", ha señalado en referencia a los ciudadanos de otros países que al realizar descargas ilegales perjudican a los autores estadounidenses.
Con la PIPA y la SOPA se pretende hacer respetar los derechos de autor imponiendo restricciones a las páginas web que tienen contenidos pirateados o que facilitan su difusión. En un principio, parecía que se iban a aprobar rápidamente; de hecho, la primera recibió el visto bueno unánime del Senado el pasado mayo.
Cuando la Cámara de Representantes empezó a trabajar en su versión del texto, la SOPA, las empresas de tecnología empezaron a ejercer presión para que no se aprobase.
Pero las críticas no solamente han venido de los internautas y las empresas dentro de Estados Unidos. La vicepresidenta de la Comisión Europea (CE) y responsable de la Agenda Digital, Neelie Kroes, ha mostrado este viernes su desacuerdo con la SOPA y ha aplaudido las reacciones del Congreso ante las presiones.
"Estoy feliz por que haya un cambio de tendencia sobre SOPA: no necesitamos una mala legislación cuando deberíamos estar salvaguardando los beneficios de una Red abierta", ha declarado la comisaria a través de la red social Twitter, que defiende una regulación efectiva y proporcionada.

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