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La biología evolutiva como vacuna ante el creacionismo

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A hombros de gigantes

Programa de divulgación científica. Es un espacio pegado a la actualidad con los hallazgos más recientes, las últimas noticias publicadas en las principales revistas científicas, y las voces de sus protagonistas. Pero también es un tiempo de radio dedicado a nuestros centros de investigación, al trabajo que llevan a cabo y su repercusión en nuestra esperanza y calidad de vida. Los sábados de 01:00 a 02:00 horas

El siglo XXI puede ser el de la Biología, cada vez más demandada para afrontar problemas de vital importancia para el bienestar del ser humano como la proliferación de patógenos resistentes a antibióticos, la aparición de nuevas enfermedades, la producción de alimentos en un planeta cada vez más poblado, las amenazas al medio ambiente o la conservación de la biodiversidad.

A pesar de algunos cantamañanas creacionistas o similares, la Biología Evolutiva ha establecido de forma incuestionable que todos los organismos vivos han evolucionado a partir de un ancestro común a lo largo de los últimos 3.500 millones de años, y se ha elaborado una teoría sólidamente establecida de los mecanismos genéticos, ontogénicos y ecológicos responsables del cambio evolutivo.

Cuando estamos a punto de acabar este año 2011, sigue siendo más válido que nunca el artículo de Theodosius Dobzhansky de que "nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución". Y esa luz es la que puede guiarnos en la búsqueda de soluciones.

La semana pasada se celebró en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) en Madrid el Tercer Congreso de la Sociedad Española de Biología Evolutiva (SEBE), organizado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. Y hoy nos acompaña en el programa Santiago Merino, profesor de investigación del CSIC en el MNCN y vicepresidente de la SEBE.

Merino ha explicado que la biología evolutiva se dedica al estudio de la ascendencia común y la descendencia de las especies, así como los cambios de los seres vivos a través del tiempo.

Mientras la biología clásica estudia una molécula desde el punto de vista de su constitución, de su procedencia, de su función o de su interacción con otras moléculas, la biología evolutiva se pregunta por qué la célula contiene esa molécula y no otra, el papel que ha desempeñado en la historia de la vida, como puede haber cambiado durante la evolución y en qué y por qué difiere de otras moléculas homólogas en otros organismos.

La biología evolutiva tiene aplicaciones en numerosos campos

La biología evolutiva tiene aplicaciones en numerosos campos como la medicina o la conservación de la biodiversidad. El enfoque evolutivo de las enfermedades puede ayudar a comprenderlas, como sucede por ejemplo con la anemia falciforme, que proporciona a las personas que la sufren una ventaja adaptativa frente a la malaria; o el estudio de las estrategias adaptativas de las interacciones parásito-hospedador.

En cuanto a la conservación de la biodiversidad, Merino asegura que la biología evolutiva nos permite comprender cómo surge y cómo se mantiene, conocer lo que necesitan las especies para sobrevivir y adoptar las medidas adecuadas para su preservación.

El biólogo lamenta el auge del movimiento creacionista, sobre todo en EE.UU, y defiende que la mejor vacuna para prevenirlo es el conocimiento científico.