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La voz grabada solo registra las frecuencias transmitidas por el aire, por eso suena distinta Getty Images/Hemera
La voz grabada solo registra las frecuencias transmitidas por el aire, por eso suena distinta
EL PORQUÉ DE LA CIENCIA

¿Por qué escuchamos nuestra voz distinta cuando está grabada?

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PREGUNTA: Cuando escucho mi voz grabada suena distinta, más de pito, que cuando me escucho mientras hablo. ¿Por qué?

Cuando hablamos escuchamos el sonido de nuestra voz por dos caminos, por dentro de nuestro cuerpo y por fuera, por el aire. Cada senda trasmite unas frecuencias determinadas. La voz grabada solo registra las frecuencias transmitidas por el aire, por eso suena distinta.

Un sonido está compuesto por ondas de varias frecuencias. En general se produce por la vibración de algo en un medio, como el aire o el agua.

En el caso de la voz se produce por la vibración de las cuerdas vocales. Al vibrar, las moléculas de aire que están en contacto con ella también vibran. Esta capa hace vibrar a una segunda capa que está en contacto con ella, y ésta a una tercera y así sucesivamente.

Al hablar, nuestra voz va por dos caminos, pero solo se graba la que va por el aire

Oímos la voz porque las ondas sonoras que llegan a través del aire entran en el canal auditivo externo y hacen vibrar el tímpano, que transmite las vibraciones a una serie de huesecillos suspendidos en la cavidad del oído medio y cuya función es amplificar los sonidos recogidos por el tímpano.

Así, hacen vibrar el líquido que hay dentro de una estructura llamada caracol o cóclea, que transforma ese estímulo en impulsos nerviosos.

Canal individual

Por otra parte, también percibimos el sonido de nuestra voz por la vibración de nuestros huesos de la cabeza.

Por esa ruta viajan las frecuencias más bajas, que llegan directamente al caracol sin pasar por el conducto auditivo interno. Y solo las escucha el que habla. No las detectan las personas que están alrededor ni la grabadora.

La grabadora y nuestros oyentes registran solo la parte de la voz que se transmite por el aire, que son el resto de las frecuencias. El resultado es un sonido más agudo que el que percibimos cuando escuchamos nuestra propia voz mientras hablamos.

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