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Detienen a tres mujeres con velo islámico en una manifestación contra la ley antiburka en Francia

  • La policía dice que han sido detenidas por no pedir permiso para manifestarse
  • La ley impone multas y cursillos de ciudadanía a quien incumpla la norma

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Detienen a varias mujeres con velo el primer día sin burka en Francia

La policía francesa ha arrestado a tres mujeres con velo islámico -una con burka, otra con niqab y la tercera con hiyab- cuando participaban en una manifestación en París, en el primer día de la entrada en vigor de la ley que prohibe el uso del velo integral.

La primera acción de protesta contra la nueva disposición se ha celebrado junto a la catedral Notre Dame de París, a unas decenas de metros de la Prefectura de Policía.

La manifestación había sido convocada por la asociación "No toque mi constitución" y ha reunido a un número indeterminado de personas delante de la catedral, lugar al que acudieron numerosos periodistas y donde había, como es habitual, muchos turistas.

Un portavoz policial ha asegurado que los arrestos no se produjeron por la vestimenta de las mujeres -el niqab deja ver los ojos y está afectado por la prohibición pero el hiyab deja libre el rostro- sino porque no habían pedido permiso para manifestarse.

La asociación convocante, por su parte, ha asegurado que había pedido los permisos necesarios pero que la prefectura se los habían denegado e invocó para ello la entrada en vigor de la ley.

No estoy cometiendo un crimen por llevar velo

"La calle es el hogar universal de la libertad y nadie debería desafiar eso si estas mujeres no están vulnerando la libertad de nadie", ha declarado el líder musulmán y organizador de la protesta, Rachid Nekkaz, que ha asegurado en una conversación telefónica con la agencia France Presse, que también ha sido detenido.

"No es un acto de provocación", explica Kenza Drider, que había llegado a París esta misma mañana procedente de Aviñón, en el sur del país, con la intención de participar en la manifestación y en un programa de televisión. "Solo actuo conforme a mis derechos ciudadanos, no estoy cometiendo un crimen... Si la policía me pide mi documento de identidad, se lo enseñaré sin problema".

Abandonar el país o no salir de casa

La mujer que portaba el hiyab se disponía a leer un manifiesto cuando fue detenida por varios agentes, que la acompañaron a un furgón policial donde se encontraban ya las otras dos mujeres. La policía también detuvo a algunos de los miembros de la asociación convocante que acompañaban a las mujeres.

Pagaré la multa todas las veces que sea necesario

Enteramente cubierta por un burka negro, Newal tuvo tiempo de dirigirse a los medios antes de ser arrestada. "No tengo intención de dejar de llevar el burka. Pagaré la multa todas las veces que sea necesario", ha indicado la mujer, una de las 3.000 personas que porta esta prenda en Francia, según las estadísticas del Ministerio del Interior.

La joven, que no reveló su edad, ha asegurado conocer casos de mujeres que han pensado abandonar Francia por culpa de esta ley.

"Yo no me iré, este es mi país. Saldré menos de casa, dos o tres veces por semana, cuando no me quede más remedio. El resto del tiempo me dedicaré a estudiar la religión, que es lo que suelo hacer", ha comentado.

Saldré menos de casa cuando no quede más remedio

Soltera, Newal vive con sus padres y asegura que éstos no le imponen llevar el burka. "El velo forma parte de la religión musulmana. El islam no se impone, se vive con el corazón, con el amor a Dios", ha asegurado.

Desterrar el velo de Francia

La norma, que prohibe toda prenda que cubra el rostro en cualquier espacio público incluido la calle, impone multas y cursillos de ciudadanía para las infractoras, y penas de cárcel para quienes les obliguen a llevarlo.

En Francia, residen cinco millones de musulmanes, de los cuales se calcula que aproximadamente 3.000 mujeres visten algún tipo de velo integral.

La ley adoptada definitivamente el pasado mes de octubre sin apenas oposición parlamentaria pero tras un debate ampliamente mediatizado, había fijado un periodo de seis meses antes del comienzo de la aplicación de las sanciones.

Formalmente su objetivo es impedir que cualquier persona vaya con el rostro escondido en los espacios públicos -la calle, pero también edificios administrativos, comercios, restaurantes, salas de espectáculos, centros escolares o al volante de un vehículo-, pero la voluntad del legislador era proscribir el burka y el niqab.

Llevar esas vestimentas podrá ser objeto de una multa de 150 euros y/o un curso de ciudadanía, pero sobre todo la idea es castigar mucho más severamente (con penas de cárcel de hasta dos años y multas de 60.000 euros) a quien obligue a una mujer a ponérselas.

Desobediencia a la ley

El Ministerio del Interior ha emitido una directiva para las prefecturas y los responsables de las fuerzas del orden para que apliquen la norma, según sus propias palabras, con "discernimiento, pedagogía, privilegiando la escucha y el diálogo".

Se trata de que los agentes que efectúen un control expliquen a una posible infractora que debe retirarse el velo integral y que en caso contrario serán llevadas a comisaría para ser identificadas, con lo que en ese caso perderían varias horas y recibirían una multa.

Una de las cuestiones que se planteaba en este primer día de aplicación efectiva de la ley es el grado de desobediencia que se producirá por parte de los varios cientos de mujeres que se calcula que salían a la calle en Francia con niqab o burka (una misión parlamentaria estimó su número en unas 1.900).